Palacio de Comares y Alhambra de Granada: arte nazarí y arquitectura del siglo XIV

Palacio de Comares (La Alhambra, Granada) — siglo XIV

El Palacio de Comares forma parte del conjunto de la Alhambra de Granada y es una obra fundamental del arte islámico hispanomusulmán, perteneciente al período nazarí. Fue mandado construir en el siglo XIV por el sultán Yusuf I y reformado posteriormente por su hijo Muhammad V, en el contexto del Reino nazarí de Granada, último estado musulmán peninsular.

Organización y patio central

Se trata de un palacio de carácter residencial y representativo, organizado en torno al Patio de los Arrayanes, que actúa como eje central del conjunto. Este patio es de planta rectangular y está presidido por una alberca longitudinal, rodeada de vegetación, que refleja los edificios y refuerza la sensación de equilibrio y serenidad.

El agua es un elemento fundamental, tanto por su valor decorativo como simbólico, ya que representa la pureza y el paraíso islámico.

Torre de Comares y Salón de Embajadores

En uno de los lados del patio se alza la Torre de Comares, que alberga el Salón de Embajadores, la estancia más importante del palacio y el lugar donde el sultán ejercía el poder político. Este espacio simboliza la autoridad del sultán, lo que demuestra que el palacio no era solo una residencia, sino también un centro de gobierno.

Materiales y decoración

La arquitectura del palacio se caracteriza por el uso de materiales sencillos, como el yeso, la madera y el azulejo, que quedan ennoblecidos gracias a una decoración muy abundante. Los muros están cubiertos por relieves en yeso con motivos vegetales, geométricos y textos, que se repiten constantemente, creando una sensación de riqueza visual y dinamismo.

Esta abundancia decorativa responde al gusto islámico por el horror vacui, donde prácticamente no quedan superficies sin ornamentar.

Arcos, columnas y acabados

Las estancias se abren al patio mediante arcos de herradura apoyados en columnas finas y estilizadas, lo que crea una sensación de ligereza y elegancia. En la parte baja de los muros se utilizan azulejos de colores, que contrastan con los tonos claros de las paredes.

En conjunto, el Palacio de Comares es un ejemplo perfecto del arte nazarí, en el que se combina una arquitectura sencilla con una decoración muy rica, el protagonismo del agua y la naturaleza, y un fuerte contenido simbólico. Refleja el alto nivel cultural y artístico alcanzado por Granada en el siglo XIV, a pesar de la presión militar ejercida por los reinos cristianos durante la Reconquista.

La Alhambra de Granada — siglos XIII–XV

La Alhambra de Granada es el conjunto más importante del arte islámico hispanomusulmán y la obra cumbre del período nazarí. Fue construida entre los siglos XIII y XV por los sultanes del Reino nazarí de Granada, último territorio musulmán de la Península Ibérica hasta su conquista por los Reyes Católicos en 1492.

Función y situación

Se trata de un conjunto palatino y fortificado, situado en una colina estratégica que domina la ciudad de Granada. La Alhambra cumple varias funciones: defensiva, residencial y administrativa, ya que combina murallas, torres y alcazaba con palacios destinados a la vida privada del sultán y al ejercicio del poder.

  • Alcazaba: de carácter militar.
  • Palacios nazaríes: entre ellos el Palacio de Comares y el Palacio de los Leones.
  • Generalife: residencia de recreo con jardines.

Patios, agua y jardines

La arquitectura se organiza en torno a patios, que actúan como eje de la vida palaciega y permiten la entrada de luz, aire y agua. Uno de los elementos más importantes de la Alhambra es el agua, presente en albercas, fuentes y canales. El agua tiene un valor decorativo, funcional y simbólico, ya que se relaciona con la idea del paraíso islámico y con la purificación. A esto se une la presencia constante de jardines y vegetación, que refuerzan la sensación de armonía y tranquilidad.

Técnica y decoración

Desde el punto de vista constructivo, se emplean materiales sencillos como el ladrillo, la madera y el yeso, pero el interior se cubre con una decoración muy abundante, formada por relieves en yeso con motivos vegetales, geométricos y textos, además de azulejos en la parte baja de los muros. Esta decoración repetitiva crea una sensación de riqueza y de espacio cambiante, característica del arte islámico.

En conclusión, la Alhambra de Granada es el mejor ejemplo del arte nazarí, donde se combinan arquitectura, decoración, agua y naturaleza. Refleja el esplendor cultural alcanzado por el Reino nazarí en una etapa final marcada por la presión de los reinos cristianos, y constituye una de las obras más importantes del patrimonio artístico español.

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1. Patio de los Leones (La Alhambra, Granada) — siglo XIV

El Patio de los Leones se encuentra en la Alhambra de Granada y es una de las obras más representativas del arte islámico hispanomusulmán, concretamente del período nazarí. Fue mandado construir en el siglo XIV por el sultán Muhammad V, durante el Reino nazarí de Granada, último territorio musulmán de la Península Ibérica.

Se trata de un patio central de planta cuadrada, organizado siguiendo un modelo de origen oriental. El espacio se divide mediante cuatro canales de agua que parten del centro y organizan el patio en cuatro partes, lo que tiene un significado simbólico, ya que representa el paraíso islámico con sus cuatro ríos. El agua tiene un papel fundamental, tanto decorativo como simbólico, al relacionarse con la pureza y con el poder del sultán.

Fuente de los Leones

En el centro del patio se sitúa la Fuente de los Leones, formada por una taza de forma octogonal sostenida por doce leones de mármol, por cuyas bocas mana el agua. La presencia de estas figuras animales es algo excepcional en el arte islámico, lo que demuestra la originalidad del conjunto. Los leones proceden de un palacio judío anterior y fueron reutilizados en la Alhambra.

El patio está rodeado por una galería de columnas muy finas y estilizadas, que sostienen arcos de herradura ricamente decorados, creando un espacio ligero y elegante. Estas galerías comunican el patio con las principales salas del palacio, lo que refuerza su función como centro de la vida palaciega.

La decoración es muy abundante y cubre casi por completo los muros. Predominan los relieves tallados en yeso con motivos vegetales, geométricos y textos, que se repiten constantemente, dando una sensación de riqueza y de movimiento. En la parte baja de los muros se utilizan azulejos de colores, lo que aporta contraste y viveza al conjunto.

En conjunto, el Patio de los Leones refleja las características principales del arte nazarí: importancia del agua, gusto por la decoración, contraste entre materiales sencillos y gran riqueza visual, y un fuerte contenido simbólico. Además, muestra el alto nivel cultural alcanzado por Granada en una época de presión militar por parte de los reinos cristianos.

2. Mezquita de Córdoba — siglos VIII–X

La Mezquita de Córdoba es la obra más importante del arte hispanomusulmán y uno de los edificios más destacados del período califal de Al-Ándalus. Su construcción comenzó en el año 786 por orden de Abd al-Rahmán I, sobre los restos de una antigua iglesia visigoda, y fue ampliada a lo largo de los siglos VIII, IX y X por distintos gobernantes.

Es una mezquita aljama, destinada a la oración colectiva. Presenta una planta rectangular, organizada en dos partes principales: el patio, donde se realizan las abluciones, y la sala de oración, formada por numerosas naves orientadas hacia el muro de la quibla.

Arcos superpuestos y estructura

Uno de los elementos más característicos del edificio es su sistema de arcos superpuestos. Sobre columnas reutilizadas de época romana y visigoda se colocan arcos de herradura, y sobre estos otros arcos de medio punto, lo que permite ganar altura y dar mayor luminosidad al interior. Las dovelas alternan colores claros y oscuros, creando un fuerte efecto visual y decorativo que se repite a lo largo de todo el edificio.

La sala de oración está cubierta por una techumbre de madera, ligera, sostenida por este bosque de columnas y arcos, lo que crea una sensación de espacio continuo y casi infinito. En la ampliación realizada por Al-Hakam II se construyeron el mihrab y la zona reservada al califa, que destacan por su riqueza decorativa y por la influencia oriental.

Los materiales empleados son sencillos, como la piedra, el ladrillo y la madera, pero quedan ennoblecidos gracias a la decoración, que tiene un papel más importante que la propia estructura. Esto es una característica fundamental del arte islámico.

Desde el punto de vista histórico, la Mezquita de Córdoba fue no solo un lugar de culto, sino también un símbolo del poder religioso y político del Califato cordobés, reflejando el esplendor cultural de Córdoba, que llegó a ser una de las ciudades más importantes de Europa occidental en la Edad Media.