Semana Trágica, Protectorado en Marruecos, Annual (1921) y el Camino hacia la II República

Semana Trágica, anticlericalismo y fin del gobierno de Maura (1909)

La guerra en Marruecos resultaba impopular por las numerosas bajas y el injusto sistema de reclutamiento (exención por renta). El 9 de julio de 1909 los rifeños atacaron un ferrocarril en Melilla y el gobierno de Antonio Maura decretó el envío de tropas y la movilización de reservistas. El 18 de julio, cuando los soldados embarcaban en el puerto de Barcelona, se iniciaron las protestas. El día 24 de julio se creó un comité de huelga formado por republicanos, anarquistas y socialistas que llamó a la huelga general para el día 26, generalizándose los disturbios por toda la ciudad. La insurrección se prolongó hasta el 1 de agosto: se levantaron barricadas y se produjeron enfrentamientos armados.

El movimiento antimilitarista adquirió entonces un fuerte sentido anticlerical (rechazo a la hegemonía social y cultural de la Iglesia), que desembocó en el incendio de ochenta edificios religiosos. Las autoridades declararon el estado de guerra y el día 2 de agosto el ejército había controlado la situación. El balance fue trágico: 78 muertos y medio millar de heridos.

El gobierno inició una represión durísima y arbitraria: varios millares de detenidos, más de 1.700 personas sometidas a consejos de guerra y cinco condenas a muerte, entre ellas la del pedagogo anarquista Francesc Ferrer i Guardia, cofundador de la Escuela Moderna. Su fusilamiento, en octubre, desencadenó una oleada de protestas en España y en toda Europa. Liberales y republicanos se unieron para exigir la dimisión de Maura, lo que llevó a Alfonso XIII a disolver las Cortes y traspasar el gobierno a los liberales.

El protectorado español en Marruecos y el desastre de Annual (1921)

Tras el desastre de 1898, España trató de rehacer un nuevo imperio colonial en Marruecos. En la Conferencia de Algeciras (1906) se reconocieron las zonas de influencia de España y Francia y, en el Tratado Hispano-francés (1912), se estableció un protectorado compartido franco-español que concedía a España la franja norte, el Rif, y enclaves como Ifni y el Sáhara Occidental.

Al margen de cierto interés económico, el gobierno pretendía restaurar el prestigio de la nación y del ejército, tesis defendida por los militares «africanistas». Sin embargo, el protectorado estuvo marcado por la resistencia de las cabilas rifeñas, lo que dio lugar a una guerra impopular debido a las continuas bajas y al injusto sistema de reclutamiento (exención por renta).

Tras la Primera Guerra Mundial, España intentó controlar definitivamente el Rif, encontrando en la zona oriental una fuerte resistencia liderada por el caudillo Abd el-Krim. En julio de 1921, el general Silvestre avanzó desde Melilla con tropas inexpertas y sin proteger la retaguardia. De esta forma, cuando fue atacado el puesto de Annual se produjo una desbandada de las tropas españolas, que terminó con más de 10.000 muertos. La opinión pública lanzó graves críticas, apoyadas en el parlamento por la oposición socialista y republicana.

Esto provocó la caída del gobierno y la creación de una comisión de investigación que dio lugar al llamado Expediente Picasso. Se produjo entonces el golpe de Estado de Primo de Rivera (septiembre de 1923) y el inicio de la dictadura. Sería precisamente durante la dictadura cuando, tras el desembarco de Alhucemas (1925) y en colaboración con Francia, se derrotó a Abd el-Krim y se procedió a la ocupación efectiva del protectorado.

Revolución de Asturias (octubre de 1934): causas, desarrollo y consecuencias

Contexto inicial: En 1933 Manuel Azaña dimitió como jefe del gobierno y Alcalá-Zamora decidió convocar nuevas elecciones. Tras su victoria en las elecciones generales de noviembre-diciembre de 1933, la derechista CEDA y el centrista Partido Radical iniciaron una colaboración parlamentaria y gubernamental cuyo propósito era rectificar la labor del gobierno anterior y detener las reformas iniciadas.

Causas

Los dos años de gobierno radical-cedista supusieron una auténtica contrarreforma cuya intención fue aniquilar la labor del bienio reformista. Entre los factores causales destacan:

  • Aprobación de una Ley de Amnistía que favoreció a los militares y monárquicos encarcelados por participar en el fallido golpe de Estado antirrepublicano de 1932.
  • Contrarreforma agraria que significó el bloqueo del proceso iniciado por el gobierno precedente y agudizó los conflictos campesinos.
  • Ralentización del programa educativo, con la paralización de la construcción de escuelas públicas.
  • Suspensión del Estatuto de Autonomía de Cataluña, lo que aumentó las tensiones regionales.

Desarrollo

La UGT convocó la huelga general nacional para el día 5 de octubre. Solo adquirió importancia en Madrid, Vizcaya, Barcelona y Asturias, pero en las tres primeras tuvo corta duración. El único lugar en que triunfó la insurrección fue Asturias.

En Asturias los mineros tomaron pueblos y cuarteles de la Guardia Civil, sustituyendo ayuntamientos por comités revolucionarios. Los obreros consiguieron ocupar toda Asturias y proclamaron la Revolución Socialista de los Consejos Obreros. El gobierno envió al ejército africano, al mando del general Franco, para reprimir el levantamiento. Los insurrectos fueron derrotados y sufrieron una durísima represión.

En Cataluña, Lluís Companys (presidente de la Generalitat) proclamó la República Catalana. La rebelión fue rápidamente reprimida mediante la declaración del estado de guerra y la encarcelación del gobierno autonómico y de líderes de la revolución.

Consecuencias

La revolución de octubre provocó efectos relevantes en la política española:

  • En la derecha, José Calvo Sotelo fundó el Bloque Nacional, con el que pretendía establecer una monarquía tradicional basada en una autoridad fuerte.
  • En la izquierda, la dura represión impulsó la concentración de fuerzas que desembocó en la creación del Frente Popular.

Tras la revolución de octubre la CEDA aumentó su influencia en el gobierno y presentó un proyecto para modificar la Constitución. Este proyecto no llegó a aprobarse debido a la crisis interna del gobierno y a la falta de entendimiento entre Lerroux y Alcalá-Zamora.

Proclamación de la Segunda República y relación con la crisis económica mundial de los años treinta

La dictadura de Primo de Rivera se mantuvo hasta 1930. Las causas del final de la dictadura hay que buscarlas en la segunda mitad de la década, un periodo de especial bonanza en la economía mundial que permitió en España un crecimiento importante. Sin embargo, el gran defecto de esta política de modernización fue la gran generación y acumulación de deuda pública.

El crack de la bolsa de Nueva York impidió la continuación de las obras públicas. A ello hay que añadir el descontento de los partidos políticos y de los militares. Cuando Alfonso XIII se convenció de que la dictadura era un peligro para su régimen, retiró su apoyo a Primo de Rivera, que dimitió en enero de 1930.

Alfonso XIII decidió restablecer el viejo sistema parlamentario, pero los dos gobiernos que se sucedieron (el de Berenguer y el de Aznar) fueron incapaces ya de resucitar lo que podía considerarse un cadáver político. Al margen del sistema, los partidos de la oposición establecieron el Pacto de San Sebastián (1930), integrado por republicanos y autonomistas catalanes; después se incorporaron socialistas y anarquistas.

Finalmente, la caída de la monarquía se precipitó por los resultados de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, en las que los partidos monárquicos fueron derrotados. El triunfo de las candidaturas republicanas en las grandes ciudades condujo, el 14 de abril, a la proclamación de la República. El rey Alfonso XIII, aislado y sin apoyos, se exilió en Italia.

Como la economía española era en muchos aspectos dependiente de los países desarrollados, la crisis internacional tuvo al menos tres consecuencias relevantes:

  • Contracción del comercio exterior.
  • Colapso de las inversiones industriales extranjeras, que se agravó con la crisis política interna.
  • Modificación de los flujos migratorios entre España y el extranjero: las migraciones se interrumpieron por la crisis en los países de destino y aumentaron los retornos, lo que contribuyó al aumento del desempleo en España.

Sin embargo, los principales problemas de la Segunda República estuvieron causados sobre todo por la situación interna: la desconfianza y el boicoteo de terratenientes y capitalistas, por un lado, y la radicalización y conflictividad social de campesinos y obreros, por otro.