Fundamentos del Método de Galileo y la Evolución del Pensamiento Moderno

1. El Método de Galileo y sus Presupuestos Epistemológicos

El método de Galileo implica la matematización y la cuantificación de la experiencia. En 1623, Galileo publicó su obra Il Saggiatore, donde expone gran parte de los principios filosóficos y metodológicos que sustentan su labor científica. El autor sostiene la creencia en el carácter matemático de la naturaleza y defiende la necesidad de las matemáticas para alcanzar el conocimiento del único mundo existente.

El conocimiento científico surge de una intuición de la estructura general de los fenómenos del movimiento, los cuales son expresables matemáticamente mediante conceptos. En este contexto, la geometría se erige como el instrumento ideal para asimilar, a través de la intuición, la esencia de los fenómenos. Mediante definiciones precisas se explica la realidad, a la cual debe adaptarse la experiencia para permitir la demostración de teoremas y la contrastación experimental de sus consecuencias observables.

El método galileano se opone frontalmente al probabilismo de los filósofos nominalistas del siglo XIV —quienes sostenían que la ciencia solo proporcionaba teorías probables— y al método aristotélico de sus seguidores medievales, quienes limitaban su trabajo a la mera recopilación de datos empíricos. El platonismo de Galileo es de carácter sistemático, diferenciándose del platonismo estético-místico de Kepler. Galileo se esforzó por presentar sus resultados en un lenguaje matemático, conservando el dualismo platónico y continuando la sistematización deductiva de la ciencia iniciada por Arquímedes en la mecánica y Euclides en la geometría.

Su gran descubrimiento fue la razón experimental, la cual impone sus leyes a la experiencia y goza de autonomía respecto a los sentidos y la tradición. Este racionalismo es una de las claves fundamentales del pensamiento moderno.

Pasos fundamentales del método

  1. La resolución de la esencia: Consiste en analizar los fenómenos de la experiencia para identificar sus elementos constituyentes esenciales y comunes, eliminando las variables no controlables. La obra de Galileo emplea idealizaciones matemáticas extraídas por extrapolación de fenómenos observados en condiciones experimentales simples y controladas. Epistemológicamente, esta fase elimina las apreciaciones subjetivas; mediante una intuición intelectual, el científico selecciona las cualidades primarias y descarta las secundarias. Ontológicamente, la realidad objetiva se define como aquello reducible a esquemas matemáticos.
  2. La composición: Consiste en elaborar una suposición hipotética que articula las propiedades esenciales obtenidas en la fase anterior, con el objetivo de reconstruir los fenómenos originales.
  3. Resolución experimental: Es la etapa final donde se verifica experimentalmente si las consecuencias observacionales deducidas de la hipótesis son correctas. En este punto, destaca el papel de los experimentos mentales en la obra de Galileo.

2. Aspectos de la Configuración Doctrinal: Humanismo y Renacimiento

El pensamiento humanista se articula en torno a tres ejes fundamentales:

  • El descubrimiento de la historicidad del mundo: El humanismo no es solo el estudio de la sabiduría clásica, sino el reconocimiento de la dimensión histórica de los acontecimientos humanos.
  • El descubrimiento del hombre y su naturaleza: El antropocentrismo y el naturalismo definen el Renacimiento. Se busca al Homo modernus, un ser cuya libertad se entiende como la capacidad infinita de optar por diversas alternativas. Sus facultades esenciales incluyen la creación (arte y ciencia), la autocreación, la versatilidad y la conciencia de su propia limitación. La inteligencia y el trabajo son los medios para desarrollar esta libertad.
  • La concordia entre el cristianismo y la cultura clásica: Los humanistas defendían una identidad esencial entre filosofía y religión, promoviendo el ideal de la tolerancia religiosa.

Finalmente, se exalta la vida activa y la filosofía moral y política frente a la vida puramente especulativa.

3. Contenidos Doctrinales del Cristianismo

La doctrina cristiana introdujo elementos disruptivos en el pensamiento occidental:

  • Religión revelada: Conjunto de creencias comunicadas por una divinidad. La verdad cristiana ofrece un conocimiento absoluto basado en la intervención divina, rompiendo con la negación del carácter ilimitado del conocimiento humano.
  • Monoteísmo: Proclama la unicidad de Dios frente al politeísmo y el sincretismo romano.
  • Creación ex nihilo: El mundo es fruto de un acto de creación divina «a partir de la nada», una obra que el hombre debe continuar mediante su trabajo.
  • Providencia y conciencia histórica: Se introduce una concepción rectilínea y vectorial del tiempo. La historia es un proceso lineal guiado por la Providencia divina hacia un sentido futuro.
  • Antropología cristiana: El hombre es creado a imagen de Dios, posee un alma inmortal y libertad individual, aunque está marcado por el «pecado original» que lo impulsa al mal.

4. La Escolástica: Filosofía y Educación Medieval

La Escolástica comprende las producciones intelectuales de la filosofía cristiana medieval, especialmente vinculadas a la enseñanza en las universidades desde el siglo XII. Sus caracteres esenciales son:

  1. Ausencia de investigación autónoma: La tradición religiosa actúa como fundamento y norma.
  2. Investigación supraindividual: La verdad se alcanza a través de la tradición colectiva.
  3. Objetivo de comprensión: No busca crear nuevos conceptos, sino entender una verdad ya revelada.
  4. Relación jerárquica: La filosofía se considera la ancilla theologiae (sierva de la teología).
  5. Descontextualización: Los conceptos suelen aislarse de su contexto histórico original.
  6. Estructura jerarquizada: Refleja la organización social de la Edad Media.
  7. Problema central: La armonización de las relaciones entre la razón y la fe.