Metodología Completa para el Comentario de Textos Periodísticos

1. Tipología del texto

Para realizar un estudio riguroso, se deberán analizar los siguientes puntos:

  • Ámbito de uso: Determinar si es privado o público.
  • Intención del emisor y finalidad del texto: Informar, contar, explicar, convencer, solicitar, ordenar, expresar opinión o sentimientos, etc.
  • Tono del discurso: Reflexivo, académico, cómico, irónico, respetuoso, chabacano, moralizante, etc.
  • Forma de elocución: Narrativa, descriptiva, expositiva, argumentativa o dialogada.

Tipo de documento

a) Género textual

Generalmente periodístico, pues el canal es un periódico (por ejemplo, El País del 12 de marzo de 2012) o una revista. Su contenido es informativo o en él se analizan y valoran asuntos de relativa actualidad e interés para el receptor; la extensión es moderada y limitada, y presenta una estructura formal y de contenido propia de este género.

b) Subgénero

Puede ser informativo, de entretenimiento o formativo. Este último se divide en analítico y opinativo. El opinativo es el que suele aparecer en forma de artículos de opinión, editoriales o crónicas.

2. Función comunicativa dominante

  • Representativa: Su fin es informar.
  • Expresiva o emotiva: Para expresar opiniones o sentimientos.
  • Apelativa: Busca influir en el lector.
  • Fática: Utilizada para demostrar que el interlocutor está activo.
  • Metalingüística: Para explicar el funcionamiento del lenguaje.
  • Poética: Para crear belleza con las palabras o al usar figuras retóricas.

En los textos periodísticos de opinión, las funciones predominantes suelen ser la expresiva y la apelativa. No obstante, siempre está presente, en mayor o menor grado, la representativa, pues la veracidad y la objetividad son principios periodísticos básicos, aunque no siempre se cumplan.

Nota: Se debe demostrar la presencia de cada una de ellas en el texto y su importancia aportando ejemplos concretos del mismo.

3. Participantes en la comunicación

a) Tipo de emisor: presente o ausente

  • Si está ausente: Busca la objetividad y utiliza marcas de impersonalidad para dar apariencia de rigor (aseveraciones categóricas, declaraciones informativas, datos objetivos, expresiones impersonales).
  • Si está presente: Muestra su postura subjetiva ante lo narrado. Es necesario detectar las marcas léxicas y gramaticales que demuestran la presencia real y consciente del autor (ver sección de modalización).

b) Tipo de receptor

Se distingue entre el lector potencial (implícito o ideal) y el lector concreto. Hay que analizar si en el texto se hace mención o alusión a los destinatarios y qué mecanismos lingüísticos ha utilizado el autor para llamar su atención. Además, deberemos señalar:

  • Cómo trata el emisor al destinatario (con educación, ironía, sarcasmo, etc.).
  • Cómo lo cita (textualmente o implícitamente).
  • Si existe complicidad con él.
  • Cómo lo interpela: si le pregunta, lo critica o lo exhorta a actuar.

Algunos mecanismos para involucrar al destinatario son: uso de vocativos, interrogaciones, imperativos, menciones explícitas, aposiciones, uso de la 1ª persona del plural inclusiva, uso de la ironía y el humor, frases inacabadas o referencias culturales.

4. La modalización del enunciado

En los textos periodísticos, a pesar de su pretendida objetividad, lo más frecuente es la presencia efectiva del emisor en modo variable, lo que les confiere un grado mayor o menor de subjetividad. El grado de subjetividad del texto o presencia en el mismo del autor se denomina «modalización del enunciado». Un texto está muy modalizado si predomina la subjetividad del emisor, y estará poco modalizado si predomina la impersonalización por ocultamiento o ausencia del «yo».

Tipos de modalización

  1. Modalización epistémica: Consiste en el mayor o menor grado de conocimiento del autor en relación al tema tratado. El grado de firmeza, seguridad o duda se manifiesta con expresiones asertivas, de atenuación, concesiones o verbos performativos.
  2. Modalización valorativa: Uso de expresiones apreciativas o despreciativas para expresar juicios de valor. Se utiliza léxico valorativo (bueno/malo, justo/injusto, acertado/erróneo) y recursos como diminutivos, despectivos o superlativos.
  3. Modalización deóntica: El emisor expresa necesidad, conveniencia o prohibición, con intención de influir en la conducta del receptor. Recurre a verbos de obligación, perífrasis modales o proposiciones condicionales.

Los modalizadores

Son las marcas lingüísticas que indican la subjetividad. Los más importantes son:

  • La deixis personal: El uso de la 1ª persona (singular o plural) frente a la 3ª persona. Incluye el plural de modestia («creemos que…») o el plural inclusivo.
  • La deixis social: El tuteo, el «ustedeo» y palabras que indican relación social.
  • Verbos modales: De pensamiento, opinión, sentimiento, obligación o posibilidad.
  • La calificación: Léxico valorativo, aumentativos, despectivos y uso de comillas o cursivas.
  • La cuantificación: Adverbios como mucho, poco, demasiado, insuficiente, etc.
  • Modalidad oracional: Uso de oraciones enunciativas, interrogativas, imperativas, dubitativas, exclamativas o desiderativas.
  • Otros recursos: Complementos oracionales valorativos, figuras literarias (metáfora, ironía, hipérbole), el humor y las variaciones de registro.

5. El registro idiomático

Llamamos registro a la forma concreta de expresarse un hablante en un contexto determinado.

  • Variedad lingüística: Diatópica, diastrática, diafásica y diacrónica.
  • Canal expresivo: Lengua oral o escrita (detectar rasgos de oralidad).
  • Situación comunicativa: Formal o informal.
  • Código lingüístico: Elaborado o restringido.
  • Niveles sociolingüísticos: Estándar, culto, coloquial o vulgar.

El registro estándar es el más utilizado en medios de comunicación no especializados. Sin embargo, es común identificar otros niveles:

  • Nivel culto: Cultismos, tecnicismos, latinismos, eufemismos, siglas, arcaísmos, referencias culturales, marcas diacríticas y figuras retóricas.
  • Nivel coloquial: Expresiones familiares, jerga juvenil, neologismos (clicar), coloquialismos (plasta), refranes y frases hechas.
  • Nivel vulgar: Errores gramaticales, palabras malsonantes o expresiones del hampa.

6. La cohesión

La cohesión comprende los procedimientos que ligan o entrelazan las partes del texto (oraciones y párrafos). Se divide en:

6.1. Cohesión léxico-semántica

Se establece mediante recurrencias o repeticiones:

  • Recurrencias léxicas: Palabras relacionadas con el núcleo temático (palabras clave) y su familia léxica.
  • Recurrencias semánticas: Sinonimia, antonimia, hiperonimia, hiponimia y campos semánticos o conceptuales (isotopías). También incluye figuras como la metáfora o metonimia.

6.2. Cohesión gramatical

  • Recurrencias gramaticales: Paralelismos, correlaciones y figuras de reiteración (anáfora, polisíndeton, etc.).
  • Sustituciones: Para evitar repeticiones. Pueden ser anáforas (referencia a lo dicho), catáforas (referencia a lo que se dirá) o deixis (personal, social, espacial y temporal). Se usan pronombres, determinativos o adverbios.
  • Elipsis sintáctica: Omisión de elementos (como el sujeto) deducibles por el contexto.
  • Eje temporal: Análisis de los tiempos verbales para determinar el orden y claridad de las ideas.

6.3. Elementos de conexión: Nexos y conectores

El análisis debe distinguir entre:

  • Nexos: Coordinantes o subordinantes. La hipotaxis (subordinación) es propia de registros cultos, mientras que la parataxis (coordinación) es más coloquial.
  • Conectores: Adverbios o locuciones que organizan el discurso. Se clasifican según su función:
    • Orden del discurso: Iniciadores, continuadores, conclusivos.
    • Relaciones semánticas: Adición, causalidad, oposición, reformulación o valoración.