Revolución Rusa (1917): causas, etapas y consecuencias históricas

La Revolución Rusa

La Revolución Rusa fue un movimiento social, político y económico contra el régimen que gobernaba el país en plena Primera Guerra Mundial, durante la época contemporánea. Fue una serie de acontecimientos políticos en Rusia que, tras la eliminación de la autocracia rusa y la caída del Gobierno Provisional, resultó en el establecimiento del poder soviético bajo el control del Partido Bolchevique.

Causas

Económicas

En el siglo XIX, Rusia, junto a Inglaterra, Francia, Alemania y Austria, era una de las grandes potencias europeas; pero, mientras los demás países crecían, emprendían reformas y se industrializaban gracias a la Revolución Industrial, Rusia no se modernizaba. Rusia era considerada un país atrasado en relación con los demás. Los trabajadores rurales vivían en extrema miseria y pobreza, pagando altos impuestos para mantener la base del sistema zarista de Nicolás II. Los alimentos escaseaban en Rusia y el hambre se apoderaba de la población.

Sociales

El país fue gobernado por el zar, que tenía el poder absoluto; es decir, todos eran sometidos a él, incluida la Iglesia ortodoxa. Fueron los sectores cansados del régimen zarista quienes se alzaron en revolución. Hay que también mencionar que los siervos, llamados mújiks, vivían en una situación de extrema pobreza.

Políticas

Durante el siglo XIX, la falta de libertad era casi absoluta. En el campo reinaba una fuerte tensión social por la permanencia de un sistema de producción de tipo feudal, que retrasaba la modernización del país. El régimen zarista reprimía todo tipo de oposición. La Okhrana, la policía política, controlaba la educación secundaria, las universidades, la prensa y los tribunales. Los capitalistas y los latifundistas mantenían el dominio sobre los trabajadores urbanos y rurales. Los obreros se concentraron en grandes centros industriales como Moscú y Petrogrado. A pesar de ello, las condiciones de vida empeoraron, con hambre, desempleo y disminución de los salarios. Sus líderes, Plekhanov y Lenin, tuvieron que vivir fuera de Rusia para huir de las persecuciones políticas.

Rusia en el régimen zarista

El zar gobernaba Rusia de forma absolutista, es decir, concentraba poderes en sus manos sin abrir espacio para la democracia. Incluso los trabajadores urbanos, que disfrutaban de los pocos empleos de la débil industria rusa, vivían descontentos con el gobierno del zar. Comenzaba entonces la formación de los soviets bajo el liderazgo de Lenin. Los bolcheviques empezaban a preparar la revolución socialista en Rusia y la caída de la monarquía.

Inicio de la Revolución Rusa

El episodio conocido como el Domingo Sangriento provocó una ola de protestas en todo el país. Tras ello, Rusia experimentó tensiones que desembocaron en la Revolución de 1905. En ese momento, se intentó instaurar una monarquía constitucional, aunque en el zar todavía se concentraba un gran poder y el parlamento tenía un papel limitado. En realidad, el gobierno lo hizo para ganar tiempo y organizó reacciones contra las agitaciones sociales y los soviets, lo que llevó al fracaso de la revolución de 1905.

Los soviets eran organizaciones políticas nacidas en el seno de las capas populares y representaban los intereses de los trabajadores. Existían soviets de obreros, de campesinos y de soldados. Estos organismos expresaban una forma de poder popular en oposición al gobierno provisional y se volverían decisivos en los rumbos políticos del país.

Primera Guerra Mundial

Durante la Primera Guerra Mundial, como miembro de la Triple Entente, Rusia luchó junto con Gran Bretaña y Francia contra Alemania y Austria-Hungría. Con las sucesivas derrotas, Rusia quedó militarmente diezmada y económicamente desorganizada. Los campesinos se rebelaron.

Revolución de febrero de 1917

El Imperio ruso fue uno de los principales interesados en la Primera Guerra Mundial, iniciada en 1914. La manifestación logró el apoyo de los soldados insatisfechos con la guerra. El 27 de febrero, soldados y trabajadores invadieron el Palacio Tauride, logrando la renuncia del zar y la formación de un Gobierno Provisional. Al mismo tiempo, los obreros y soldados constituyeron nuevamente los soviets. Esta situación se conoce como doble poder, con la burguesía y la aristocracia organizadas en la Duma (parlamento) y los obreros, soldados y campesinos organizados en los soviets.

El principal objetivo del pueblo era la salida de la guerra y medidas para aplacar el hambre, además de la distribución de tierras. En abril, uno de los principales líderes bolcheviques, Lenin, volvió del exilio.

Al intensificarse la situación de conflicto social, los bolcheviques, dirigidos por Lenin y Trotsky, organizaron un congreso que defendía consignas como «Paz, tierra y pan» y «Todo el poder para los soviets» con el fin de obtener apoyo popular. En octubre de 1917, con la llegada del invierno, sectores de los bolcheviques vieron la necesidad de tomar una medida más radical: la toma del poder. Los campesinos ya estaban ocupando las tierras de la aristocracia y de la Iglesia; los trabajadores intensificaban la formación de soviets y de comités de fábrica.

Revolución de octubre de 1917

En septiembre, los bolcheviques, dirigidos por Lenin, habían logrado el control del Soviet de San Petersburgo. En las vísperas del Segundo Congreso de los Soviets de toda Rusia, los bolcheviques decidieron el derrocamiento del Gobierno Provisional. Basándose en su poder en los soviets y aliados con el ala izquierda del Partido Socialista Revolucionario, los bolcheviques iniciaron las medidas para la construcción del Estado soviético. Para administrar el Estado, el Congreso de los Soviets creó el Consejo de los Comisarios del Pueblo.

Algunos grupos vieron en los bolcheviques la solución para diversos problemas. El 6 de noviembre, Lenin, apoyado por los soviets y por una milicia popular, conquistó la capital, obligando al Gobierno Provisional a renunciar y asumiendo el poder en 1917. Entre octubre de 1917 y marzo de 1918, los bolcheviques sentaron las bases del nuevo Estado. La Guardia Roja fue sustituida por el Ejército Rojo, comandado por Trotsky. El primer acto importante del nuevo gobierno fue retirar a Rusia de la guerra. Para ello, en febrero de 1918 fue firmado con Alemania y las Potencias Centrales el Tratado de Brest-Litovsk, mediante el cual Rusia se retiró de la Primera Guerra Mundial.

Igualmente, para evitar cualquier intento de restauración monárquica, el zar Nicolás II y su familia fueron asesinados sin juicio en julio de 1918.

Guerra Civil rusa

Después de la firma del tratado de paz, se inició en Rusia una guerra civil que duró de 1918 a 1921. Los cuatro primeros años de gobierno bolchevique estuvieron marcados por un conflicto que sacudió profundamente al país, dejando miles de muertos de ambos bandos, sin importar su ideología política, y provocando gran sufrimiento en la población. El Ejército Rojo, creado por León Trotsky, derrotó al Ejército Blanco y aseguró la permanencia de los bolcheviques en el poder. La revolución se mantuvo, pero la paralización económica fue casi total. La aplicación de la NEP (Nueva Política Económica) resultó en un crecimiento industrial y agrícola relativo en Rusia.

Consecuencias de la Revolución Rusa

Tras la revolución se implantó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La URSS se convirtió en una gran potencia económica y militar. En lo relativo a la democracia, la situación de la población general y de los trabajadores sufrió pocos cambios: la falta de democracia imperó en la URSS. El régimen totalitario soviético actuó incluso en el campo de la fe. El Estado soviético trabajó para debilitar el cristianismo y otras religiones, promoviendo el ateísmo y prohibiendo en muchos casos la práctica religiosa. El pensamiento de Marx, de que «la religión es el opiáceo del pueblo», fue seguido de manera rigurosa por el gobierno socialista soviético.

Conclusiones de la guerra y posrevolución

Después de la muerte de Lenin en 1924, comenzó una lucha de poder entre Trotsky y Stalin. Derrotado, Trotsky fue expulsado del país y, en 1940, murió en la ciudad de México a manos de un asesino al servicio de Stalin.

Resumen final

  • Contexto: retraso económico y tensión social en el Imperio ruso.
  • Motor inmediato: el desgaste por la Primera Guerra Mundial y el descontento popular.
  • Desenlace: Revoluciones de febrero y octubre de 1917, seguida de guerra civil y establecimiento de la URSS.
  • Legado: transformación política y social profunda en Rusia, surgimiento de un estado socialista y repercusiones globales durante el siglo XX.