El Conflicto Cubano y la Pérdida de las Últimas Colonias Españolas

1. El Conflicto Cubano y el Resurgir Independentista

Con la llegada de la Restauración, se puso fin a la Guerra de los Diez Años en Cuba. Los independentistas comprendieron la dificultad de vencer al ejército español, y para el gobierno de España, la guerra suponía un enorme coste económico y social. La Paz de Zanjón puso fin al conflicto, ofreciendo a los cubanos:

  • Mismos derechos políticos en las Cortes.
  • Participación en el gobierno de la isla (autonomía).
  • Libertad de comercio.
  • Abolición de la esclavitud.

Al igual que en la península, en Cuba se crearon dos partidos:

  • El Partido Autonomista (compuesto por cubanos que querían la autonomía y reformas).
  • El Unión Constitucional (partido claramente españolista).

Con la llegada de Sagasta al poder, se estableció la abolición de la esclavitud en 1888. Sin embargo, el resto de las promesas de Zanjón no se llevaron a la práctica, lo que reavivó la llama del independentismo. Esta vez, el movimiento fue liderado por el poeta José Martí, quien creó el Partido Revolucionario Cubano, apoyado por Maceo y otros líderes independentistas de la guerra anterior, y que contó con las simpatías de EE. UU.

El Estallido de la Guerra Chiquita

Pronto comenzaron nuevos conflictos cuando España decidió aumentar los aranceles de los productos no españoles que entraban en la isla. Estados Unidos, que era el gran cliente cubano (azúcar, tabaco), protestó. Incluso el presidente McKinley amenazó con prohibir comerciar con Cuba si no se bajaban los aranceles. Así, en 1879 estalló la Guerra Chiquita, con la sublevación de los mambises (independentistas cubanos), que, sin embargo, fracasó por la falta de organización, apoyos y armamento.

El Levantamiento de 1895 y la Represión

Seis años más tarde (1895), con el Grito de Baire, estalló un levantamiento en el este (Santiago de Cuba) que pronto se extendió por toda la isla. Cánovas envió al General Martínez Campos con la idea de iniciar una acción militar y, a la vez, negociar con los sublevados. Ante los escasos resultados, fue sustituido por el General Weyler, quien impuso una dura represión.

La Estrategia de Weyler

Weyler dividió el país en partes incomunicadas (trochas), concentró a los campesinos en ciertas aldeas e impuso penas muy duras para los insurgentes y simpatizantes. Esto provocó hambre, enfermedades y una elevada mortalidad entre los campesinos, lo cual fue utilizado por EE. UU. para generar protesta internacional. Además, la guerra era complicada para el ejército español:

  • La selva y las enfermedades tropicales.
  • La dificultad de aprovisionamiento (lejanía).
  • La falta de pertrechos.

A esto se unió el apoyo de EE. UU. (armas, dinero, instructores) y el asesinato de Cánovas (1897), firme valedor de la españolidad de la isla.

La llegada de los liberales al poder supuso un cambio de táctica. Weyler fue destituido por el General Blanco, quien llegó con la orden de buscar una conciliación a cambio de una amplia autonomía. Pero ya era demasiado tarde; los sublevados no estaban dispuestos a renunciar a la independencia.

Paralelismos en Filipinas

Paralelamente, estalló otra sublevación en Filipinas. En este archipiélago, la presencia militar y los intereses económicos españoles eran menores. La Liga Filipinas de José Rizal y la organización clandestina Katipunan provocaron un levantamiento que fue reprimido duramente por el General Polavieja. Con la llegada de los liberales se produjo una pacificación momentánea.

2. La Intervención de Estados Unidos

A finales de siglo, casi todos los territorios de África, Asia y Oceanía estaban ya ocupados. Sin embargo, las grandes potencias industriales y militares (Reino Unido, Francia, Alemania y EE. UU.) continuaban compitiendo por el control de los mercados internacionales y por la posesión de nuevas colonias.

Esta ansia de expansión solo podía cumplirse arrebatando a las viejas y débiles potencias (España y Portugal) los restos de sus antiguos imperios, que eran incapaces de defender.

EE. UU. estuvo muy atento a cómo se desarrollaban los acontecimientos e intervino proporcionando material y armamento a los rebeldes cubanos. El objetivo de esta ayuda no era la liberación de Cuba, sino conseguir dominar la isla.

Motivos del Expansionismo Estadounidense

Los motivos que explican este proyecto expansionista estadounidense son:

  1. El interés económico en las minas y en las plantaciones de azúcar y tabaco.
  2. El interés geoestratégico en afianzar el control militar sobre el Caribe (Doctrina Monroe: “América para los americanos”).

El presidente McKinley intentó comprar la isla a España, operación rechazada por el gobierno español. Al fracasar este intento, EE. UU. pasó a aplicar directamente la ley del más fuerte en política internacional.

El Incidente del Maine y la Declaración de Guerra

El incidente invocado como excusa para declararle la guerra a España fue la explosión del buque de guerra norteamericano “Maine” en la bahía de La Habana en 1898, donde murieron casi 300 marineros. Las causas de la explosión eran desconocidas, pero EE. UU. culpó al gobierno español presidido por Sagasta. Los grandes periódicos norteamericanos desataron una agresiva campaña antiespañola y reclamaron la entrada en la guerra, calentando así los ánimos.

Desarrollo y Derrota Militar

La guerra fue un paseo militar para EE. UU. Los combates resultaron muy desiguales y la armada española quedó destruida en dos enfrentamientos clave:

Batallas Decisivas

  1. Bahía de Manila: Quedó demostrada la superioridad total de la marina estadounidense, que destrozó en menos de una hora a los buques españoles.
  2. Bahía de Santiago de Cuba: Se consumó la segunda derrota, donde murieron 300 marinos españoles y solo un soldado enemigo. Nuestros barcos con cascos de madera se enfrentaron a buques con cascos de acero y cañones de largo alcance.

Durante el conflicto, EE. UU. conquistó las colonias españolas de Puerto Rico, que sirvió de excelente base militar, y de Filipinas, donde encontraron un centro de operaciones para penetrar en los mercados de Asia.

La Paz de París

Una vez consumada la derrota militar, vino la rendición, iniciándose las negociaciones que culminaron con la firma de la Paz de París entre ambas naciones. Según el contenido de este tratado, España cedió a EE. UU. la isla de Puerto Rico (actualmente estado asociado a EE. UU.), Filipinas y la isla de Guam en el Pacífico. Cuba alcanzó la independencia, aunque quedó bajo “protección” estadounidense.

El tratamiento que recibió el problema colonial por parte del gobierno español fue desafortunado, pues no ofrecieron a tiempo los proyectos de reforma autonómica para los territorios de ultramar, que podrían haber impedido la aparición de los movimientos independentistas. Además, la decisión irresponsable de llegar hasta la guerra con EE. UU. fue un absurdo, puesto que no existía otro resultado posible que la derrota.

3. Repercusiones del Desastre del 98

Las consecuencias no fueron tan graves como se esperaban inicialmente.

Impacto Económico

En el plano económico, hubo grandes pérdidas materiales en la isla, pero, en España, la repatriación de capitales y la reforma de la Hacienda que se abordó para pagar los créditos pedidos durante la guerra tuvieron consecuencias favorables a medio plazo.

Transformaciones Políticas

En el plano político, la Restauración sobrevivió, pero surgió el Regeneracionismo, una idea de necesidad de renovar la vida política y social del país (Joaquín Costa creó la Unión Nacional, partido que criticaba a la Restauración). Muertos los líderes de la Restauración, surgen otros nuevos (los conservadores Silvela y Maura, y el liberal Canalejas) que fracasarán en sus políticas regeneracionistas. Además, habrá un crecimiento de los movimientos nacionalistas que piensan que los partidos dinásticos son incapaces de hacer una política renovadora y descentralizadora.

Consecuencias Militares y Psicológicas

En el plano militar, muchos hicieron responsable al ejército del desastre (antimilitarismo), mientras que la institución militar pensó que la culpa fue de los políticos y que, por tanto, deberían tener mayor presencia y protagonismo en la vida política (intervencionismo: dictaduras de Primo de Ribera y Franco).

En el plano de la psicología colectiva, el pueblo español vivió la derrota como un “trauma nacional”, extendiéndose los sentimientos de inferioridad, desmoralización e impotencia. La incertidumbre alcanzó incluso a la prensa de la época, que llegó a temer un ataque y ocupación de las islas Canarias.

Reorientación Exterior e Intelectual

En el plano exterior, el 98 tuvo como consecuencia la liquidación de los restos de nuestro imperio colonial ultramarino con la venta en 1899 de los archipiélagos del Pacífico (Carolinas, Marianas y Palaos) a Alemania, que, de este modo, también sacaba beneficios de nuestra debilidad. Pero a la vez se iniciaba un tímido intento de expansión colonial hacia África que se materializará en poco tiempo (1905 Conferencia de Algeciras) en el Protectorado de Marruecos.

En el aspecto intelectual y literario, el desastre colonial influyó en el desarrollo del Regeneracionismo, así como en las amargas y pesimistas reflexiones de los autores de la Generación del 98.