Evolución Literaria de Valle-Inclán y Estudio de los Registros Lingüísticos

La Trayectoria Literaria de Ramón María del Valle-Inclán

Valle-Inclán evolucionó desde el Modernismo nostálgico y elegante de sus primeras obras hasta su creación máxima: el esperpento; evolución que va pareja a su transformación política e ideológica: del carlismo de su juventud al anarquismo social de su madurez. Su producción incluye narrativa, poesía y teatro, pero es especialmente en este último género donde manifestó su personalidad inconfundible. Para clasificar su obra dramática atendemos a sus propios criterios, diferenciando las siguientes etapas o ciclos:

1. Ciclo teatral modernista

Se incluyen aquí sus primeras obras como Cenizas o El marqués de Bradomín. Son de clara influencia modernista y lo fundamental es el ritmo y la musicalidad.

2. Ciclo mítico o de las tragedias gallegas

Las obras del ciclo mítico se sitúan en una Galicia mítica y atemporal en la cual priman los instintos vitales del hombre. Se representa una sociedad marcada por la hipocresía moral, el egoísmo, la crueldad y la superstición.

  • Las Comedias bárbaras (trilogía formada por Cara de Plata, Águila de blasón y Romance de lobos) desarrollan la tragedia de los Montenegro. Sus personajes encarnan los impulsos elementales del ser humano y actúan movidos por oscuras razones. El personaje principal es don Juan Manuel Montenegro, representante de la decadente aristocracia rural.
  • Divinas palabras, por su parte, gira en torno al personaje de Laureaniño el idiota, un enano hidrocéfalo, cuyos familiares exponen de feria en feria para ganar dinero a su costa: la crueldad es la nota predominante de la obra.

3. Ciclo de las farsas italianas

Las farsas suponen un preludio del esperpento, pues los personajes son ya tratados como muñecos grotescos con intención crítica. Son La marquesa Rosalinda, Farsa infantil de la cabeza del dragón, Farsa italiana de la enamorada del rey y Farsa y licencia de la reina castiza. Esta última constituye una sátira demoledora del reinado de Isabel II, pero aplicable a su tiempo.

4. Ciclo del esperpento

Pertenecen a este ciclo Luces de bohemia (1920) y Martes de carnaval. El esperpento es el término valleinclanesco para denominar a estas obras, creadas mediante una estética personal y renovadora. Responde a una visión particular y caricaturesca del mundo, desde un punto de vista crítico, y su propósito es convertirse en una «superación del dolor y de la risa».

El esperpento descoyunta y deforma la realidad con el objetivo de que los espectadores tomen conciencia de que los valores dominantes son absurdos y hay que cambiarlos. Se trata de una técnica de deformación y de desenmascaramiento de la realidad donde se mezclan lo trágico y lo grotesco. Entre los recursos que utiliza el autor para lograr esa deformación cabe destacar:

  • Distorsión del lenguaje: a veces vulgar, pero rico y elaborado. Mezcla varios registros: desde el léxico cursi y pedante hasta el habla achulada y vulgar, con rasgos del habla madrileña y de la jerga gitana.
  • Degradación de los personajes: se presentan como «vistos desde arriba» para transmitir una imagen empequeñecida y deformada. Los personajes son muñecos grotescos, peleles, a los que se cosifica y se animaliza.
  • Presencia simultánea de aspectos trágicos y paródicos.

Luces de bohemia

Luces de bohemia aparece por primera vez en 1920 e inicia la estética del esperpento. Relata el dantesco viaje de Max Estrella, poeta ciego, en su última noche de vida, guiado por su lazarillo, Don Latino de Híspalis, por diversas calles y lugares de Madrid. La obra se divide en quince escenas, que van desde la presentación inicial de los protagonistas y su situación, hasta la muerte y el entierro de Max Estrella.

Variedades de la Lengua y Registros Comunicativos

Entendemos por lengua estándar o común la variedad abstracta más nivelada y normalizada de una comunidad lingüística, es decir, la que se ajusta por completo a la norma lingüística, sin ningún tipo de desviación. No obstante, en el habla, esta realización de la lengua es una quimera, pues todos estamos condicionados por nuestro nivel cultural, nuestra zona geográfica, nuestro grupo social o nuestra habilidad lingüística.

Variedades situacionales o diafásicas

Llamamos variedades situacionales o diafásicas al uso que los hablantes hacen de la lengua según el contexto o la situación comunicativa en la que se hallan inmersos.

Registros: clases y principales rasgos

Se denomina registro al conjunto de características lingüísticas que resultan de la adaptación del uso de la lengua por parte de un hablante a una determinada situación comunicativa. Son tres, fundamentalmente, los factores que determinan el registro utilizado:

  1. El medio o canal empleado: permite distinguir entre uso oral y uso escrito.
  2. La atmósfera: el tipo de relación que se establece entre los interlocutores, que dará lugar a un uso formal o informal de la lengua.
  3. El propósito de la comunicación: va ligado a una actividad social concreta. El empleo del lenguaje será diferente en un ámbito familiar que en uno profesional, donde hablamos de lenguajes específicos que presentan rasgos muy definidos.

Así, los tipos de registros determinados por estos factores son los siguientes:

a) Registro formal

Se emplea en situaciones comunicativas en las que priman la eficacia sobre la emotividad y la distancia entre los interlocutores sobre la espontaneidad. Entre otros rasgos, encontramos:

  • Predominio de la entonación enunciativa.
  • Léxico preciso y ajustado a la situación.
  • Fórmulas de cortesía.
  • Enunciados más extensos y completos.
  • Riqueza y variedad de vocabulario.
  • Dominio de los mecanismos de cohesión.
  • Sintaxis más compleja, ausencia de anacolutos o errores relevantes, etc.
b) Registro informal o coloquial

Es más relajado, pues se usa en ambientes distendidos entre amigos y personas de confianza, pero sin caer en vulgarismos. Sus características son:

  • Fónicos: relajación de consonantes intervocálicas o finales, entonación marcada por la expresividad, uso de interjecciones y frases interjectivas (¡Anda!).
  • Morfosintácticos: sintaxis sencilla, con escaso empleo de la subordinación; empleo reducido de nexos (y, porque, así es que); expresiones enfáticas de cantidad; prefijos «super-» o «requete-«; abundancia de sufijos apreciativos (pequeñín, grandote); empleo frecuente de la construcción impersonal; desorganización en el contenido de la información, con desorden sintáctico.
  • Léxicos: reducido vocabulario, escaso empleo de sinónimos, repeticiones innecesarias, construcciones pleonásticas para reforzar la expresividad (sube arriba); uso muy limitado de adverbios y adjetivos; abundancia de expresiones de tipo afectivo, intensificación en los adjetivos (divino); comparaciones y metáforas exageradas y curiosas, empleo de refranes y frases hechas; muletillas que suponen un empobrecimiento lingüístico y de palabras comodín cuyo significado es tan extenso que sirven para todo.
c) El registro vulgar

Este, más que de la situación comunicativa, depende del nivel cultural, ya que es el empleado por hablantes de un nivel cultural bajo que son incapaces de adaptarse a las distintas situaciones comunicativas. Se caracteriza por el empleo de vulgarismos.

Jergas y Argot

Las jergas y los argots son también variedades situacionales pues su uso depende del contexto y de la situación comunicativa. Se trata de hablas profesionales o de modos de expresión propios de determinados grupos.

  • En las jergas podemos incluir todas las formas profesionales de la lengua, caracterizadas por el empleo de términos propios llamados tecnicismos.
  • El argot se refiere a la forma de hablar propia de determinados grupos sociales, generalmente marginales (por ejemplo, el habla del hampa, del mundo de la droga, de las tribus urbanas…).

A menudo ocurre que voces provenientes del vocabulario de alguna jerga o argot pasan a formar parte del uso común, habitualmente a través del registro coloquial.

Conclusión

A modo de conclusión, cabe señalar que, aunque siempre es deseable mantener cierta unidad lingüística, no es posible la uniformidad: en la variedad de usos radica su riqueza. Lo importante es saber utilizar la fórmula más adecuada para cada situación.