Arquitectura Renacentista
Santa María de las Flores (Brunelleschi)
Arquitectura en piedra, mármol de distintos colores y ladrillo. Destaca su cúpula apuntada sobre tambor octogonal, en cada una de cuyas caras se abre un óculo; sobre este, la cúpula exterior está sustentada por ocho nervios y se remata con una linterna piramidal y octogonal. En el interior, una cúpula cinchada con anillos concéntricos, más resistente que la interior, juega con las presiones que la sustentan. Es un modelo de proporción, equilibrio y perspectiva. Aunque mantiene rasgos del estilo gótico, es el primer testimonio de la nueva arquitectura renacentista. Los mármoles de distintos colores y el ladrillo la dotan de una plasticidad y elegancia que avisan del nuevo estilo, no inspirado en las viejas construcciones, con un sello muy personal. Primera mitad del siglo XV.
Iglesia de San Lorenzo (Brunelleschi)
Arquitectura religiosa en piedra con planta de cruz latina, tres naves separadas por arquerías y capillas laterales. Sobre el crucero, una cúpula contrasta con la cubierta adintelada de la nave central, decorada con casetones. Presenta una perspectiva dirigida hacia el altar mayor, gran luminosidad, horizontalidad, simetría y proporciones monumentales. Utiliza columnas, arcos y entablamientos. Primer cuarto del Quattrocento.
Escultura del Renacimiento
Puerta del Baptisterio (Ghiberti)
Obra escultórica en relieve de bronce. Puerta doble con cinco cuartrones en cada hoja; entre ellos, esculturas y bustos de profetas en tondos y hornacinas. Ghiberti se muestra como un maestro en la utilización del schiacciato, que dota a sus escenas de un gran naturalismo y realismo. Son conjuntos muy dinámicos, donde las figuras se mueven con elegancia y se juega con la perspectiva. Obra de gran dinamismo que utiliza el escorzo y posee un marcado carácter narrativo. Temática religiosa (10 escenas del Antiguo Testamento: Adán y Eva, el Diluvio Universal, Moisés recibiendo las tablas, etc.). Obra de mediados del Quattrocento.
El David (Donatello)
Escultura de bulto redondo en bronce que representa a David tras su victoria sobre Goliat. Es un desnudo de armonía y proporción, idealizado y pulido, que transmite cierta sensualidad, gusto por lo curvilíneo, influencia proxiteliana y contrapposto. Posee una actitud pausada dotada de estabilidad. Pertenece a mediados del Quattrocento y es modelo de la nueva estética renacentista.
El David (Miguel Ángel)
Obra escultórica de bulto redondo realizada en mármol. Representa la lucha con Goliat y transmite una sensación de estabilidad que no impide el dinamismo en el contrapposto o en el giro de la cabeza. Muestra una naturaleza sorprendente con los miembros del cuerpo y el rostro en tensión. El cabello juega con las luces y sombras, y el tamaño de las manos busca esa fuerza e intensidad que los especialistas denominaron terribilità. Obra de gran influencia clásica donde el naturalismo se equilibra con un idealismo en el rostro y un cuerpo atlético.
El Moisés (San Pietro in Vincoli)
Obra escultórica de bulto redondo en mármol. Composición cerrada en la que equilibra una tendencia a la verticalidad y la horizontalidad, marcada por el brazo y el doblado de las piernas. La barba le dota de dinamismo, característico de una escultura sedente. Muestra un excesivo naturalismo por su musculatura, fuerza y potencia, que rompe la armonía del Quattrocento. El rostro refleja esa fuerza y tensión denominada terribilità. Realizada para el sepulcro del Papa Julio II.
Pintura Renacentista
El tributo de la moneda (Masaccio)
Pintura al fresco de tema religioso que narra tres escenas, centradas en el tributo romano solicitado a Jesús. El autor busca la profundidad mediante la perspectiva, situando el punto de fuga sobre la cabeza de Jesús. Lo más interesante es el volumen de las figuras, mostradas desde todas las perspectivas. Consigue crear, mediante la luz, un grupo compacto e interrelacionado. Busca la continuidad entre las tres escenas. En cuanto al color, utiliza tonos cálidos en el primer plano y fríos en los segundos. Con este autor, la pintura avanza en valores técnicos y renacentistas, como la valoración humana de la figura de Cristo.
La Santísima Trinidad (Masaccio)
Pintura al fresco donde el tema de la Trinidad se enmarca en arcos de triunfo romanos con bóveda de cañón, columnas y casetones. Además de la Trinidad, la Virgen y San Juan, aparecen los dos comitentes arrodillados. Muestra la preocupación del pintor por la perspectiva lograda por horizontales, verticales y punto de fuga, intentando situar al espectador en un punto de visión bajo. La luz cenital favorece que las figuras muestren un aire serenamente estático, mientras que el color frío ayuda a separar al espectador de la obra y los grises dan mayor profundidad. Se lee en sentido vertical ascendente y casi se muestra en trampantojo.
El Cristo Yacente (Mantegna)
Pintura sobre tabla al temple. Destaca la gran perspectiva lograda mediante un acusado escorzo, situando la imagen de Cristo y al espectador en un punto de visión bajo. Concepción escultórica que transmite estabilidad, equilibrio y volumen homogéneo. Obra muy naturalista con expresión y dramatismo en los rostros que aparecen a la izquierda del cuerpo de Cristo.
Nacimiento de Venus (Botticelli)
Pintura sobre tabla con técnica de temple. Tema mitológico que representa a Venus en una composición piramidal que prima la línea vertical. El equilibrio se ve contrarrestado por el gusto por lo curvilíneo y el dinamismo. La profundidad se logra mediante dos planos claramente identificables. Colores suaves, más cálidos en el primer plano y fríos en el segundo. Obra idealizada en el tratamiento del cabello, los rostros y el paisaje. Es una pintura de interpretación basada en la mitología, destacando por ser el primer desnudo de una diosa desde la antigüedad.
La Última Cena (Leonardo da Vinci)
Pintura al fresco de tema religioso. Composición cerrada que prima la línea horizontal (isocefalia de las cabezas, mesa y techo). Busca la profundidad gracias a la perspectiva lineal, situando el punto de fuga sobre la cabeza de Cristo. El realismo se apoya en el paisaje natural de las ventanas y la naturalidad de los doce apóstoles. Utiliza el sfumato con gran habilidad técnica. Obra dotada de dramatismo en el momento en que Jesús comunica la traición, permitiendo a Leonardo un estudio de reacciones. Se encuentra en lamentable estado de conservación debido al fracaso en el ensayo de nuevos materiales.
El Juicio Final (Miguel Ángel)
Pintura al fresco de tema religioso. Miguel Ángel muestra a Cristo en el centro acompañado de una pléyade de santos. El tema central incluye a los salvados, los condenados, el infierno y la resurrección de los muertos. Obra de composición abigarrada donde desaparece cualquier equilibrio o estabilidad; el movimiento es dramático y el fondo desaparece, suplido por un azul violáceo que crea una atmósfera determinada. Las figuras son un estudio de gestos, actitudes y escorzos que avisan de la llegada del manierismo. Es una obra cumbre del Cinquecento y del arte universal.
Escuela de Atenas (Rafael)
Pintura al fresco, alegoría a la filosofía de la antigüedad clásica. Composición abierta de gran simetría, enmarcada en un arco imaginario con reminiscencias clásicas. Obra de gran profundidad donde predomina la perspectiva geométrica, apoyada por el sfumato. Utiliza tonos cálidos en el primer plano y fríos en el segundo, junto a una luz cenital. El trato de rostros y cuerpos es naturalista, utilizando el escorzo. Obra teatral dotada de movimiento, donde algunos rostros rinden homenaje a contemporáneos como Leonardo y Miguel Ángel.
Madona del Gran Duque (Rafael)
Pintura al óleo sobre lienzo. Tema religioso de composición triangular y profundidad armónica. Representa a una Virgen con una belleza en la que se aprecia la influencia de Leonardo o Fra Bartolomeo, sumada a la elegancia de Rafael. Pintura sin fondo, pero con profundidad lograda por el sfumato y volumen por un foco de luz intenso. Rafael busca el equilibrio entre la belleza humana, el idealismo platónico y el sentimiento cristiano. Obra del primer tercio del siglo XVI.
La Venus de Urbino (Tiziano)
Pintura al óleo sobre lienzo de tema cortesano. Representa un desnudo en el primer plano y dos mujeres al fondo. Obra manierista que abandona los modelos clásicos, representando el ideal de belleza femenino con sensualidad y provocación erótica. El desnudo se refuerza con la claridad del cuerpo frente al fondo oscuro. Obra de gran perspectiva con fondo abierto tras la ventana. Es la mejor Venus de Tiziano, inspirado en las de Giorgione, donde el color veneciano adquiere gran protagonismo.
Fachada de la Universidad de Salamanca
Obra que mezcla arquitectura y escultura, tanto civil como religiosa, realizada en piedra de sillería con tono rojizo. Prima la verticalidad, reforzada por columnas o pináculos, aunque la horizontalidad está marcada por la estructura de retablo. Presenta dos vanos de entrada con arco carpanel, cinco calles y tres cuerpos separados por entablamientos, rematados por una crestería. Decoración compleja y sobrecargada propia del plateresco (escudos, medallones, veneras y grutescos). En el cuerpo inferior destaca el medallón con los Reyes Católicos. Obra del primer tercio del siglo XVI.
El sacrificio de Isaac (Berruguete)
Escultura de bulto redondo en madera policromada y estofada. Tema religioso con una composición de gran movimiento; aunque predomina la línea vertical, el artista la gira dotándola de dinamismo. Obra de gran dramatismo, apreciable en los gestos y rostros de Abraham. Berruguete rompe con el gusto por el equilibrio y la simetría del Renacimiento italiano, adentrándose en el manierismo. Perteneció a un retablo desaparecido (segundo tercio del siglo XVI).