Las Meninas («La familia de Felipe IV») — Diego Velázquez, 1656
- Fecha: 1656
- Técnica: óleo sobre lienzo
- Dimensiones: 3,18 x 2,76 m (gran formato)
- Tipología: retrato colectivo y cortesano
- Localización actual: Museo del Prado (La escena ocurre en el Alcázar de Madrid)
Velázquez se autorretrata pintando a los reyes, que aparecen reflejados en un espejo al fondo. Los reyes ocupan la posición del espectador, por lo que nosotros ocupamos su lugar. Algunos personajes miran al espectador, integrándonos en la escena. En primer plano destaca la infanta Margarita, iluminada y rodeada por su séquito: las meninas (María Agustina Sarmiento, que le ofrece un búcaro, e Isabel de Velasco, que hace una reverencia), los bufones María Bárbola y Nicolás Pertusato (quien molesta a un mastín), además de Marcela de Ulloa y un sacerdote en penumbra. Al fondo, en la puerta, aparece José Nieto.
Análisis formal
La infanta es el centro de atención por la luz. También destaca José Nieto, enmarcado en la puerta. La parte inferior está llena de figuras y la parte superior muestra un espacio vacío. Se combinan líneas verticales, horizontales y formas rectangulares, equilibradas con las curvas de las cabezas. Lo más importante es la luz y el espacio.
- Fuentes de luz: hay tres focos de luz: una lateral que ilumina a la infanta, otra que ilumina el fondo y la luz de la puerta donde está José Nieto. La combinación crea profundidad, modela figuras, difumina contornos y genera penumbra.
Espacio
Existe perspectiva lineal cuyo punto de fuga está en la puerta del fondo. El juego de luz y sombra crea atmósfera y un pasillo visual que guía la mirada hacia el fondo.
Color y técnica
Predominan colores fríos y sobrios: ocres en suelo y techo, blancos y plateados en los vestidos y pequeños toques rojos. La pincelada es detallista en primeros planos y suelta en los fondos (alla prima), usando manchas que anuncian recursos del impresionismo. La obra debe contemplarse tanto de lejos como de cerca.
Significado
Representa un instante captado con naturalidad. Velázquez juega con el ilusionismo y la relación entre realidad y ficción, integrando al espectador en la escena, recurso que ya habían utilizado artistas como Jan van Eyck.
Éxtasis de Santa Teresa — Gian Lorenzo Bernini (1598-1680)
- Cronología: siglo XVII (1647–1652)
- Tipología: grupo escultórico
- Tema: religioso
- Estilo: barroco
- Material: mármol y bronce
- Localización: Capilla Cornaro, iglesia de Santa María de la Victoria (Roma)
En la capilla se representa el éxtasis de Teresa de Ávila: en un momento místico la santa levita mientras un ángel atraviesa su corazón con un dardo de amor divino; experimenta dolor y gozo simultáneamente. La obra fue encargada por el cardenal Cornaro para su capilla familiar, tras la canonización de Teresa en 1622.
Escenografía barroca
La obra une arquitectura, pintura y escultura.
Grupo escultórico
Rodeado de muros y columnas de mármol moteado, el conjunto actúa como un retablo «transparente» con luz natural que simboliza lo divino. Rayos de bronce dorados se combinan con la luz.
Retratos
La familia Cornaro aparece en los laterales, dispuesta como palcos de teatro. En el fondo hay un relieve clásico con columnas jónicas y bóveda de casetones. Los asistentes observan el éxtasis con sorpresa o conversando entre sí.
Materiales
Mármol y bronce dorado en los rayos. Bernini utiliza diferente tratamiento del mármol: pulido en el ángel, rugoso en el cuerpo de la santa y en la nube, creando claroscuro y contrastes táctiles.
Composición
Formada por diagonales que aportan dinamismo: el cuerpo de la santa y el dardo del ángel se dirigen al corazón. La santa levita sobre la nube; los pliegues y la suspensión del ángel crean una sensación de inestabilidad controlada.
Luz
Muy efectista: la luz natural inunda el grupo sugiriendo la presencia divina. El claroscuro en el hábito y la nube, junto con los rayos dorados, acentúan lo sagrado.
Movimiento
Ritmo dinámico: los pliegues agitados transmiten levitación. Manos y pies aparecen relajados o inertes; los ojos siguen simbólicamente la flecha al corazón.
Expresión
El éxtasis se muestra con ojos cerrados, boca entreabierta y una mezcla de dolor y gozo. El cuerpo y los hábitos sugieren movimiento. El ángel, sereno, tiene pliegues más lisos y una leve sonrisa.
Significado
La obra cumple una función religiosa y privada: era para la capilla familiar del cardenal Cornaro. Es claramente contrarreformista: refuerza la santidad de Teresa de Jesús, defensora de la fe católica y cofundadora de los Carmelitas Descalzos, junto con San Juan de la Cruz. En 1622 se canonizó también a Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, al servicio del Papado.
Composición: Formada por diagonales que dan dinamismo: cuerpo de la santa y dardo del ángel dirigidos al corazón. La santa levita sobre la nube; pliegues y suspensión del ángel crean inestabilidad. Luz: Muy efectista, inunda el grupo y sugiere presencia divina. Claroscuro en hábito y nube; rayos dorados resaltan lo divino. Movimiento: Ritmo dinámico, pliegues agitados transmiten levitación. Manos y pies caen inertes; ojos siguen la flecha al corazón. Expresión: Éxtasis: ojos cerrados, boca entreabierta, mezcla de dolor y gozo. Cuerpo y hábitos en movimiento. Ángel sereno, pliegues lisos y leve sonrisa. SIGNIFICADO: Función religiosa y privada: capilla familiar de un cardenal. Claramente contrarreformista: canoniza a Teresa de Jesús, defensora de la fe católica y cofundadora de los Carmelitas Descalzos, junto con San Juan de la Cruz. En 1622 se canoniza también a Ignacio de Loyola, fundador de los Jesuitas al servicio del Papado.
Palacio de Versalles
- Arquitectos: Louis Le Vau, Jules Hardouin-Mansart, Charles Le Brun
- Jardines: André Le Nôtre
- Tipología: arquitectura civil
- Estilo: barroco francés
- Materiales: ladrillo, piedra, vidrio y madera
Comenzó como villa o palacete de caza de Luis XIII. Luis XIV, impresionado por el lujo de Vaux-le-Vicomte de Nicolás Fouquet (Le Vau), transformó Versalles en gran palacio y sede de la corte.
Primera ampliación (1661–1668) — Le Vau
Ampliación en U; el antiguo palacio actúa como núcleo central. La Cour de Marbre funciona como eje continuo (tres niveles). Uso de órdenes clásicos (toscano y corintio), balcones, columnas, pilastras y decoración escultórica (Hércules y Marte). Cubiertas de pizarra con mansardas; colores predominantes: azul y dorado.
Segunda fase (1668–1678) — Le Vau
Versalles se consolida como sede permanente de la corte; se crean más aposentos reales. La fachada hacia los jardines presenta planta baja con paramento almohadillado, planta noble con grandes ventanas entre pilastras y columnas jónicas, y ático con balaustrada decorada. Destacan la horizontalidad, la simetría, la repetición rítmica y el claroscuro: un barroco sobrio y clásico, propio del estilo francés.
Tercera ampliación (1678–1715) — Mansart
Mansart realiza la planta en U con alas laterales; Versalles alcanza capacidad para eventos multitudinarios (según fuentes, hasta 20.000 personas en ciertos actos). La zona central queda reservada al rey.
Galería de los Espejos
Galería de 75 m decorada por Le Brun; los espejos reflejan la luz natural y la de las velas, creando un efecto de luminosidad y amplitud extraordinario.
Capilla Real
Ala norte; con tres naves y dos niveles comunicados con las estancias reales. Columnas corintias y bóveda elevada: barroco dinámico con influencia italiana.
Grand Trianon
Pequeño palacio en los jardines para encuentros privados; construido rápidamente (se atribuye su construcción a un corto periodo de seis meses en su versión inicial).
Jardines
Diseñados por André Le Nôtre: racionales y geométricos, con estanques, canales, esculturas mitológicas y fuentes (Fuente de Latona). Los jardines potencian efectos escenográficos propios del barroco.
Función y contexto
Versalles tuvo función residencial y de propaganda, exaltando el absolutismo. Luis XIV simboliza el poder absoluto y la imagen del Rey Sol. Tras la Guerra de los Treinta Años, Francia consolidó su hegemonía en Europa. La corte se organizó con un ceremonial estricto: la nobleza fue atraída a vivir en Versalles pero quedó jerárquicamente controlada por el monarca.