Alemania: La llegada del nazismo
Tras la derrota de noviembre de 1918, el káiser abdicó y se proclamó la República de Weimar (Ebert) por socialistas y democratacristianos. Sin embargo, las dificultades fueron enormes:
- Inestabilidad política: La República tuvo que sobrevivir acosada por la extrema izquierda (movimientos comunistas espartaquistas que buscaban una revolución soviética) y por la extrema derecha (el putsch de Múnich del incipiente Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes, NSDAP).
- El mito de la puñalada por la espalda: La decepción por la derrota, sin que ningún soldado aliado pisara territorio alemán, fue aprovechada por los militares para difundir el bulo de que las tropas fueron traicionadas por los políticos civiles que representaban a la República.
- Crisis económica: Las deudas de guerra y las reparaciones impuestas en el Tratado de Versalles provocaron una inflación desbocada. Tras una leve mejoría gracias a los planes Dawes y Young, el Crack del 29 sumió a los alemanes en la miseria.
El ascenso de Adolf Hitler
En este contexto, Adolf Hitler, soldado desmovilizado de la Primera Guerra Mundial, ingresó en 1920 en el NSDAP, al que pronto encabezó. El partido atrajo a burgueses arruinados, campesinos y obreros, además de recibir apoyo de importantes personalidades de la industria y las finanzas como defensa frente al comunismo. En 1933, el presidente Hindenburg nombró a Hitler canciller.
La consolidación de la dictadura
Desde el poder, Hitler desmanteló la República:
- Incendio del Reichstag (1933): Utilizado como pretexto para ilegalizar a los comunistas.
- Represión: Se ilegalizaron todos los partidos y sindicatos mediante la violencia de las S.A. (Secciones de Asalto) y las S.S. (Escuadras de Protección).
- Noche de los Cuchillos Largos (1934): Eliminación del sector izquierdista del partido (las S.A. de Röhm).
- III Reich: Tras la muerte de Hindenburg, Hitler asumió la presidencia.
- Persecución antisemita: El 9 de noviembre de 1938 comenzó la persecución abierta en la Noche de los Cristales Rotos.
Características del régimen totalitario nazi
- Culto al Führer: Identificación absoluta entre Estado y Partido.
- Control social: Depuración de la administración y la judicatura. La Gestapo y las SS reprimieron a los opositores en campos de concentración.
- Propaganda y educación: Goebbels controló la cultura y los planes de estudio. Se promovió la supremacía de la raza aria y la eugenesia (Programa Action 4).
- Conflicto religioso: Enfrentamiento con la Iglesia Católica (encíclica Mit Brennender Sorge).
- Economía y expansión: Se buscó la autarquía, el rearme y la creación de un «espacio vital» (Lebensraum) al este, aprovechando la política de apaciguamiento de las potencias vencedoras.
Los planes quinquenales en la URSS
Tras la Guerra Civil rusa, Lenin aprobó la NEP (Nueva Política Económica), que permitía cierta propiedad privada. Sin embargo, a partir de 1927, Stalin nacionalizó los medios de producción y eliminó la NEP.
El control estatal: El GOSPLAN
El Estado pasó a controlar la economía mediante el GOSPLAN, que establecía objetivos de producción cada cinco años (planes quinquenales) para convertir a la URSS en una potencia industrial y militar.
Colectivización agraria
En 1929 se nacionalizaron las tierras para formar granjas colectivas (Koljós). La resistencia de los kulaks (campesinos propietarios) fue brutalmente reprimida, causando millones de muertos y hambrunas extremas.
Industrialización forzada
La industria creció a costa de la miseria de la población:
- Se crearon nuevos centros industriales en los Urales y Asia.
- Se implementó el trabajo a destajo y el estajanovismo para incentivar la producción.
- Los responsables de producción enfrentaban penas severas por sabotaje si no cumplían las cuotas, fomentando la manipulación de estadísticas.