Kruschev inició un proceso de reformas que trataron de mejorar las condiciones de vida mediante el impulso de la industria de bienes de consumo y la mejora de la producción agrícola; para ello, flexibilizó el sistema de planificación económica.
Las relaciones entre los dos bloques entraron en una nueva era: la coexistencia pacífica, definida por la competencia entre los dos sistemas, pero descartando el enfrentamiento directo entre ellos.
Para los partidos comunistas de Europa occidental, la desestalinización permitió el inicio de una nueva política más independiente de Moscú. Por otro lado, en la Europa del Este, la desestabilización fue interpretada como un síntoma aperturista.
1.3 La era de Breznev
El desenlace de la crisis de los misiles de Cuba se interpretó como una derrota frente a Estados Unidos, y los nuevos resultados de las medidas económicas debilitaron el impulso reformista. Como consecuencia, en 1964 el Politburó destituyó a Kruschev. Su sucesor, Breznev, llevó a cabo una vuelta al inmovilismo y a la ortodoxia comunista, que venía definida por las siguientes características:
- Política económica: Se puso fin a las reformas y se volvió a la planificación, lo que desembocó en una creciente ineficiencia. En dos décadas, las diferencias de tecnología y de productividad frente a los países capitalistas resultaron abismales. Además, los desajustes entre producción y distribución favorecieron el espectacular crecimiento del mercado negro.
- Política interior: Con métodos como el encarcelamiento o internamiento en centros psiquiátricos, se persiguió a la escasa disidencia que había sobrevivido al estalinismo. En los países satélites de Europa oriental se reafirmó la férrea dependencia respecto a Moscú tras la represión de Hungría de 1956, reafirmada con el aplastamiento de la Primavera de Praga de 1968.
- Política exterior: La época de Breznev se caracterizó por un progresivo deshielo, es decir, por una relajación de la tensión en las relaciones con el capitalismo. Este cambio se debió a las dificultades económicas y al retraso tecnológico de la URSS.
2. Las democracias populares
2.1 Los rasgos de las democracias populares
- Dependencia de Moscú: Stalin eliminó cualquier tipo de disidencia e impuso una absoluta fidelidad a la Unión Soviética. Para ello, no dudó en utilizar el sistema de purgas, por el que fueron depurados los partidos comunistas de Europa oriental para ser sustituidos por dirigentes sumisos a Moscú.
- Carácter dictatorial: El control político quedó en manos de los partidos comunistas, cuyo poder se basaba en su dependencia de la Unión Soviética.
- Represión interna: Se impuso el control totalitario de la población gracias al papel de los servicios secretos y de la policía política.
- Economía planificada: El Estado se hizo cargo de la economía y los servicios de primera necesidad quedaron garantizados, aunque su calidad se fue deteriorando a medida que aumentaba la ineficiencia del sistema.
- Integración regional forzada: La Unión Soviética impuso un modelo de integración regional a través del Comecon, en el que los distintos países se especializaron en diversos sectores bajo la dirección soviética.
2.2 Países disidentes de Moscú
- Albania: Tras los sucesos de Budapest en 1956, el Gobierno albanés se distanció de la Unión Soviética gracias al apoyo prestado por China.
- Rumania: Tras la muerte de Stalin, el dictador rumano también se distanció de la Unión Soviética. Se separó del Comecon e instauró una dictadura personalista hasta su caída en 1989.
- Checoslovaquia y Polonia: La disidencia interna fue muy activa y la lucha por las libertades influyó entre amplios sectores de la población.
3. La Yugoslavia de Tito
Al concluir la guerra, tras la ocupación de los nazis en Yugoslavia, los partisanos comunistas dirigidos por Tito formaron un Gobierno y convirtieron a Yugoslavia en la única República socialista europea con la que la Unión Soviética mantuvo cierta distancia. El socialismo yugoslavo constaba de los siguientes rasgos:
- Rechazo del dominio soviético: Tito se opuso a los planes de Stalin de incluir a Yugoslavia en su lista de países satélites. En 1948, los comunistas yugoslavos fueron expulsados del Komintern y, desde entonces, Tito criticó la política soviética e inició un sistema de poder personalista.
- No alineamiento: Tito encabezó el grupo de países no alineados que se negaron a seguir la política de los bloques de la Guerra Fría.
- Economía autogestionaria: El jefe de Estado rechazaba el capitalismo, pero creó algunos mecanismos que liberaban la economía; con los intercambios con Occidente se consiguió aumentar el nivel de vida de la población, que durante mucho tiempo fue la que mejor vivió dentro del mundo comunista.
- Política territorial federal: En 1953 se llevó a cabo una reforma de la Constitución por la que Yugoslavia quedó organizada con una estructura federal constituida por una serie de repúblicas. La Unión se mantuvo tras su muerte en 1980, pero no sobrevivió a la caída del comunismo en 1990.