La Revolución Liberal en España: De las Cortes de Cádiz al Reinado de Fernando VII

La Revolución Liberal

La Revolución Liberal se define como un cambio brusco del sistema político, económico o social como resultado de un proceso político violento. El liberalismo se fundamenta en los principios de los ilustrados durante la Revolución Francesa (monarquía parlamentaria, separación de poderes, libertad económica, igualdad ante la ley), ideales que alcanzaron su máxima expresión en las Cortes de Cádiz, a pesar de la resistencia de quienes defendían el poder absoluto del rey.

Las Cortes de Cádiz

El desastroso reinado de Carlos IV y Godoy justificaba, para algunos, la necesidad de introducir reformas manteniendo el poder absoluto del rey, mientras que otros abogaban por un cambio radical en las instituciones y la sociedad.

La convocatoria a Cortes

La idea de convocar Cortes fue recogida por la Junta Suprema Central, que se disolvió en 1810, dando paso a un Consejo de Regencia que convocó las elecciones. Estas, que según la Junta debían haberse convocado por estamentos, terminaron siendo como deseaban los liberales: una cámara única donde los representantes eran elegidos sin distinción, nombrando además diputados suplentes. En 1810, los diputados fueron elegidos por sufragio universal y se declararon depositarios de la soberanía nacional, con capacidad para crear una Constitución española.

Composición de las Cortes

La composición social de los diputados estaba marcada por el predominio del clero medio, abogados, juristas, altos funcionarios, militares, catedráticos y propietarios de negocios. La escasa presencia de la nobleza y el alto clero confirmó que la mayoría pertenecía a la burguesía. Durante las sesiones, surgieron tres tendencias ideológicas:

  • Liberales o doceañistas: Defendían libertades, igualdad ante la ley y el fin de la monarquía absoluta.
  • Absolutistas (serviles): Partidarios de mantener la monarquía absoluta.
  • Jovellanistas: Liderados por Jovellanos, admiraban la monarquía británica y defendían una monarquía absoluta con carácter ilustrado.

La Constitución de 1812

El 24 de septiembre de 1810, los diputados proclamaron que representaban la soberanía nacional, adquiriendo las Cortes un carácter constituyente. El 19 de marzo de 1812 se aprobó la primera Constitución española liberal, conocida como “La Pepa”, basada en los siguientes principios:

  1. Soberanía nacional: El poder político pertenece a la nación y sus representantes son votados en secreto.
  2. División de poderes: Ejecutivo (rey y gobierno), legislativo (Cortes y rey) y judicial (Tribunales).
  3. Monarquía constitucional: Forma de gobierno “moderada hereditaria” donde el rey está limitado por la Constitución y posee un derecho a veto suspensivo transitorio.
  4. Cortes unicamerales: Elegidas por sufragio universal masculino (mayores de 25 años), aunque con requisitos económicos para ser diputado.
  5. Igualdad ante la Ley: Fin de las diferencias estamentales y privilegios.
  6. Derechos individuales: Reconocimiento de libertades como la de imprenta.
  7. Religión: No reconoce la libertad religiosa, estableciendo la católica como única.

La Constitución sustituyó la división en reinos por la de provincias. Aunque apenas pudo aplicarse debido a la guerra y su posterior abolición por Fernando VII, su influencia se extendió a Portugal, Italia y los países hispanoamericanos.

La labor legislativa de las Cortes

Además de la Constitución, las Cortes aprobaron reformas para abolir el Antiguo Régimen:

  • Libertad de imprenta y supresión de la censura (1810).
  • Abolición de los señoríos jurisdiccionales (1811).
  • Abolición de la Inquisición (1813).
  • Eliminación de gremios y libertad económica (1813).
  • Derogación de los privilegios de la Mesta (1813).
  • Supresión del mayorazgo y desamortización de municipios y conventos (1813).

Etapas del Reinado de Fernando VII

El Sexenio Absolutista (1814-1820)

Tras la guerra, Fernando VII recuperó su poder absoluto mediante el decreto de Valencia en 1814, aboliendo la legislación de las Cortes. Este retorno al absolutismo se alineó con la Santa Alianza europea. La gestión de Fernando VII fue deficiente, marcada por la bancarrota y la pérdida de las colonias. La represión contra liberales y afrancesados fue constante hasta que, en 1820, Rafael del Riego se sublevó en Las Cabezas de San Juan, obligando al rey a jurar la Constitución.

El Trienio Liberal (1820-1823)

Se retomó la labor reformista (supresión de mayorazgos, desamortizaciones, restablecimiento de la Milicia Nacional). Sin embargo, la división entre liberales moderados y radicales, sumada a la oposición de la Santa Alianza, debilitó el régimen. En 1823, Francia envió a los Cien Mil Hijos de San Luis, restaurando el absolutismo de Fernando VII.

La Década Ominosa (1823-1833)

Periodo de represión contra los liberales y crisis sucesoria. Tras la promulgación de la Pragmática Sanción, que derogaba la Ley Sálica, se abrió el conflicto entre los partidarios de Isabel II y los carlistas. Con la muerte de Fernando VII en 1833, se inició la regencia de María Cristina y la guerra civil.

La Independencia de la América Española

El proceso emancipador fue impulsado por el vacío de poder durante la Guerra de la Independencia, la influencia de EE. UU. y la debilidad de la monarquía. Se desarrolló en dos fases:

  • Primer periodo (hasta 1816): Coincide con la Guerra de la Independencia española.
  • Segundo periodo (hasta 1824): Con el apoyo británico y norteamericano, se consolidaron las independencias de Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, México y Perú.

Tras la batalla de Ayacucho (1824), España perdió la mayoría de sus territorios americanos, convirtiéndose en una potencia de segundo orden.