Santo Tomás de Aquino y la filosofía escolástica
4. Razón y fe, filosofía y teología
Tal como en el pensamiento aristotélico, Santo Tomás también replantea las relaciones fe y razón. Dios es el objeto primario de la reflexión. Hay una clara distinción entre la verdad teológica y la verdad filosófica. La filosofía trata sobre la verdad natural alcanzada por el razonamiento, mientras que la teología trata sobre la verdad sobrenatural alcanzada por la revelación.
No pueden ser contradictorias ni puede existir una doble verdad, pues ambas proceden de Dios; si hubiese contradicción, sería llevar la contraria a Dios. Son dos tipos de conocimiento que se complementan entre sí: la verdad de la razón puede abrirse a la fe y, a su vez, el creyente puede comprender las razones y argumentos por los que cree.
En conclusión, Santo Tomás admite la independencia de la filosofía y de la teología, rompiendo con la concepción agustiniana según la cual la filosofía es sierva de la teología. Sin embargo, señala que hay verdades que son al mismo tiempo verdades de fe y de razón, como la existencia de Dios o las normas morales, denominadas «preámbulos de la fe», donde la fe guía a la razón.
5. Metafísica
La mayor parte de la metafísica de Santo Tomás tiene su base en Aristóteles. Santo Tomás adopta la concepción teleológica de la naturaleza y elementos aristotélicos fundamentales:
- La teoría de las cuatro causas: causa material, causa formal, causa eficiente y causa final.
- El hilemorfismo: la composición de materia y forma de las sustancias.
- El movimiento sustancial y accidental y la teoría del movimiento (paso de la potencia al acto).
A diferencia de Aristóteles, Santo Tomás distingue en cada ser entre esencia y existencia. El hecho de que hubo un tiempo en el que los seres no existían demuestra que su esencia no es la existencia, pues son contingentes (aquello que puede no existir). Por tanto, todos los seres creados son contingentes.
En cambio, Dios no puede no existir al ser principio y causa de los demás seres: en su esencia se incluye la existencia. Dios es acto puro, es decir, ya es todo lo que puede ser; es existencia plena, el ser necesario. Todos los seres son, pero de distinta manera: en algunos aspectos coinciden y en otros se diferencian. Por ejemplo, todos los seres participan en parte del Ser de Dios, pero no son Dios, pues no actúan del mismo modo, con la misma intensidad, ni necesariamente tienen que existir.
6. Teología
Santo Tomás considera que una tarea fundamental de la razón es demostrar la existencia de Dios racionalmente. Distingue dos tipos de verdades:
- Evidentes en sí mismas y para nosotros: analizando sus conceptos entendemos su evidencia.
- Evidentes en sí mismas pero no para nosotros: debido a nuestro conocimiento limitado.
Santo Tomás propone demostrar la existencia de Dios mediante argumentos a posteriori, a partir de la experiencia sensible. Según él, la existencia sólo puede ser alcanzada a partir de la existencia sensible. Por ello desarrolla cinco pruebas de la existencia de Dios a partir de la experiencia sensible. Todas las vías tienen una estructura similar:
- Punto de partida: constatación, a partir de los sentidos (siempre fiables), de los datos de una experiencia.
- Recorrido: se divide en dos partes: aplicación del principio de causalidad al hecho constatado y afirmación de la existencia de una causa primera, no de una cadena infinita de causas.
- Término: Dios visto como motor inmóvil y ser necesario y perfecto.
Las cinco vías son:
- Primera vía: la del movimiento. Todos los seres de este mundo son movidos por otro, y así sucesivamente; existe un primer motor inmóvil que mueve todo: Dios. (Inspirada en Aristóteles).
- Segunda vía: la de la eficiencia. Las causas eficientes no pueden ser causadas por sí mismas, por lo que debe existir una primera causa eficiente incausada: Dios.
- Tercera vía: la de la contingencia. Existen seres que existen pero no son necesarios; todos ellos existen por un primer ser necesario, que es Dios.
- Cuarta vía: grados de perfección. Existen distintos grados de perfección en los seres de este mundo, lo que implica la existencia de un modelo supremo respecto al cual comparamos: un ser supremo, que es Dios.
- Quinta vía: finalidad. Los seres actúan con un fin y hay un ser inteligentísimo que orienta hacia ese fin; ese ser es Dios.
Respecto a la creación, afirma que Dios creó el mundo por un acto libre y voluntario. En cuanto a la existencia del mal, sostiene que Dios lo ha permitido para obtener un bien mayor: la libertad de la voluntad y el perfeccionamiento del mundo.
7. Teoría del conocimiento
La teoría del conocimiento de Santo Tomás es plenamente aristotélica y se basa en el proceso de abstracción (formación de un concepto universal dejando de lado los datos particulares que los sentidos ofrecen). Explica el proceso de abstracción como el paso del conocimiento sensible al inteligible:
- En el conocimiento sensible, los sentidos ofrecen siempre objetos con características específicas (los sentidos no universalizan).
- En el conocimiento intelectual se forma una representación a partir de la información sensible.
- El entendimiento reconoce las imágenes formadas por la imaginación y abstrae de ellas la idea universal de los objetos o cosas.
Cuando el entendimiento realiza la universalización activa se le denomina entendimiento agente. Santo Tomás distingue dos fuentes de conocimiento: la fe y la razón, autónomas e independientes aunque complementarias.
8. Antropología
La concepción del ser humano de Santo Tomás se basa en el hilemorfismo aristotélico. El ser humano es un compuesto de alma y cuerpo: el alma representa la forma (inmortal) y el cuerpo, la materia (mortal). Se prioriza el alma sobre el cuerpo como principio vital y de conocimiento.
El alma tiene tres ámbitos o facultades:
- Vegetativa: posibilita la nutrición y el crecimiento (todos los seres vivos).
- Sensitiva: posibilita las sensaciones, los deseos, el movimiento, la imaginación y la memoria (animales).
- Racional: posibilita el entendimiento (agente y paciente) y la voluntad (seres humanos).
Santo Tomás sostiene que el alma puede subsistir por sí misma, sin necesidad del cuerpo, después de la muerte. Las características del alma son la simplicidad, la espiritualidad (porque sus actos no son materiales) y la incorruptibilidad.
9. Ética
La ética, influenciada por Aristóteles, parte de la concepción teleológica de la naturaleza para afirmar que las acciones humanas tienden hacia un fin: la felicidad y la perfección. Buscando aquello que nos perfecciona encontramos el mejor modo de actuar.
Santo Tomás distingue tres tipos de leyes y coloca por encima de todas la ley divina, la ley revelada por Dios:
- La ley eterna: establecida por Dios para regir el universo.
- La ley natural: establecida por Dios para regir las decisiones de los seres humanos con libre albedrío; es universal e inmutable. Dado que el alma tiene tres facultades, la ley natural ordena deberes correspondientes a esas facultades.
- La ley humana: establecida por los hombres en concordancia con la ley natural.
Para el cumplimiento de la ley natural se necesitan hábitos y virtudes. En el ser humano hay hábitos naturales, que son los primeros principios lógicos y morales; pero los hábitos fundamentales son las virtudes, adquiridas mediante la práctica:
- Virtudes intelectuales o dianoéticas: inteligencia, ciencia, sabiduría y prudencia; siendo la prudencia la principal.
- Virtudes morales: relacionadas con el tipo de acción a realizar: templanza, fortaleza, justicia, etc.
- Virtudes teologales: orientadas a la relación con Dios: fe, esperanza y caridad.
La ley humana debe ajustarse a la ley natural para ser legítima. La ética tomista integra razón y teología para orientar la conducta humana hacia el fin último: la perfección y la felicidad en consonancia con Dios.