LA DOMINACIÓN EUROPEA DEL MUNDO
1. LA SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
1.1 EL GRAN CAPITALISMO
Se conoce como Segunda Revolución Industrial al periodo comprendido entre 1870 y 1914. Es el proceso industrializador que recibió un impulso definitivo y se expandió por diversos países. Durante esta etapa, se desarrollaron nuevas industrias, nuevas fuentes de energía y nuevas fuentes de financiación.
Si la primera fase se denominaba capitalismo industrial, basado en la producción de fábricas mediante máquinas, a la segunda la llamamos capitalismo financiero, caracterizado por la importancia decisiva que tuvieron los sistemas de financiación. Su tendencia es el crecimiento, caracterizado por una producción y un consumo elevados, pleno empleo y una gran cantidad de negocios. En 1926, el economista N.D. Kondratiev clasificó las fluctuaciones de precios y producción en ciclos de larga duración.
La financiación
El aumento de los negocios exigió una cantidad mayor de metales preciosos. La convertibilidad de la moneda, la generalización de la letra de cambio y del cheque bancario facilitaron los intercambios. En 1870, las fábricas y empresas ferroviarias crecieron, lo que, unido a la concentración, al desarrollo tecnológico y a la dura competencia, exigió a sus propietarios invertir en instalaciones e investigación. Esto obligó a buscar fuentes de financiación capaces de canalizar el ahorro privado.
Los bancos, que anteriormente solo habían sido instituciones de depósito y cambio de moneda, empezaron a proporcionar créditos (dinero a cambio de intereses). Se generalizaron las sociedades anónimas, cuyo capital se repartía en acciones o participaciones. Existieron otros tipos de participaciones menos arriesgadas, como las obligaciones. La asamblea general de accionistas designaba al presidente y al consejo de administración de la empresa, lo que permitía su control por parte de los accionistas mayoritarios. Las sociedades anónimas se propagaron y las grandes empresas se convirtieron en sociedades por accionistas. Surgieron las bolsas de valores, que eran mercados donde se intercambiaban estos títulos.
La concentración empresarial
Otra característica de la Segunda Revolución Industrial fue el inicio de un proceso de concentración empresarial. Las pequeñas empresas fueron eliminadas y solo las grandes fueron capaces de obtener dinero para sus inversores. Hubo diversas formas de concentración:
- Horizontal: Consistió en la fusión bajo una misma dirección de varias empresas del mismo sector económico.
- Vertical: Se dio cuando una misma empresa creaba sus filiales o se hacía con otras para controlar las distintas fases de un proceso productivo.
En otras ocasiones, se establecieron acuerdos entre empresas:
- Cárteles: Empresas distintas que establecían acuerdos sobre cuotas de producción o se repartían el mercado.
- Trust: Resultado de la fusión de varias empresas cuyos componentes perdían su independencia y se convertían en socios con acciones.
- Holding: Sociedad financiera creada para controlar a otras empresas a través de paquetes de acciones mayoritarias.
1.2 AVANCES TECNOLÓGICOS Y NUEVOS SECTORES PRODUCTIVOS
Las nuevas fuentes de energía
La extracción de carbón aumentó vertiginosamente hasta 1914, siendo el principal proveedor de energía. La explotación de petróleo, aunque se conocía desde la antigüedad, comenzó con la extracción mediante perforación. La separación de sus componentes por destilación y refinado permitió su utilización en el alumbrado doméstico y en el engrase de máquinas. La gran era del petróleo comenzó con los motores de explosión.
La electricidad era conocida desde el siglo XVIII como fuente de energía; gracias a diversos inventos, se consiguió producir más electricidad con menos coste. La dinamo y su obtención mediante la caída del agua (hidroeléctrica) supusieron avances importantes. También se inventaron el alternador y el transformador, que permitieron su transporte por cables de alta tensión. Edison inventó en 1879 la lámpara de filamento incandescente, y se desarrollaron nuevos medios de comunicación como el teléfono y la radio. Los medios de transporte recibieron un impulso con la aparición del tranvía o el uso de electricidad para el ferrocarril, lo que permitió el desarrollo industrial en países sin carbón.
Las nuevas industrias
Las industrias tradicionales se renovaron y aumentó la calidad y cantidad del producto. En el sector textil aparecieron los tintes artificiales. En la siderurgia, el acero sustituyó al hierro y su generalización estimuló otros sectores industriales. En la industria metalúrgica, el uso del níquel permitió nuevas aleaciones; el aluminio empezó a usarse para uso doméstico e industrial; el cobre se utilizó en las conducciones eléctricas y el estaño en las latas de conservas.
En el sector eléctrico, se consolidaron nuevas empresas que contribuyeron a mejorar las condiciones de vida con la aparición de tranvías, cadenas de radio e iluminación en las calles. Las empresas petroleras se dedicaron a la explotación de yacimientos, mientras que las empresas de alimentación crearon productos elaborados.
La industria química fue la más dinámica por su investigación y su creciente demanda, debido a las elevadas inversiones existentes y a que sus productos solo eran rentables si se fabricaban en grandes cantidades. En el sector de los transportes, concluidas las redes ferroviarias nacionales, se emprendieron grandes proyectos transcontinentales. El barco de vapor tuvo un crecimiento espectacular en capacidad y velocidad; la utilización del acero en su construcción convirtió a los astilleros en principales clientes de la industria siderúrgica. Finalmente, se intentó crear una máquina sobre ruedas con vapor y electricidad, hasta que los Michelin y otros pioneros impulsaron el automóvil.
1.3 LOS NUEVOS PAÍSES INDUSTRIALES
Francia
Francia tuvo factores desde el siglo XVIII que retardaron su industrialización, manteniendo importantes deficiencias estructurales. La consolidación del Segundo Imperio posibilitó la superación de esas deficiencias: la vida política se estabilizó y aumentó el volumen y la cantidad de empresas. La construcción de ferrocarriles y las grandes reformas parisinas promovieron el desarrollo industrial. Francia entró en el siglo XX como una gran potencia industrial, pero con dificultades importantes:
- Carencia de fuentes de energía y materias primas industriales.
- Falta de medios de financiación adecuados.
- Inestabilidad y escándalos políticos de la Tercera República.
Alemania
Realizó un gran despegue industrial. Sus rasgos distintivos fueron el desarrollo en la investigación y la fuerte concentración en grandes complejos industriales y financieros. Destacó la intervención del Estado, la legislación económica y social, una política fiscal favorable y el fomento de obras públicas. En 1914, Alemania ya era una potencia industrial y producía más acero y casi tanto carbón como el Reino Unido. Su industria química era la primera de Europa.
Estados Unidos
Al comenzar el siglo XX, ya había superado al Reino Unido como potencia industrial, dedicándose principalmente al consumo interno. La capacidad inventiva, sus ilimitados recursos naturales y su amplio mercado interior favorecieron el despegue económico. La construcción del ferrocarril tuvo un papel decisivo. Prevaleció la industria de bienes de consumo sobre la de bienes de equipo. Influyó de forma decisiva la financiación procedente del ahorro; la banca proporcionó créditos antes que en ningún otro lugar del mundo y fueron célebres los Trust como el de DuPont. Las autoridades fueron reticentes a ellos porque limitaban la competencia, siendo regulados por severas leyes antimonopolio.
Japón
La desaparición del sistema feudal como consecuencia de la Revolución Meiji fue aprovechada por las nuevas clases dirigentes para superar el modelo económico basado en la agricultura e impulsar su industrialización:
- Fuerte presencia de la iniciativa pública, que concedió apoyo financiero a empresas privadas y fomentó sectores estratégicos.
- Abundancia de mano de obra.
- Temprana concentración empresarial en grandes complejos industriales.
- Imitación de fórmulas tecnológicas, financieras y comerciales de Occidente.
1.4 CONSECUENCIAS
La Segunda Revolución Industrial provocó un aumento espectacular en la producción y un alto nivel de vida en los países occidentales. En 1914, europeos y norteamericanos gozaban de más comodidades, mayor calidad de alimentos y mejores servicios sanitarios. Se puso en marcha un complejo sistema de división internacional del trabajo, donde cada lugar se especializó en la producción de determinados artículos. Lo que ocurría en un lugar del mundo comenzaba a repercutir en todos los demás. No obstante, las diferencias entre los países industrializados y el resto del mundo se acrecentaron notablemente.