NF
Forma
Como se puede apreciar en la imagen, se trata de una imagen gráfica, concretamente una caricatura satírica publicada en una revista. No es una fotografía, sino un dibujo con intención crítica, propio de la prensa ilustrada de comienzos del siglo XX.
Origen
Es una fuente primaria, ya que fue elaborada en el mismo momento histórico en el que suceden los hechos que representa (1905), reflejando la mentalidad y la opinión de la época.
Contenido
El contenido de la fuente es político y social, ya que critica una situación política concreta —la celebración del “Banquete de la Victoria”— y refleja la tensión social existente, como se aprecia en la presencia del orden público frente a los civiles.
Encuadre espacio-temporal
Lugar
La fuente se sitúa en Barcelona, concretamente ante el Frontón Condal, tal como indica el propio pie de imagen (‘Al Frontón Condal’).
Fecha
Año 1905, como se señala en el comentario de fuente (caricatura publicada por la revista satírica CU-CUT en 1905).
Descripción
Como se puede apreciar en la imagen, aparece una multitud de personas concentradas ante el Frontón Condal. En primer plano destacan dos personajes principales:
- A la izquierda, un civil, vestido con abrigo y sombrero, que parece preguntar qué ocurre.
- A la derecha, un soldado, fácilmente identificable por su uniforme y su fusil con bayoneta, que responde de forma irónica.
Este texto, como se aprecia en la fuente, ironiza sobre el concepto de “victoria”, insinuando que no se trata de una victoria militar real, sino de una celebración civil, lo que ridiculiza al Ejército. En el fondo de la imagen se observa una masa de ciudadanos, lo que refleja la participación popular y el auge del catalanismo político, mientras que la presencia militar simboliza la represión y el control del orden público.
Comentario
Esta caricatura debe situarse en el contexto de la crisis del sistema de la Restauración a comienzos del siglo XX y del conflicto entre el Ejército y el catalanismo. En 1905, tras unas viñetas publicadas por la revista CU-CUT que ridiculizaban al Ejército, un grupo de militares asaltó las redacciones de CU-CUT y La Veu de Catalunya. Este hecho provocó una fuerte tensión política y social, como se puede relacionar directamente con la crítica que aparece en la imagen. Como respuesta a estos acontecimientos, el gobierno aprobó en 1906 la Ley de Jurisdicciones, que otorgaba al Ejército la potestad de juzgar los delitos contra la patria y el honor militar. Esta ley fue vista por amplios sectores de la sociedad catalana como un ataque a las libertades y al autonomismo, lo que impulsó la creación de Solidaritat Catalana.
Por tanto, como se puede apreciar en la imagen, la caricatura no solo critica un hecho concreto, sino que refleja el enfrentamiento entre el poder militar centralista y la sociedad civil catalana, así como el uso del humor gráfico como instrumento de denuncia política.
El manifiesto de Sandhurst
Naturaleza y autor
Se trata de un texto histórico-político, concretamente un manifiesto, ya que en él se exponen ideas, principios y un programa político sin tener valor de ley. Es una fuente primaria, porque fue redactado en el mismo momento histórico en el que se desarrollan los hechos que describe, en 1874. El autor del texto es Alfonso de Borbón, futuro Alfonso XII, heredero al trono español tras la abdicación de Isabel II. Es un documento público, dirigido a la nación española en general, especialmente a los sectores moderados y al ejército. Su finalidad es justificar y promover la restauración de la monarquía borbónica, presentándola como constitucional y conciliadora, para lograr apoyo político y social.
Contexto histórico
El manifiesto de Sandhurst se redacta en un contexto de profunda crisis política, social y económica en España, tras el fracaso del Sexenio Democrático (1868-1874). Este periodo se inicia con la Revolución de 1868, que provocó el destronamiento de Isabel II, y se caracteriza por la incapacidad de los distintos regímenes para consolidar un sistema político estable. El reinado de Amadeo I de Saboya (1870-1873) fracasó por la oposición de amplios sectores políticos, la falta de apoyos y la inestabilidad social. Tras su abdicación se proclamó la Primera República, que tampoco logró estabilidad debido a la división interna entre republicanos, la Tercera Guerra Carlista (1872-1876), la guerra colonial en Cuba y los movimientos cantonalistas.
Ante esta situación de desorden, inseguridad y desgaste institucional, amplios sectores de la burguesía, el ejército y las élites políticas comenzaron a ver en la restauración de la monarquía borbónica una solución capaz de devolver el orden y garantizar la continuidad del sistema liberal.
Contenido y objetivos
En el manifiesto de Sandhurst, Alfonso de Borbón se presenta como legítimo heredero al trono tras la abdicación de Isabel II y propone una monarquía hereditaria, constitucional y parlamentaria, alejada tanto del absolutismo como de los excesos revolucionarios. En el texto defiende la necesidad de gobernar con el apoyo de las Cortes, respetando las libertades y el marco constitucional, y apuesta por una monarquía moderada y conciliadora, capaz de integrar a las distintas fuerzas políticas y evitar nuevas guerras civiles. Además, Alfonso se declara liberal, católico y moderno, intentando atraer tanto a conservadores como a liberales.
Consecuencias
Aunque el manifiesto no produce directamente el cambio de régimen, sirve de justificación ideológica al pronunciamiento militar del general Martínez Campos, ocurrido en Sagunto el 29 de diciembre de 1874, que proclamó rey a Alfonso XII y puso fin a la Primera República. La consecuencia inmediata del manifiesto de Sandhurst fue el inicio de la Restauración borbónica, un periodo que se prolongó hasta 1931.
Con la llegada de Alfonso XII al trono se estableció un nuevo sistema político diseñado por Cánovas del Castillo, basado en la estabilidad, el orden y la alternancia pacífica en el poder. La Constitución de 1876 instauró un sistema moderado con derechos limitados y el turno de partidos entre conservadores y liberales, basado en el caciquismo y la manipulación electoral. A pesar de su estabilidad durante décadas, la falta de participación real generó problemas que acabarían provocando la crisis del sistema y la Segunda República en 1931.