El modernismo y sus características
El modernismo es un movimiento hispanoamericano que se gesta en América en torno a 1870. Se caracteriza esencialmente por la búsqueda de una belleza absoluta para huir de la realidad cotidiana, rompe con la estética anterior y su máximo representante es Rubén Darío, quien lo introdujo en España, donde se desarrolló entre 1900 y 1915.
Influencias y corrientes
La influencia francesa y de los escritores románticos, sobre todo de Bécquer, es fundamental en la poesía modernista española, marcada por la síntesis de las siguientes corrientes literarias:
- Parnasianismo: Busca ‘el arte por el arte’, es decir, la búsqueda de la perfección formal. Depura y selecciona el léxico para escapar de toda vulgaridad, utilizando un lenguaje de gran colorido. Crea una poesía serena y equilibrada con temas como los mitos griegos, los ambientes exóticos y ambientales, el gusto por lo medieval y los valores sensoriales.
- Simbolismo: Busca, a través de símbolos, mostrar la realidad más profunda que encierran las cosas.
- Decadentismo: Revindica el encanto por lo prohibido, por lo escandaloso. De este modo los modernistas sentirán también la atracción por lo raro. Sus seguidores desprecian la sociedad que los rodea y defienden los ‘paraísos artificiales’.
Características del modernismo
Las características principales del modernismo son:
- La búsqueda de la belleza: Rechazando la sociedad vulgar en la que viven. Crean una ‘literatura de los sentidos’ con una adjetivación abundante y un léxico colorista, con rimas y ritmos muy marcados y un uso preferente de versos endecasílabos y alejandrinos, y del soneto como estrofa principal.
- La melancolía y el vitalismo: Los modernistas, disconformes con el movimiento burgués, sienten angustia existencial; de ahí que valoren lo irracional (lo fantástico, el misterio…) y lo sentimental (la melancolía…) a través de símbolos como el otoño, la noche y el ocaso. Pero también sienten un intenso vitalismo que exalta la vida y sus placeres (las drogas, las mujeres, el amor, etc.).
- Escapismo: Deseo de huir del mundo vulgar a lugares y épocas remotas y exóticas. Una huida en el tiempo o en el espacio, lo que hace frecuentes las continuas alusiones a Oriente, a Grecia, a la mitología, a la Edad Media, al Renacimiento, etc.
- Cosmopolitismo y localismo: El deseo de ser ciudadano del mundo desemboca en una gran devoción por París y en la presencia de temas americanos. Junto a esto está lo hispánico: el deseo de buscar las raíces de España.
Repercusión del modernismo en España: Rubén Darío y Valle-Inclán
A finales del siglo XIX y a principios del siglo XX el modernismo ejerció su influencia en España. El panorama literario necesitaba un cambio. Solo el intimismo de Bécquer dejó su huella en el subjetivismo del modernismo español. Antes de la llegada de Rubén Darío, algunos poetas como Salvador Rueda y Francisco Villaespesa estaban en contacto con los principales autores hispanoamericanos. Empiezan a observarse cambios en poemas y escritos publicados en revistas de la época. De principios de siglo son las primeras obras de Juan Ramón Jiménez, de los hermanos Machado y de Valle-Inclán, quienes contribuyeron a la consolidación de la nueva corriente de la literatura española.
El modernismo español, en su faceta más preciosista y colorista, tuvo escasa duración. Los escritores pronto iniciaron una búsqueda de temas metafísicos y trascendentales y se centraron en la tradición y en la realidad de su propio país. Esto es lo que se ha llamado modernismo intimista, frente al modernismo preciosista de Rubén Darío.
Rubén Darío
Rubén Darío: Es el máximo representante del modernismo y el introductor del modernismo en España. De las diez obras poéticas que publicó a lo largo de su vida destacamos:
- Azul: En este libro mezcla la prosa y el verso e inicia su etapa modernista más brillante. Muy influenciado por la poesía francesa, crea en sus poemas un mundo de hadas, princesas, centauros y cisnes. Destaca el uso de símbolos como el cisne, que representa el sensualismo y el color azul. Sobresale uno de sus poemas más conocidos: Caupolicán.
- Prosas profanas: Esta obra supone la consolidación del modernismo; el tema por excelencia de este poemario es de carácter erótico. Destacan sus poemas Sonatina y Margarita.
- Cartas de vida y esperanza: Con este libro da un giro en su obra, ya que incorpora sus preocupaciones existenciales y patrióticas. Sus temas principales ahora son la exaltación de la cultura hispánica y la reflexión existencial.
Su estilo se caracteriza por la riqueza y la variedad del léxico, con intensa adjetivación y por el uso de recursos retóricos como aliteraciones, anáforas, metáforas, símbolos, etc. Busca la belleza y para ello utiliza un vocabulario amplio y rico referido a flores (jazmines), a piedras preciosas (topacio), animales y personajes mitológicos (centauros, Venus) y nombres geográficos (Grecia, China), respondiendo así a su deseo de refinamiento y belleza. Junto a todo esto, Darío utiliza extranjerismos tomados del francés, del italiano y del inglés, reflejo de su actitud cosmopolita, así como también múltiples cultismos.
Valle-Inclán
Valle-Inclán, aunque se vincula con los autores del 98, cultiva las tendencias modernistas en sus primeros años. Compone libros modernistas tales como las novelas tituladas Sonatas. Estas narraciones cuentan las andanzas del marqués de Bradomín en una Galicia decadente. Abundan los rasgos modernistas: adjetivación sensorial y musical en la prosa. También escribió libros de poesía modernista como Aromas de leyenda y El pasajero, para acabar con los rasgos grotescos propios del esperpento en La pipa de Kif.