Fundamentos de Semiótica y Literatura Medieval Española: Signos, Lenguaje y Épica

1. El Signo: Estructura y Clasificación

Un signo es cualquier elemento que percibimos por los sentidos. Puede representar una idea, un sentimiento, un pensamiento… es decir, una realidad.

Estructura del Signo

Pasemos a examinar su estructura:

  • Significante: El receptor percibe esta parte del signo a través de sus sentidos.
  • Significado: Es la idea que asocia el receptor al referente. Es su contenido semántico.
  • Referente: Es la realidad a la que hace referencia el conjunto de significado + significante.

Clasificación de los Signos

Para clasificarlos hay que atender a diferentes criterios:

Criterio de Percepción Sensorial

Según el sentido por el que se perciben, pueden ser:

  • Visuales: Gesto.
  • Acústicos: Silbido.
  • Olfativos: Perfume.
  • Gustativos: Un alimento con sabor agrio.
  • Táctiles: Un abrazo.

Criterio de Relación entre Significado y Significante

Según la relación que se establece entre el significado y el significante:

  • Indicios: La relación que se establece es por naturaleza o de causa-efecto (Ejemplo: Humo es indicio de fuego).
  • Iconos: Se establece una relación de parecido (Ejemplo: Mapa).
  • Símbolo: La relación que se establece es por convención (Ejemplo: Bandera).

2. El Signo Lingüístico

Solo el ser humano es capaz de comunicarse mediante signos lingüísticos, es decir, se comunica mediante palabras.

Propiedades del Signo Lingüístico

Para que un signo cumpla la función de comunicar, ha de cumplir las siguientes propiedades:

  • Arbitrariedad: La relación entre significante y significado se establece por convención; es arbitraria.
  • Discontinuidad: El signo lingüístico es discontinuo porque se puede segmentar en unidades más pequeñas.
  • Linealidad: Los signos lingüísticos son emitidos de forma ordenada, uno tras otro, para que el receptor los pueda recibir.
  • Inmutabilidad/Mutabilidad: El signo lingüístico es inmutable sincrónicamente y mutable diacrónicamente. No puede cambiar de forma espontánea, pues perdería su utilidad.

3. Las Funciones del Lenguaje

Según la intención comunicativa con la que el emisor transmite su mensaje, distinguimos diferentes funciones:

FunciónElemento de la ComunicaciónIntención ComunicativaPropiedades
Referencial/RepresentativaReferenteTransmitir información de forma objetiva.Verbos en indicativo, 3.ª Persona. Lenguaje denotativo.
Expresiva/EmotivaEmisorManifestar emociones u opiniones.Oraciones desiderativas o exclamativas. Primera persona. Lenguaje connotativo.
Apelativa/ConativaReceptorLlamar la atención del receptor.Oraciones interrogativas e imperativas. Segunda persona. Empleo de vocativos.
FáticaCanalComprobar si el canal de comunicación está abierto o se ha cerrado.Fórmulas o frases hechas. Muletillas. Segunda persona.
MetalingüísticaCódigoInformar sobre el propio código.Análisis propio del código. Signos tipográficos para destacar el metalenguaje.
PoéticaMensajeCentrarse en la forma del mensaje.Recursos literarios. Transgresión de las reglas.

4. La Narrativa Medieval Castellana

3.1. La Épica Medieval

Los comienzos de la narrativa medieval, como los de toda la literatura, debemos ligarlos al carácter oral de la misma.

Las composiciones que más destacan dentro del género narrativo son los cantares de gesta y los romances, que proceden de la evolución de los cantares. Ambas composiciones se engloban bajo el concepto de ÉPICA MEDIEVAL. La definimos como narrativa en verso, destinada a cantar y recoger las hazañas de los héroes medievales. Su origen hay que buscarlo en la épica clásica (Homero en la Ilíada, Odisea —griegos—; Eneida —romanos—; Epopeya de Gilgamesh —sumerios—; Mahabharata —hinduistas—; Shahnameh —persas—).

Como vemos, es un género que se da en todas las literaturas, pues es imprescindible para entender la realidad del momento. En un principio narraban las hazañas de los héroes, de carácter más histórico, mezclando parte de elementos ficticios e incluso divinos.

Como hemos visto, los cantares de gesta se engloban dentro de los subgéneros narrativos en verso. Cantan las hazañas de héroes y mezclan elementos históricos con elementos ficticios o divinos.

En la literatura española destaca como principal muestra de este género El Cantar de Mío Cid. Encontramos referencias en la literatura europea anteriores al Mío Cid, como son: El Cantar de Roldán (1170), en Francia, o El Cantar de Los Nibelungos (siglo XIII) en Alemania.

El Cantar de Mío Cid

Compuesto por tres mil setecientos treinta versos. Los versos se componen de 14 o 16 sílabas; no todos tienen el mismo número y están conformados por tiradas monorrimas en asonante. La presentación del cantar es a través de dos hemistiquios separados por una cesura (espacio en blanco que delimita ambos hemistiquios).

En este cantar se narra la historia de don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Los acontecimientos van desde la retirada de los bienes al Cid por parte del rey, Alfonso VI, pasando por el destierro de Castilla y la recuperación del favor del rey.

Este héroe muestra caracteres que lo convierten en ocasiones en un personaje divinizado gracias a sus acciones hiperbólicas. A pesar de ello, la épica castellana se caracteriza por poseer elementos más realistas que otras tradiciones europeas.

Podemos determinar los siguientes rasgos en la personalidad del Cid como los ejes de la misma:

  • Mesura.
  • Templanza.
  • Fe en Dios y respeto en sus acciones.
  • Familiar y cercano a su mujer y a sus hijas, a quienes antepone a cualquier decisión.
  • Leal al rey, a pesar de su destierro, no descansa hasta conseguir recuperar su favor.
Estructura del Cantar

Este poema se divide en tres cantares, y cada uno de ellos se centra en un momento de la vida del Cid y de su familia. Es importante conocer los aspectos principales de cada cantar, los rasgos que quedan resaltados y cómo el personaje del Cid evoluciona hasta conseguir recuperar la honra de su familia y el favor y perdón del Rey Alfonso VI.

Cantar del destierro

El Rey Alfonso VI despoja de los bienes a Rodrigo Díaz de Vivar, quien es desterrado de Vivar (Burgos). Desde el principio este personaje histórico, aunque ficticio en los hechos hiperbólicos que aquí se narran, trabaja y lucha por recuperar el favor del Rey y así llevar de nuevo la honra a su familia. La evolución del Cid pasa por la línea de la pérdida-restauración / pérdida-restauración. Desde el comienzo el Cid ha perdido sus bienes, como miembro de la baja nobleza, por unas injurias vertidas sobre él. Pero esta curva asciende en el momento en el que sus hijas contraen matrimonio con los infantes de Carrión.

Cantar de las bodas

En este cantar, en el que las hijas del Cid son tomadas en matrimonio por los infantes de Carrión, se vislumbra de nuevo la curva de pérdida-restauración cuando son los propios infantes los que llevan a su desgracia a las hijas de Rodrigo Díaz. La cobardía de estos infantes no tarda en aparecer, y el Cid, en oposición a estas actitudes, mostrará su valentía.

Cantar de la afrenta de Corpes

Al hilo de la argumentación, los infantes muestran su cobardía desde el principio, como se observa en el episodio del león. Tras esta muestra de debilidad y como venganza al Cid, los infantes de Carrión emprenden un viaje con sus esposas hacia Carrión de los Condes. A mitad de camino abandonan a las hijas del Cid, Doña Elvira y Doña Sol, tras recibir una paliza en el Robledal de Corpes. Esta acción de deshonra (y una de las manifestaciones de machismo más conocidas de la literatura) se ve repuesta cuando el Cid bate en duelo a los infantes y casa a sus hijas con los príncipes de Aragón y Navarra.

Estilo del Cantar

Dado el carácter oral de los cantares, se aprecian rasgos asociados al mismo a lo largo de todo el cantar. La épica sigue unas pautas observables en el Mío Cid:

  • Fórmulas repetitivas o frases hechas, propias de los juglares.
  • Fórmulas apelativas para involucrar al lector.
  • Uso de epítetos épicos para dirigirse a la figura del Cid.
  • El uso intencionado de elementos arcaizantes tan relacionados con los cantares de gesta.
  • Elementos de repetición a través de aliteraciones, anáforas o paralelismos.
  • Narrador omnisciente y posicionado del lado del Cid, lo que hace que el lector sienta como suya la historia.

Frente a los cantares europeos, sobre todo el francés, el Mío Cid está asociado con el realismo y la ausencia de elementos tan sobrenaturales como en La Canción de Roldán. A pesar de ello, no hay que olvidar el carácter ficticio que también presenta nuestro cantar de gesta más conocido.

Autoría y Pervivencia del Cantar

Según los estudios realizados y en opinión de especialistas filólogos, el texto habría sido escrito por un autor culto y con conocimientos de la geografía sobre la que se asientan los hechos (zona de Burgos).

En la actualidad solo se conserva una copia (actualmente se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid) que procedería de un tal Per Abbat (o Pero Abat), escrita en el año 1207.

3.3. El Mester de Clerecía

Paralelamente a los cantares y romances, cantados por los juglares, se lleva a cabo a partir del siglo XIII la labor o trabajo de los clérigos. Estos clérigos eran personas cultas y formadas y, aunque no necesariamente, la mayoría eran religiosos. La finalidad de esta escuela, a diferencia de la juglaría, era transmitir las enseñanzas (especialmente de la Iglesia) a los fieles. Para ello, y a pesar de que la lengua de la clerecía era el latín, pasaron a utilizar las lenguas romances para llegar a un mayor número de personas.

Por su finalidad también artística, la estructura utilizada por los autores cultos de este mester fue la cuaderna vía:

  • Versos de arte mayor, de 14 sílabas (tetrástrofo monorrimo), separados por una cesura y cuya rima era consonante (14A, 14A, 14A, 14A).

La cuaderna vía se hizo también para reflejar la supremacía formal con respecto a la épica irregular de la juglaría. Pero, si bien es cierto que en un principio los textos son más rígidos en la forma, conforme se produce una evolución cronológica, la perfección puede verse afectada por errores de algunos copistas o cambios en las grafías con respecto a la actualidad.

Gonzalo de Berceo

Autor del siglo XIII perteneciente a la corriente culta del Mester de Clerecía. A partir de su figura empieza a entenderse el concepto de fama, querer perdurar en el tiempo, por lo que sus textos aparecen firmados.

Desde muy pronto estuvo vinculado al Monasterio de San Millán de la Cogolla.

De formación religiosa, sus obras tienen la finalidad de transmitir los valores religiosos a los feligreses.

Según la temática de sus obras podemos agruparlas en los siguientes grupos:

  • Vidas de Santos (hagiografías): Vida de Santo Domingo de Silos, Vida de San Millán de la Cogolla y Vida de Santa Oria (esta última es la más importante aunque la más breve).
  • Obras doctrinales: El sacrificio de la misa, escrito al ordenarse sacerdote.
  • Obras marianas: Dedicadas a la Virgen y a los milagros que esta realiza como intercesora entre el hombre y Dios. Ejemplo: Milagros de Nuestra Señora.
Estilo de Berceo

Se ha caracterizado por un estilo sencillo, directo y fácil de entender.

Se hace necesario que reúna esas características, pues el fin de su obra es la enseñanza, es decir, un fin didáctico y moralizante.

Es fiel a las fuentes escritas, que le sirven como apoyo para continuar su labor literaria.

Usa la primera persona del plural en sus textos narrados para involucrar al lector.

También para involucrarlo utiliza técnicas apelativas y vocativos muy parecidos a los recursos utilizados por juglares. Su tono más llano y conversacional se hace presente.

Utiliza recursos literarios como la metáfora, hipérboles y anáforas.

Es habitual en este autor el uso de la cuaderna vía: unidades sintácticas y semánticas completas y cerradas.

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita

Autor del siglo XIV, de formación culta. Su obra siempre ha estado ligada a la dicotomía entre lo terrenal y el ámbito de la fe, por lo que se puede afirmar que se trata de una obra ambigua, y resulta difícil saber en ocasiones cuál fue la intención de este Arcipreste del que tan poco sabemos.

Su título más importante es el Libro de Buen Amor. En él se muestra el reflejo de la sociedad burguesa del momento, que se encontraba en auge, y plasmaba, además, sus nuevos placeres y gustos.

Es necesario hacer una reflexión más exhaustiva de su obra. El tema central de la misma es, sin duda, el amor, pero no siempre queda claro con qué intención. Su contradicción como sacerdote se hace latente en la medida en que se mezcla en su obra el amor-fe y el amor-humano, es decir, los placeres del hombre.

Su compleja estructura, con partes bien diferenciadas y en muchas ocasiones sin conexión temática alguna, se encuentra unida gracias a la forma autobiográfica con la que el texto se presenta.

5. Estructura Textual y Tipología

El texto que hemos revisado presenta una estructura lineal-inductiva dividida en tres partes:

  • La primera parte abarca todo el primer párrafo y se trata de la introducción. En ella, el autor presenta el tema que va a tratar a lo largo del texto.
  • La segunda parte, los párrafos centrales del texto, constituyen el desarrollo o cuerpo de la argumentación. En esta parte el autor explica, planteando argumentos de diversa índole como son: datos objetivos o argumentos de autoridad.
  • La tercera parte se corresponde con la conclusión y la encontramos en el párrafo final. En este caso, el autor va a cambiar de la tercera persona verbal a la primera para plantear su tesis.

El Artículo de Opinión

Un autor da su propia opinión sobre un tema de interés. Es subjetivo y siempre aparece firmado. Presenta los siguientes rasgos:

  1. Modalidad expositivo-argumentativa: Presenta la visión subjetiva de un autor sobre un tema para convencer al receptor de que sus ideas son válidas e influir en él. Lo hace a través del uso de argumentos, por ejemplo: argumentos basados en la verdad evidente, de datos objetivos, de experiencia personal, de autoridad o de ejemplificación. Las funciones del lenguaje predominantes en estos textos serán la apelativa y la expresiva.
  2. Utilización de un léxico connotativo con mayor presencia de sustantivos abstractos y de adjetivos valorativos. Marca de subjetividad relacionada con la función expresiva del lenguaje.
  3. Predominio de la 1.ª persona del singular, marca de subjetividad relacionada con la función expresiva de la lengua, y de la 1.ª del plural con valor asociativo, asociada a la función apelativa de la lengua, para convencernos de que sus razonamientos son válidos. O de la 3.ª para darles valor universal. Uso del presente de indicativo con un valor atemporal, relacionado con la función referencial del lenguaje, y de los tiempos condicionales para plantear hipótesis o posibilidad, relacionado con las funciones apelativa y expresiva del lenguaje.
  4. Utilización de coloquialismos, refranes o frases hechas. Relacionada con la función expresiva del lenguaje. Muy propio de los artículos de opinión con la intención de acercarse al lector dándole al discurso un toque más informal.