Restauración Absolutista y Crisis del Reinado de Fernando VII (1814-1833)

El Regreso de Fernando VII (1814)

La crisis del Antiguo Régimen en España se inició con la invasión napoleónica de 1808, que agravó la situación económica y social y provocó una grave crisis política. En este contexto surgió una alternativa liberal, identificada con las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812, que defendía la soberanía nacional, la división de poderes y la monarquía constitucional.

Tras la derrota de Napoleón, este firmó en diciembre de 1813 el Tratado de Valençay, por el que reconocía a Fernando VII como rey de España y se daba por concluida la Guerra de la Independencia. José I Bonaparte abdicó en enero de 1814 y, en marzo de ese mismo año, Fernando VII inició su regreso a España, entrando en Valencia el 16 de abril, donde fue recibido con entusiasmo popular.

Allí recibió el Manifiesto de los Persas, firmado por 69 diputados absolutistas, en el que se solicitaba la restauración de la monarquía absoluta y la derogación de toda la obra legislativa de las Cortes de Cádiz. Finalmente, el 4 de mayo de 1814, Fernando VII promulgó el Real Decreto de Valencia, que supuso un auténtico golpe de Estado:

  • Anuló la Constitución de 1812.
  • Persiguió a los liberales.
  • Provocó el primer gran exilio político.
  • Restauró el absolutismo.

Con ello se iniciaba un periodo de enfrentamiento constante entre absolutismo y liberalismo, que marcaría todo su reinado y se dividiría en tres etapas:

  1. El Sexenio Absolutista (1814–1820).
  2. El Trienio Liberal (1820–1823).
  3. La Década Ominosa (1823–1833).

La Década Ominosa (1823-1833)

Entre 1823 y 1833, Fernando VII gobernó de nuevo como monarca absoluto. Esta etapa se caracterizó por una durísima represión contra el liberalismo:

  • Se ejecutó a Rafael del Riego.
  • Entre 15 000 y 20 000 liberales se exiliaron.
  • Se crearon los Voluntarios Realistas y la Superintendencia General de Policía (1824).
  • Se establecieron comisiones militares.
  • Se persiguió a funcionarios, militares y clérigos sospechosos.
  • Se censuró la prensa, se cerraron universidades y se prohibieron las sociedades políticas.

Por este clima de terror y retroceso cultural, la historiografía denomina a esta etapa “ominosa”.

Situación Económica y Reformas Técnicas

La situación económica era catastrófica, agravada por la pérdida definitiva de las colonias americanas en 1824. La Hacienda estaba arruinada y el absolutismo impedía cualquier reforma profunda, ya que nobleza y clero se oponían a perder privilegios. El ministro López Ballesteros impulsó algunas reformas técnicas:

  • Elaboración de presupuestos estatales.
  • Creación del Tribunal de Cuentas.
  • Creación de la Bolsa de Madrid (1831).
  • Creación del Banco de San Fernando (1829).

No obstante, la modernización fue muy limitada.

Tensiones Políticas Internas

Políticamente, Fernando VII estuvo presionado por dos frentes:

  1. Los liberales, que conspiraban desde el exilio (destaca el intento de Torrijos en 1831 y el caso de Mariana Pineda).
  2. Los ultrarrealistas o carlistas, que lo consideraban demasiado moderado. En este contexto se produjo la revuelta de los agraviados en Cataluña (1827), de carácter ultrarrealista.

Esta inestabilidad permanente debilitó el régimen y dejó abierta la crisis sucesoria que estallaría tras la muerte del rey en 1833.

La Cuestión Sucesoria (1830-1833)

La inestabilidad política del final del reinado de Fernando VII se agravó por el problema sucesorio. En 1830, tras casarse con María Cristina de Borbón, tuvo una hija, Isabel. Para asegurar su acceso al trono, el rey promulgó la Pragmática Sanción, que derogaba la Ley Sálica y permitía reinar a las mujeres.

Este hecho radicalizó a los carlistas, partidarios del hermano del rey, Carlos María Isidro, que defendían el absolutismo más reaccionario. En 1832, durante la grave enfermedad del monarca, los carlistas protagonizaron los sucesos de La Granja, logrando que se derogara temporalmente la Pragmática.

Sin embargo, al recuperarse, Fernando VII anuló esa decisión, confirmó los derechos sucesorios de su hija, apartó a los ultras del gobierno y buscó el apoyo de los liberales moderados mediante amnistías y medidas contra los voluntarios realistas.

En mayo de 1833, Carlos María Isidro marchó a Portugal. A la muerte de Fernando VII, el 29 de septiembre de 1833, Isabel II fue proclamada reina bajo la regencia de María Cristina. El conflicto sucesorio desembocó en una situación de guerra civil: el inicio de las Guerras Carlistas.

La Independencia de las Colonias Americanas (1808-1824)

El proceso de independencia de las colonias americanas se desarrolló entre 1808 y 1824 y estuvo impulsado por varios factores:

  • El descontento de las élites criollas, marginadas de los principales cargos políticos.
  • Las restricciones comerciales del sistema colonial.
  • La influencia de las ideas ilustradas y el ejemplo de la independencia de Estados Unidos.
  • La crisis política española provocada por la invasión napoleónica (factor principal).

Con el apoyo de Inglaterra y Estados Unidos, los movimientos independentistas, liderados por figuras como San Martín y Simón Bolívar, derrotaron definitivamente a las tropas españolas en la batalla de Ayacucho (1824). Como consecuencia, España perdió su imperio continental americano, conservando únicamente Cuba y Puerto Rico.