Filosofía de Friedrich Nietzsche: Nihilismo, Moral y Voluntad de Poder

El Nihilismo

Es un proceso histórico de desvalorización de los valores considerados supremos. Con la «muerte de Dios» —es decir, cuando se pierde la fe en su existencia— sobreviene la desvalorización de los grandes valores tradicionales. Sin su creencia, nuestra existencia se reduce a la vida sobre la tierra.

  • Nihilismo negativo: Es un desengaño traumático o toma de conciencia del absurdo, propio de los espíritus débiles. Estos abrazan las ideas platónicas y judeocristianas. Son nihilistas porque consideran que esta realidad no vale para nada, fruto de la cobardía de no aceptar la existencia tal cual es.
  • Nihilismo positivo: Busca la libertad y la autosuperación. Con la muerte de Dios, el ser humano puede, por primera vez en la historia europea, ejercer realmente su libertad (al no tener leyes que obedecer). El valor y la verdad no son más que interpretaciones, pudiendo cambiarlas por otras. Es propio de espíritus fuertes que afrontan la muerte aceptando la finitud de la vida. Aceptan alegremente su destino, proponiéndose hacer de su existencia una experiencia agradable y feliz.

La Cultura Griega como Cultura de la Salud

Para Nietzsche, la cultura griega es la prueba de que podemos aceptar nuestra condición de seres mundanos y afirmar gozosamente la vida, incluso en sus peores aspectos. Sitúa los inicios de la decadencia en los pensamientos de Sócrates y Platón.

La lucha contra los impulsos e instintos del cuerpo para alcanzar la verdad del mundo suprasensible genera, a partir del influjo de sus ideas, el conflicto entre la razón y los instintos.

Lo Dionisíaco y lo Apolíneo

  • Lo dionisíaco (lo instintivo): Expresa la fuerza vital instintiva y la embriaguez creativa que brota de la aceptación del mundo tal y como es. La música es su mayor expresión artística.
  • Lo apolíneo (lo racional): Es el impulso de creación de formas y figuras. Su expresión artística más propia son las artes plásticas.

La decadencia de este tipo de cultura destruye la armonía al imponerse lo apolíneo sobre lo dionisíaco. Nietzsche critica el incremento de los conocimientos racionales.

El Método Genealógico

El criterio de verdad y bondad: La vida misma

  • Lo Bueno y lo Verdadero: Será aquello que favorece la vida y lo que contribuye a su salud.
  • Lo Malo y lo Falso: Será lo que la perjudica, la hace enfermar y decaer.

Los valores morales tradicionales muestran que la virtud consiste en eliminar los impulsos corporales (la espiritualización). Nietzsche ve la necesidad de un cambio de valores —la transvaloración— para hacernos conformes a la vida. No hay que anular los impulsos, sino educarlos y aprovecharlos como fuente de salud y creatividad.

Contra el Platonismo y el Cristianismo

La actitud que ha inspirado a la cultura occidental ha sido el miedo a la vida; la negación y la cobardía son propias de seres enfermos. La ruptura platónico-cristiana entre mundo aparente y mundo verdadero, entre un «ser» y un «deber ser», es el núcleo del problema.

A este doble dualismo subyace el siguiente juicio: el mundo que vale es el mundo verdadero y trascendente; en cambio, el mundo sensible no es más que un mundo de apariencias, falso y sin valor.

El Triunfo de los Esclavos

Nietzsche considera que el acontecimiento central de la historia de Europa fue la rebelión de los esclavos al final del Imperio Romano. Esto trajo consigo la victoria del cristianismo e imposición de una moral de esclavos.

Se impusieron como valores superiores el autosacrificio, la obediencia, la sumisión, la compasión, la humildad y la pobreza; valores de una humanidad debilitada y decadente. El «espíritu del rebaño» salió victorioso.

La Moral de los Señores y la Moral de los Esclavos

El platonismo y el cristianismo han intentado imponer una verdad y moral única para todos, impidiendo el desarrollo de los nobles y fuertes que destacan sobre lo común.

  • Para los nobles: Ellos son «los buenos», ya que están más capacitados y dotados. Los «malos» son los esclavos, quienes son inferiores.
  • Para los esclavos: Ellos se consideran «los buenos», mientras que los nobles son vistos como moralmente «malos».

Diferencias fundamentales

  • La moral de esclavos: Inspirada en el resentimiento, el rencor y el odio, buscando la manera de dañar a los fuertes. Inventan valores falsos para culpabilizarlos, crearles mala conciencia y vencerlos. Se asocia a la idea de rebaño.
  • La moral de los fuertes: Ligada a una voluntad de poder afirmativa, buscando la expansión de la fuerza y la autosuperación. No aceptan los valores establecidos, sino que inventan sus propios valores. No ayudan al débil por compasión, sino para expandir su riqueza interior. Se asocia al superhombre.

La Voluntad de Poder

Esta crítica no desprecia el conocimiento científico-racional, sino que trata de desenmascarar las ilusiones que genera la excesiva confianza en las posibilidades de la razón. Las teorías científicas y las doctrinas filosóficas no son más que creaciones humanas sin el valor metafísico de reflejar la realidad en sí; simplemente tienen un valor práctico para la vida.

El motivo de todo conocimiento será la voluntad de poder. La voluntad de poder es la fuerza que motiva el conocimiento y trata de hacer cognoscible el mundo. Cada individuo es una voluntad de poder, un centro de fuerza que tiene una perspectiva propia sobre el mundo. El impulso de autosuperación es lo que unifica esta lucha.

No hay un «mundo verdadero», sino una acción continua de las voluntades de poder de los individuos en su esfuerzo por crecer y desarrollarse. El espíritu humano crea valores que él mismo impone a los fenómenos con el fin de dominarlos.

El Sujeto

No existe un sujeto universal como fundamento de las categorías del conocimiento; únicamente el «yo» es quien proporciona las categorías para la conceptualización del mundo. No hay más «yo» que el yo que vive en el mundo.

La consciencia no es el fundamento de la unidad del sujeto individual. El pensamiento consciente no es más que una simplificación del pensamiento inconsciente. El «yo» no es autor del pensamiento; son los pensamientos los que se imponen a él, lo quiera o no. Nietzsche defiende una doble pluralidad:

  • Pluralidad interindividual: Solo existen individuos distintos. No hay ningún sujeto trascendental universal.
  • Pluralidad intraindividual: El sujeto individual no es unitario, sino un conjunto de fuerzas y una diversidad de personajes.

La personalidad no es más que una máscara que va mostrando uno o varios personajes que somos en función de las circunstancias. Nuestros pensamientos no proceden del sujeto, sino de la superficie.