El Protectorado Español en Marruecos y la Crisis del Reinado de Alfonso XIII (1900-1923)

La Intervención de Marruecos

España intentó recuperar en Marruecos el prestigio que había perdido en el 98. A la posesión de las plazas de Ceuta y Melilla se unía el mantenimiento de sus intereses en el estrecho ante la política colonial expansiva de Francia en el Norte de África.

Tras la guerra de 1860, la política española se había centrado en el mantenimiento de sus intereses. En el año 1902, Francia ofrece a España el reparto de Marruecos en dos zonas de influencia, que España no acepta por el temor al enfrentamiento con Reino Unido.

En 1904 se produce un nuevo intento de reparto que reduce el territorio que correspondería a España. Finalmente, por la Conferencia de Algeciras, en 1906, se establece con Francia un área de influencia conjunta, quedando para España la zona del Rif. La ocupación efectiva se inicia en 1907, lo que lleva a las compañías nacionales, mineras entre otras, a comenzar a explotar la zona. Pero en 1909 estalló un conflicto bélico que duraría 15 años contra las guerrillas tribales, denominadas cabilas, que se resisten a la ocupación.

Las primeras pérdidas se producen con el Desastre del Barranco del Lobo, en la denominada Guerra de Melilla, que desencadenó la Semana Trágica de Barcelona. Ante la incapacidad del sultán de mantener el orden, se firma en 1912 el Tratado Hispano-Francés, por el que se establece el doble protectorado.

La Primera Guerra Mundial (1914)

Cuando estalló el conflicto, el gobierno de Eduardo Dato declaró la neutralidad. La opinión pública se dividió entre aliadófilos y germanófilos. La neutralidad le supuso a España un crecimiento de la demanda exterior de sus productos, pero el aumento de las exportaciones provocó un proceso inflacionista en el interior. Además, los beneficios de las empresas no repercutieron en aumentos salariales, sino que el enriquecimiento vino acompañado del empobrecimiento general de los trabajadores.

Crisis de 1917

Fue el reflejo de un descontento extendido por parte de la sociedad. Fueron en realidad tres revoluciones:

Protesta militar

  • Desde 1916 el Ejército había organizado Juntas de Defensa.
  • Sus objetivos: oponerse a los ascensos por méritos de guerra; solicitar subidas de sueldos y exigir mayor respeto al Ejército.
  • El gobierno de Eduardo Dato las aceptó, pero suspendió las garantías constitucionales y estableció una censura previa de la prensa.

Oposición política

  • La oposición reclamaba la apertura de las Cortes y pedía al gobierno un cambio radical en el sistema y una nueva constitución.
  • Ante la negativa, la Lliga Regionalista con Francesc Cambó a la cabeza, convocó una asamblea de parlamentarios catalanes, junto a socialistas y republicanos, en Barcelona.
  • El gobierno la declaró inconstitucional, así como sus demandas. La desconfianza entre los propios asambleístas y la detención de sus líderes provocó su fracaso.

Huelga general

  • El movimiento obrero (UGT, CNT) organizó una huelga general indefinida contra el régimen, pretendiendo acabar en una revolución y el fin del régimen.
  • Tuvo gran seguimiento en Madrid, Barcelona, Asturias, Vizcaya y Zaragoza; en Andalucía solo los trabajadores urbanos.
  • El gobierno detuvo al comité de huelga y sacó las tropas a las calles. A final de agosto la huelga estaba acabada, con un saldo de setenta muertos y dos mil detenidos.

El Trienio Bolchevique

Las huelgas son cada vez más frecuentes y la conflictividad social promovida por la UGT y CNT es cada vez más activa, llegando a denominarse los años 1918 a 1920, o incluso a 1921, como “trienio bolchevique”. En la mitad sur de España se suceden las rebeliones, huelgas y manifestaciones, aumentando las tomas de tierras. La CNT se convierte en el mayor sindicato del país y se multiplican los afiliados. Los empresarios se organizarán en una Federación Patronal y responderán provocando miles de despidos, en especial en Barcelona, y enfrentándose a los atentados anarquistas. La violencia llega hasta el gobierno, con el asesinato de Eduardo Dato (1921), por tres anarquistas en la Puerta del Sol.

El Desastre de Annual (1921)

Tras la I Guerra Mundial, se inició una política de expansión por la región del Rif, estableciéndose dos comandancias españolas: una occidental con capital en Ceuta, a cargo del general Berenguer, y otra oriental, a cargo del general Silvestre, amigo personal del rey.

En verano de 1921, una acción mal planificada por el general Fernández Silvestre, lleva a la penetración del ejército extendiendo sus líneas en exceso sin reforzar la retaguardia. Esto permitió al líder guerrillero Abd-el-Krim, jefe de las cabilas rifeñas, atacar las posiciones y provocar la huida de las tropas en desbandada que terminó en una matanza: El Desastre de Annual, que supuso más de 13.000 bajas. Esto provocará el descontento de altos cargos del ejército quienes, ante la creciente inestabilidad política, económica y social, en un ambiente de violencia y enfrentamientos entre obreros y patronos debido el auge del “pistolerismo”, y ante la debilidad de los partidos dinásticos, desencadenará el golpe de Estado del Capitán General de Cataluña Miguel Primo de Rivera, quien recibirá el apoyo del propio rey.