Exploración Profunda de la Filosofía Trascendental de Immanuel Kant

Immanuel Kant (1724–1804): El Proyecto Filosófico Central

Immanuel Kant es una figura clave de la filosofía moderna. Resumió la tarea de la filosofía en cuatro preguntas fundamentales:

  • ¿Qué puedo conocer?
  • ¿Qué debo hacer?
  • ¿Qué puedo esperar?
  • ¿Qué es el hombre?

A cada una dedicó una obra fundamental:

  • Crítica de la razón pura (1781)
  • Crítica de la razón práctica (1788)
  • Crítica del juicio (1790)

El Problema del Conocimiento en Kant: La Crítica de la Razón Pura

Kant intenta superar el enfrentamiento entre racionalismo y empirismo. Considera que el racionalismo termina en el dogmatismo y el empirismo en el escepticismo. Inspirándose en el éxito de la ciencia newtoniana, propone someter la razón a una crítica de sí misma para determinar sus posibilidades y límites. La pregunta central es por qué la metafísica, a diferencia de la matemática y la física, no ha alcanzado el estatus de ciencia, y si esto se debe a un problema de método o a una imposibilidad estructural de la razón humana.

Los Juicios de la Ciencia

Para Kant, la ciencia es un sistema de juicios. Distingue entre juicios analíticos y sintéticos, y entre juicios a priori y a posteriori. Los juicios científicos no pueden ser analíticos a priori, porque no amplían el conocimiento, ni sintéticos a posteriori, porque no son universales ni necesarios. De ahí concluye que la ciencia se funda en juicios sintéticos a priori, que amplían el conocimiento y poseen validez universal y necesaria.

El Contenido de la Crítica de la Razón Pura

La Crítica de la razón pura estudia las facultades del conocimiento y la posibilidad de los juicios sintéticos a priori. Se estructura en tres partes, que corresponden al análisis de la sensibilidad, el entendimiento y la razón:

  1. Estética trascendental
  2. Analítica trascendental
  3. Dialéctica trascendental

El Método de la Crítica de la Razón Pura

Kant propone un “giro copernicano”: en lugar de que el conocimiento se adapte a los objetos, son los objetos los que se adaptan a las condiciones a priori del sujeto. El análisis se centra en las condiciones trascendentales del conocimiento, es decir, aquellas estructuras universales y necesarias del sujeto que hacen posible conocer.

La Estética Trascendental

La sensibilidad es la facultad pasiva por la que recibimos los objetos en forma de intuiciones. El resultado es el fenómeno, que posee una materia empírica y una forma a priori. Las formas puras de la sensibilidad son el espacio y el tiempo, que no son propiedades de las cosas, sino condiciones a priori del sujeto. Gracias a ellas son posibles los juicios sintéticos a priori en matemáticas: la geometría se basa en el espacio y la aritmética en el tiempo.

La Analítica Trascendental

El entendimiento es la facultad que conoce al unificar las intuiciones mediante conceptos y juicios. Dispone de conceptos empíricos y de conceptos puros o categorías, que son a priori y hacen posible la experiencia. Kant establece doce categorías, correspondientes a los tipos lógicos de juicios. Las categorías solo tienen validez dentro de la experiencia sensible; fuera de ella están vacías. De aquí su famosa tesis: la intuición sin concepto es ciega y el concepto sin intuición es vacío. En esta parte explica cómo son posibles los juicios sintéticos a priori en la física.

La Dialéctica Trascendental

Aquí Kant aborda el problema de la metafísica. Distingue entre fenómeno y noúmeno: el fenómeno es la cosa tal como aparece al sujeto, mientras que el noúmeno o cosa en sí marca el límite del conocimiento. También distingue entre entendimiento y razón. La razón busca lo incondicionado y produce ideas trascendentales: alma, mundo y Dios. Estas ideas no pueden ser conocidas científicamente, porque exceden la experiencia, y por eso la metafísica no puede ser ciencia. Sin embargo, no son errores, sino ilusiones trascendentales inevitables que tienen una función regulativa.

Las Antinomias de la Razón Pura

El uso ilegítimo de la razón en metafísica conduce a antinomias, contradicciones inevitables, como si el mundo tiene o no comienzo, si existe o no la libertad, o si hay un ser absolutamente necesario. Estas muestran los límites de la razón teórica.

La Razón Práctica: Fundamentos de la Moralidad

El Uso Práctico de la Razón y el Factum de la Moralidad

Kant sostiene que la moralidad es un hecho indiscutible de la vida humana. La libertad es la condición de posibilidad de la moral. Frente al emotivismo y al relativismo de las éticas empíricas, Kant distingue entre voluntad empírica, determinada por deseos e inclinaciones, y voluntad pura, que es la razón práctica legislándose a sí misma.

Crítica de las Éticas Materiales

Las éticas materiales son empíricas, no universales, formulan imperativos hipotéticos y son heterónomas, ya que la norma moral proviene de algo externo a la razón pura. Por ello no pueden fundamentar una moral verdaderamente válida para todos.

La Ética Formal Kantiana

La moral debe ser a priori, universal y autónoma. El valor moral de una acción no depende de sus consecuencias ni de sus fines, sino de si se realiza por deber. La ley moral se expresa en el imperativo categórico, cuyas formulaciones principales exigen actuar solo según máximas universalizables y tratar siempre a la humanidad como un fin y nunca solo como un medio.

Los Postulados de la Razón Práctica

Aunque la razón teórica no puede conocer las realidades nouménicas, la razón práctica debe postularlas. La libertad es el postulado fundamental de la moral. La inmortalidad del alma se postula para hacer posible la perfección moral, y la existencia de Dios para garantizar la armonía entre virtud y felicidad. Estos postulados no son conocimientos científicos, sino creencias racionales necesarias para la vida moral.

La Crítica del Juicio y la Filosofía de la Historia

En la Crítica del juicio, Kant estudia el juicio estético y teleológico, vinculado a la pregunta por la esperanza humana. Además, desarrolla una filosofía de la historia ilustrada y liberal, basada en la confianza en la razón, aunque consciente de las tensiones y conflictos que habitan en la naturaleza humana.