Literatura medieval: características, géneros, autores y obras clave de la Edad Media

La literatura medieval

La literatura medieval es muy heterogénea, debido al amplio período en que se desarrolla: finales del siglo V al siglo XV. El feudalismo y el ideal caballeresco, presentes en estos diez siglos, se reflejarán en toda la producción literaria europea. Entre sus manifestaciones más destacadas se encuentran los grandes poemas épicos —el Cantar de Roldán, el Poema de mio Cid y el Cantar de los nibelungos.

A partir de los siglos XII y XIV, los cambios sociales y económicos favorecerán la aparición de un nuevo grupo social: la burguesía. Esto afectará también al pensamiento y a la creación artística, dando lugar a nuevos modelos; en el caso de Italia, anuncian la futura literatura renacentista. Este periodo, conocido como prerrenacimiento, incluye a autores como Dante, Boccaccio o Petrarca.

Religión y mentalidad

Un rasgo destacado de la Edad Media es el protagonismo de las religiones monoteístas —cristianismo e islam— y el cambio de mentalidad: del antropocentrismo clásico se pasó al teocentrismo, con el dominio de lo espiritual y trascendente. El cristianismo, reconocido como religión oficial del Imperio romano a finales del siglo IV, fue un elemento de unión de los reinos de Occidente bajo nuevas estructuras políticas.

La cultura medieval

El peso de la religión fue determinante en la evolución de los reinos medievales europeos. Además del teocentrismo, intervinieron otros factores:

  • Analfabetismo: durante gran parte de la Edad Media la mayoría de la población era analfabeta. La ausencia de textos hizo que la enseñanza fuese, sobre todo, oral. La literatura se transmitió de esta forma hasta el siglo XI, cuando empezó a fijarse por escrito.
  • Aparición de las lenguas vernáculas: los germanos asumieron el latín como lengua de la Iglesia y lengua culta en la que se escribía. Con el desarrollo de las nacionalidades, surgieron las lenguas propias o vernáculas y, con ellas, las primeras manifestaciones literarias en esas lenguas.
  • Cultura monacal frente a cultura urbana: en la Alta Edad Media los monasterios fueron los centros culturales por excelencia: los monjes conservaban y copiaban a mano en sus scriptoria las obras clásicas. A partir del Imperio carolingio (siglo IX) se crearon nuevas instituciones educativas urbanas: las escuelas catedralicias o episcopales para formar al clero, y escuelas para laicos que supusieron el germen de las primeras universidades.
  • El pensamiento medieval: la escolástica: la escolástica fue la corriente de pensamiento dominante en la Edad Media. Representaba la unión de filosofía y teología: la razón se empleaba para explicar la fe. Su principal figura fue Tomás de Aquino. A partir del siglo XII, el pensamiento filosófico comenzó a liberarse de la impronta exclusivamente religiosa, lo que contribuyó al desarrollo de corrientes más empíricas.

1.4. La evolución del arte medieval

En el terreno artístico, donde predominó la temática religiosa, también se observa una evolución relacionada con las transformaciones políticas y sociales.

2. La lírica medieval

2.1. Lírica popular y lírica culta

Las primeras manifestaciones líricas que encontramos en la Edad Media pertenecen a la poesía popular. Se trata de las jarchas, breves poemas escritos en mozárabe e incluidos en las moaxajas —poemas cultos árabes—, donde una mujer se lamenta de la ausencia de su amado. Este mismo tema se repite en otras formas de la lírica popular posteriores, como los villancicos castellanos o las cantigas de amigo.

A partir del siglo XI floreció también una lírica culta en lengua vernácula. En esta época nace, al sur de Francia, la poesía trovadoresca en lengua provenzal (occitano o lengua de oc), que ilustró a la perfección los valores feudales y que fue imitada en toda Europa; ya en el siglo XII surgirán los Minnesänger alemanes (trovadores de la escuela del Minnesang).

2.2. Lírica culta: la poesía provenzal

Los orígenes de la poesía provenzal se sitúan en Occitania, espacio que abarcaba desde la región del Poitou hasta la Provenza, donde la prosperidad económica del siglo XII favoreció el desarrollo de las artes y las letras. Esta lírica fue cultivada por los trovadores, autores cultos que, o bien pertenecían al estamento nobiliario o bien contaban con la protección económica de un mecenas. Sus textos, que se acompañaban con música, desarrollan los principios del amor cortés:

  • El poeta es vasallo de su dama y esclavo de su pasión: acepta sufrir sus caprichos y se somete a un «servicio de amor» del que no espera obtener recompensa alguna.
  • La dama, que suele ser una mujer casada, aparece como un ser admirable, inaccesible, distante y cruel. Su aspecto físico, idealizado, se difumina tras abstracciones casi místicas.
  • El amante devoto ve a su amada como una divinidad: su abnegado amor se vive y expresa como una auténtica religión.
  • El rechazo de la dama no es motivo de desánimo, sino que enaltece la pasión del poeta.

Géneros de la poesía provenzal

Los principales géneros de la poesía trovadoresca son la cansó y el sirventés:

  • La cansó o canción es un poema galante en el que el poeta expresa su amor hacia la dama.
  • El sirventés o serventesio es una composición satírica o burlesca de tema muy diverso.

Principales autores

Entre los trovadores provenzales de los siglos XI-XII destacan las siguientes figuras:

Guillermo de Aquitania
  • Es el trovador más antiguo del que se tiene referencia.
  • Fue duque, guerrero y de costumbres tan libertinas que llegaron a excomulgarlo.
  • En sus canciones habló del «servicio cortés», es decir, de la sumisión y obediencia absolutas a la amada, pese a no ser el amado correspondido.
Jaufré Rudel
  • Fue noble; de él se conservan seis canciones cuya temática gira en torno a la figura de la «dama lejana».
  • La ausencia de la amada es obsesiva y provoca un continuo malestar.
Arnaut Daniel
  • Poeta de estilo difícil, célebre por sus sextinas (estrofas de seis versos).
  • Su poesía es muy elaborada y compleja, dirigida a un público culto y refinado.
Bernart de Ventadorn
  • Fue un gran músico. Añadió imágenes muy personales al tema del amor cortés.
  • Sus versos de tono melancólico se caracterizan por su sensibilidad.
Bertrand de Born
  • En sus composiciones, de frecuente inspiración bélica, alterna la nostalgia con pasajes de gran crudeza y violencia.

Ya en los siglos XIV y XV surgen nuevas voces poéticas muy personales que renovarán los tópicos de la poesía provenzal e iniciarán los caminos de la futura lírica renacentista, como Francesco Petrarca, François Villon o Ausiàs March (ver unidad 5).

La poesía en lengua de oïl

El norte de Francia comenzó a asimilar la poesía provenzal a partir del 1150, fecha en que los trouvères (troveros) empezaron a adaptar su contenido y estructura a la lengua de oïl. Entre ellos destacan Guillaume de Lorris y Jean de Meun, autores del Roman de la Rose (siglo XIII), extenso poema alegórico en el que el carácter narrativo del texto se combina con una gran intensidad lírica.

En esta obra, que según sus autores es un auténtico «arte de amar», se describe un sueño en el que el poeta accede al jardín del amor. Allí se enamora de una rosa, símbolo de la mujer ideal, y trata de conseguir su amor. El enamorado tendrá que sufrir gran cantidad de pruebas y dificultades. Una serie de personajes alegóricos (Razón, Belleza, Amor, Alegría, Peligro, Celos, Castidad, Vergüenza, etc.) irán ayudándolo u obstaculizándolo en esta difícil conquista.

La poesía de los goliardos

Los goliardos fueron clérigos y estudiantes universitarios que solían vagar de ciudad en ciudad aprovechando el auge de los burgos en los siglos XII y XIII. Han pasado a la historia de la literatura por los poemas de carácter burlesco y satírico que compusieron en latín y en los que exaltaban la vida placentera, el vino, el erotismo, etc. En estos poemas quedan patentes la erudición de sus autores y su postura crítica ante temas como, por ejemplo, la corrupción eclesiástica. Estas composiciones se agrupan en cancioneros; el más célebre es el Carmina Burana.

La lírica germánica: el Minnesang

La canción de amor (Minnesang o Minnelied) se desarrolla en la literatura germánica a partir del siglo XII. Sus autores tratan temas y motivos muy próximos a los de la poesía provenzal y siguen los principios del amor cortés.

Entre ellos destaca la obra de Walther von der Vogelweide (siglos XII-XIII), quien hizo evolucionar el Minnesang primitivo aportándole un cariz más realista y naturalista.

3. La épica medieval

La épica nace en un primer momento del interés y la curiosidad del pueblo por conocer sucesos de su historia. Su público lo componían tanto el pueblo inculto como la clase nobiliaria, que se sentía identificada con los guerreros protagonistas.

La principal manifestación de las narraciones épicas son los cantares de gesta, palabra de origen latino que significa «hazaña» o «hecho memorable». En ellos, los datos reales se mezclan con mitos y leyendas fabulosas.

3.3. La épica francesa

El cantar de gesta por excelencia de la épica francesa es el Cantar de Roldán. La versión que conservamos es la refundición del obispo Turoldo y data de finales del siglo XI.

Cantar de Roldán

Argumento
Se inspira en la derrota de Carlomagno por los vascones en la batalla de Roncesvalles, en su intento por conquistar tierras hispanas. Sin embargo, la deformación histórica del cantar presenta una contienda entre el emperador y los sarracenos.

La traición de Ganelón, que convence a Carlomagno para que deje a su sobrino Roldán en la retaguardia, provocará la derrota del ejército carolingio y la muerte de Roldán.

Personajes

  • Roldán: el héroe del poema. Su valor es tan notable como su soberbia. Será su orgullo el que, al negarse a tocar el olifante, desencadene el fatal desenlace.
  • Oliver: compañero de Roldán, representa la lealtad y ofrece el contrapunto juicioso al carácter impetuoso del protagonista.
  • Carlomagno: personaje idealizado en sus facetas de caudillo militar y jefe de la cristiandad, al que además se humaniza a través del amor hacia su sobrino.
  • Ganelón: noble franco que traiciona a Carlomagno tras sentirse humillado por la soberbia de Roldán. No se cae en un absoluto maniqueísmo, pues se explican los motivos de su traición.

Forma y estilo

El poema consta de 291 tiradas de una media de catorce versos decasílabos con rima asonante. Su estilo es sencillo, con frases breves y un uso escaso del lenguaje figurado. Consecuencia de su origen oral es la profusión de epítetos épicos, repeticiones y paralelismos.

A pesar de que el cantar, como el Poema de mio Cid, se presenta con un cariz realista alejado de la fantasía propia de la épica germánica, dicho realismo choca con las continuas hipérboles, la alusión a sueños proféticos o la aparición, ante Carlomagno, del arcángel San Gabriel.

3.4. La épica alemana

El poema épico alemán más antiguo que se conserva es el Cantar de Hildebrando (siglo VIII). Sin embargo, su gran epopeya nacional, el Cantar de los nibelungos, pertenece al siglo XIII. En ella se toman y retunden diversos mitos y leyendas de las Eddas escandinavas.

El Cantar de los nibelungos

Argumento
El poema alude a un hecho anterior a los sucesos que se relatan en el cantar. El héroe Sigfrido, después de conquistar el tesoro de los nibelungos, consigue hacer invulnerable su cuerpo tras bañarse con la sangre de un dragón. Pero una zona de su espalda queda desprotegida, al ser cubierta accidentalmente por una hoja de tilo.

La historia del cantar se divide en dos grandes partes:

  • En la primera parte, Sigfrido se enamora de Krimilda, hermana de Gunter, rey de los burgundios. Como condición para dar su consentimiento al matrimonio, el monarca le pide al héroe que lo ayude a conquistar a Brunilda, quien exige a su pretendiente la superación de tres pruebas de fuerza. Ambas bodas se celebran, pero, transcurrido un tiempo, Brunilda conoce el ardid y, celosa de Krimilda, ordena al caballero Hagen que mate a Sigfrido. Hagen, tras averiguar con un engaño su punto vulnerable, asesina al héroe a traición.
  • En la segunda parte, Krimilda, sedienta de venganza, se casa con Atila, rey de los hunos. Finge querer reconciliarse e invita a su hermano, el rey Gunter, a sus dominios. La invitación se saldará con la muerte de Gunter y de su caballero Hagen a manos de la reina.
  • Personajes
  • Sigfrido: héroe prototípico, que recuerda a Aquiles por su fortaleza y por la existencia de un único punto vulnerable. Su protagonismo se ciñe a la primera parte del poema.
  • Krimilda: auténtica protagonista del poema. En la primera parte se muestra como una dama dulce y delicada, pero a partir de la muerte de Sigfrido se revela vengativa, implacable y sanguinaria, dispuesta a todo para llevar a cabo sus propósitos.
  • Hagen: caballero envidioso del favor que recibe Sigfrido en la corte de los burgundios; actúa como antagonista junto con Brunilda —a quien debe lealtad absoluta—.
  • Gunter: el rey; sin embargo, aparece caricaturizado en algunas situaciones del cantar y llega a parecer un títere en manos de los demás personajes.
  • Brunilda: enemiga de Krimilda y figura que retoma el modelo mítico de las amazonas por su fuerza sobrenatural. Su enfrentamiento con la hermana del rey es clave en el cantar.
  • Forma y estilo

    El poema consta de 39 cantos compuestos por estrofas regulares de cuatro versos largos. Aunque el estilo es sencillo, la perfección formal es propia de una expresión literaria de carácter culto. Asimismo, la continua inclusión de elementos fantásticos y míticos lo aproxima a la épica griega y latina.

4. La narrativa caballeresca

La literatura heroica de los cantares de gesta tuvo su vertiente culta en un conjunto de relatos que configuran la literatura caballeresca. Frente al anonimato propio de la épica, la firma del autor aparece claramente indicada en los romans (novelas).

El nuevo género del roman, también compuesto en verso, posee una mayor complejidad narrativa que los cantares de gesta, abandonando el endecasílabo en favor del verso octosílabo. Nace para ser leído y se trata, en definitiva, de una literatura destinada a la corte, donde se ilustran los códigos de la élite aristocrática, es decir, de los caballeros. Lo maravilloso y lo irracional aparece con frecuencia en la trama, por lo que la magia y los encantamientos se integran en el relato con total normalidad.

En cuanto al héroe, este se caracteriza por obedecer siempre a ciertos valores: elegancia, fuerza física, generosidad, valentía, culto al amor, abnegación, sacrificio, etc.

Además, el amor hacia su dama —tema esencial en todo roman— se convierte en una adoración casi mística, de modo que el caballero no escatimará en realizar todo tipo de hazañas y actos heroicos para alcanzar la perfección moral.

4.1. La materia de Bretaña

La materia de Bretaña es el nombre dado al conjunto de leyendas de origen celta que tiene como figura central al legendario rey Arturo y a sus caballeros de la Mesa Redonda. La primera aparición documentada de esta leyenda tiene lugar en la Historia de los reyes de Bretaña (siglo XII), de Geoffrey de Monmouth.

Las obras del ciclo artúrico, que conocieron su apogeo en los siglos XII y XIII, introdujeron una dimensión sobrenatural y un simbolismo mágico en el relato. Además, el mérito de sus autores consistió en adaptar e integrar las leyendas célticas al ambiente cortesano y a la estructura feudal que imperaba en la época.

Asimismo, a partir del siglo XIII se llevó a cabo una cristianización del ciclo, con la inclusión del personaje del caballero Galahad —prototipo del héroe cristiano— y la insistencia en el tema de la búsqueda del Santo Grial, objetivo último de los caballeros del rey Arturo.

Estas narraciones caballerescas se hallan en el origen, ya en los siglos XIV y XV, de las primeras novelas de caballerías, como El caballero Zifar, Amadís de Gaula o Tirant lo Blanch, entre otros títulos.

Obras y autores principales

Tristán e Iseo

Aunque la historia de Tristán e Iseo (o Isolda) no pertenece estrictamente al ciclo artúrico, sus personajes sí se hallan vinculados con él. Su romance es, sin duda, uno de los más trágicos y populares de la Edad Media; se basa en una antigua leyenda céltica y existen diferentes versiones de la obra en toda Europa. Las más conocidas son las escritas por Béroul y por Thomas de Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XII.

Argumento: el joven caballero Tristán es el encargado de ir a buscar a Irlanda a Iseo, con la que su tío, el rey Marco de Cornualles, debe casarse. Durante la travesía en barco de regreso a Inglaterra, Tristán e Iseo beben, por error, un filtro cuyo fin era asegurar el amor eterno entre la prometida Iseo y el rey Marco. Incapaces de escapar a este funesto amor, los amantes se ven obligados a separarse. Herido de muerte, Tristán hace llamar a Iseo para verla por última vez. Sin embargo, una tempestad impide a Iseo llegar a tiempo y muere de pena junto al cuerpo de su amado.

5. Los cuentos medievales

En oposición al ideal aristocrático exaltado en los cantares de gesta y en la novela cortés, a partir del siglo XII se desarrolla una literatura satírica y cómica que halla en el cuento su mejor aliado. Estos cuentos, en verso o en prosa, poseen una clara intención crítica y didáctica.

En el siglo XIV, la aparición de dos de los grandes títulos de la narrativa prerrenacentista —el Decamerón, de Boccaccio, y los Cuentos de Canterbury, de Chaucer— hará que el relato alcance su máximo apogeo.

5.1. El Roman de Renart

El Roman de Renart es un extenso poema en octosílabos, escrito en francés y constituido por 26 relatos independientes que fueron compuestos entre el último tercio del siglo XII y la primera mitad del siglo XIII por una veintena de autores pertenecientes al clero.

  • Personajes: como en las fábulas de Esopo, los personajes son animales. Todos los estratos sociales están representados: el gallo, el gato, el cuervo, el oso, el lobo, el león… La figura del astuto Renart (renard, zorro en francés) articula los diversos relatos. Cada animal representa un tipo humano diferente, de ahí el carácter arquetípico de estos personajes y el valor universal de la obra.
  • Ideas: la obra es un retablo de la sociedad medieval bajo una mirada maliciosa y crítica. Los primeros relatos son más cómicos y divertidos, mientras que en los últimos subyace una intención más moralizante. A través de este universo animal se parodian los valores vigentes en la época: los géneros literarios imperantes son ridiculizados y los bellos ideales medievales son, por primera vez, cuestionados. La grandeza caballeresca de los cantares de gesta y de la novela cortés se desvanecerá ante el verdadero móvil del ser humano: el egoísmo y el engaño; la visión sublimada del amor se verá ensombrecida por pulsiones más espontáneas y desvergonzadas.

5.2. Los fabliaux

En la misma tradición de inversión de los valores feudales se encuentran los fabliaux. El fabliau es un relato corto, escrito en octosílabos, cuyos autores suelen ser anónimos, a excepción de Rutebeuf y Jean Bodel de Arras. Los fabliaux se crean para ser leídos en público y eran recitados por juglares. Estos cuentos breves tenían, sobre todo, una clara intención cómica: se busca la risa inmediata del auditor, obviando cualquier pretensión moral o religiosa.

El periodo de mayor éxito de los fabliaux comprende desde finales del siglo XII hasta mediados del siglo XIV. Los personajes representados son las personas más desfavorecidas y olvidadas de la sociedad: marginados, campesinos y burgueses. Su estructura es muy sencilla y responde siempre al mismo esquema: la burla hacia un personaje poderoso, pero antipático.

6. El teatro medieval

Al igual que en la Grecia antigua, el teatro medieval tiene un origen religioso, aunque es muy diferente en temas y formas del teatro grecolatino. A comienzos de la Edad Media se abandonó por completo el canon dramático clásico y solo a partir del siglo X se recupera la tradición de hacer representaciones, en un primer momento siempre en el contexto de la ceremonia religiosa.

6.1. El teatro religioso

A comienzos del siglo X se empiezan a representar en el interior de las iglesias piezas breves llamadas tropos. Se trata de breves dramas litúrgicos en latín con función pedagógica, cuyos temas procedían de la Biblia: la adoración del Niño Jesús, la pasión de Cristo, milagros, etc.

En el siglo XII, las representaciones se hacen ya en lengua vulgar, fuera del templo y con un decorado mucho más elaborado. El texto es cada vez más extenso y el número de actores participantes aumenta paulatinamente. La representación se complica y se llegan a incluir episodios divertidos o pasajes grotescos. En estos dramas semilitúrgicos se representan escenas bíblicas y, posteriormente, episodios de los juegos de los santos y milagros de la Virgen (de ahí que se conozcan también como milagros).

Progresivamente estas piezas dieron mayor importancia al desarrollo profano del argumento, de modo que el elemento religioso solo aparecía en el desenlace de la obra.

Entre ellos destacan: el Juego de Adán, de autor anónimo; el Juego de san Nicolás, de Jean Bodel (siglo XII); o el Milagro de Teófilo, de Rutebeuf (siglo XIII).

En el siglo XV, el teatro religioso se complica aún más dando lugar a los misterios. El misterio era una enorme representación teatral que, debido a su complejidad, era organizada por toda una comunidad. Los textos que se escenificaban eran muy extensos, por lo que se tenían que representar a veces en varios días.

Los autores más destacados son Arnoul Gréban y Jean Michel, quienes, con sus respectivos Misterios de la Pasión, obtuvieron gran fama y prestigio. Los misterios seguirán disfrutando de éxito y popularidad hasta mediados del siglo XVI.

6.2. El teatro profano

A finales del siglo XII, Adam de la Halle escribió las primeras obras profanas y cómicas: el Jeu de la feuillée, en el que se critica a los ciudadanos de Arras; y el Jeu de Robin et Marion, especie de pastorela teatralizada.

A partir de los fabliaux, que los juglares interpretaban someramente, y de los misterios, en los que tenían cabida episodios cómicos, se desarrollará a mediados del siglo XV la farsa. Se trata de una obra cómica de dimensiones modestas (entre 200 y 500 versos), interpretada por entre tres y cinco personajes. Su efecto cómico reside en sus ocurrentes juegos de palabras, sus situaciones previsibles y su clara intención caricaturesca. La más conocida es, tal vez, la Farsa del maestro Pathelin (1464), en la que se narra un divertido proceso judicial. Fue el género más fecundo y perdurará hasta el siglo XVII gracias a su realismo y a su causticidad.

En el siglo XIV se extienden por toda Europa las danzas de la muerte o danzas macabras, subgénero dramático muy popular debido a la presencia frecuente de la muerte. En ellas, un personaje que representaba a la muerte iba llamando ante sí a personajes de los diferentes estratos sociales. La muerte deja patente su supremacía absoluta y su poder igualitario al tratar a todos por igual y recuerda que los goces de esta vida son perecederos.