Mosaico de Justiniano y la escultura medieval: románico, gótico y arte hispanomusulmán

Mosaico de Justiniano

Clasificación

Mosaico del emperador bizantino Justiniano en la iglesia de San Vital de Rávena (547 d. C.). Situado en la pared izquierda del lado del altar, en el ábside mayor de dicha iglesia. Enfrente, en paralelo, estaría el de su esposa Teodora, que junto a las pinturas del ábside conforman un programa iconográfico del poder civil y religioso del emperador, bajo la bóveda celeste y la bendición de Cristo cosmógrafo.

Análisis

Representa al emperador Justiniano, que ocupa el centro de la composición y aparece coronado, con manto y joyas propias de su cargo político, y con la aureola o nimbo que representa su poder religioso (cesaropapismo bizantino). Está acompañado por el obispo y benefactor de la obra —cuyo nombre aparece en latín— junto a otros sacerdotes, y en el otro lado por el general Belisario, otro asesor y soldados. Es un tema de carácter cortesano y también religioso, por los múltiples símbolos que aparecen en él y en su gemelo, situado justo enfrente, en el que aparece la emperatriz Teodora con un cáliz.

En este mosaico podemos observar el uso de la técnica del opus tessellatum en los espacios y del opus vermiculatum en los contornos para mayor detallismo. La composición está enmarcada en un rectángulo con decoración a modo de tapiz en la que aparecen las figuras citadas anteriormente en clara posición frontal. Entre las figuras no existen espacios intermedios, salvo el fondo dorado que sirve de marco en la parte superior y el fondo verde en la parte inferior. No aparece, por tanto, un espacio o marco real, a diferencia de su gemelo. Es un fondo abstracto.

Aunque ligadas entre sí, las figuras se definen mediante el color negro de sus perfiles, marcando una serie de verticales que imponen el movimiento. Todas las figuras forman una especie de bloque compacto a modo de friso, marcado por la isocefalia —la disposición de los cuellos de todos los personajes forma una línea horizontal— y con un ritmo en los brazos doblados a la altura del codo en todos los personajes, los pies en V y un cierto horror vacui. Otro convencionalismo que podemos observar es el mayor canon de Justiniano como símbolo de autoridad y de gracia.

Los rostros son reconocibles, recordando la tradición del retrato romano pero incorporando ya la tradición paleocristiana de rostros muy expresivos, con los ojos muy marcados frente a los cuerpos muy estáticos.

Comentario

Realizado bajo el mandato de Maximiano, que actuaba como virrey en Rávena, estos mosaicos representan magníficamente el uso de las imágenes para crear un programa ideológico. Son reflejo de la tradición romana en el retrato y de la oriental en el detallismo y el espacio, y constituyen un magnífico ejemplo de los mosaicos bizantinos de la época dorada del arte y la cultura bizantinas, ya que los de Santa Sofía de Constantinopla y otras iglesias importantes se perdieron.

Románico

El nombre se debe a que utiliza técnicas romanas a las que une la influencia oriental. Es un estilo unitario, con rasgos comunes en toda Europa aunque con corrientes regionales, que fue difundido a la vez que se expande el monacato (Cluny) y las peregrinaciones. El románico es la expresión de una sociedad feudal dominada por la nobleza y el clero. Además, responde a una mentalidad teocentrista impuesta por la Iglesia: toda la existencia terrenal está en función del más allá y de la salvación; las verdades son las “verdades eternas” que impone la fe. El desarrollo de la arquitectura románica está en relación con la recuperación económica que vive la Europa feudal desde el siglo XI (mejoras agrarias, aparición del comercio, de la artesanía y de las ciudades). Los principales edificios son iglesias, monasterios y castillos. Las artes plásticas se subordinan a la arquitectura.

El románico trae un resurgimiento de las artes plásticas en Occidente, muy abandonadas en el periodo anterior. La escultura y la pintura más importantes se subordinan a la arquitectura como elementos decorativos, contribuyendo al simbolismo del edificio. Se caracterizan por:

  • Adaptación al marco arquitectónico, por lo que se deforman las figuras.
  • Predominio de la temática religiosa junto a formas vegetales, geométricas, animales fantásticos y monstruos, y en algunos casos temas profanos (costumbres, trabajos, escenas eróticas, etc.).
  • La fuente más utilizada es el Apocalipsis de San Juan (el último libro del Nuevo Testamento). El tema más utilizado es el Pantocrátor (Jesucristo como juez sentado en su trono), enmarcado en una almendra o mandorla, y acompañado por el Tetramorfos (los símbolos de los cuatro evangelistas: toro, león, ángel y águila); a veces aparecen serafines con alas y los 24 ancianos que lo alaban. A fines del siglo XII, el Cristo se vuelve más natural y humanizado (muestra las llagas e instrumentos de la pasión) y está rodeado de ángeles y santos. Otros temas religiosos se relacionan con la salvación: el Juicio Final, el peso de las almas por el arcángel San Miguel y los premios y castigos.
  • Se utilizan modelos iconográficos fijos tomados sobre todo del arte bizantino.
  • Finalidad didáctica: las imágenes son un medio de adoctrinamiento para fieles analfabetos (se han denominado a las esculturas “biblias en piedra”). Las imágenes muy expresivas tratan de causar una fuerte impresión, despertar el miedo y excitar la piedad religiosa de los fieles.
  • Formalmente se caracterizan por la expresividad, el antinaturalismo y el simbolismo. Se rechaza la belleza y la proporción del mundo clásico; solo se persigue la transmisión de una vivencia espiritual. Para ello, las figuras son frontales, rígidas, planas, genéricas y se deforman para darles mayor expresividad (ojos y cabezas más grandes, posturas extrañas, etc.). Se usa el tamaño jerárquico.
  • Se crea un mundo simbólico con signos y alegorías que se repiten con frecuencia y que hay que conocer para comprender plenamente el mensaje representado.
  • Se repiten esquemas y tipos iconográficos fijos, heredados en parte del arte bizantino, prerrománico y paleocristiano: la figura humana no tiene un tratamiento individual, sino genérico; rara vez aparecen retratos.
  • La composición es ordenada y simétrica; predomina el “horror al vacío”.

La escultura se centra en:

  • La portada de la iglesia: en el tímpano se despliega el tema más amplio, formando frecuentemente escenas; en las arquivoltas se colocan figuras geométricas, vegetales o pequeñas figuras dispuestas radialmente; en el parteluz se coloca una imagen de Cristo, la Virgen o el santo al que está dedicado el templo; en las jambas pueden estar columnas desnudas con capiteles decorados o figuras alargadas de apóstoles o santos superpuestas a los fustes.
  • Los capiteles de la iglesia y de las arquerías de los claustros de los monasterios.

Existe también un arte no exclusivamente decorativo, como las esculturas exentas en distintos materiales: piedra, marfil o madera, frecuentemente policromadas. Los temas básicos son: el Cristo crucificado (rígido, de cuatro clavos, inexpresivo, con ojos saltones y vestido) que pretende resaltar la divinidad de Cristo por encima del sufrimiento humano; y la Virgen Theotokos (sedente, con el Niño sobre las rodillas, totalmente frontal, sin comunicación con la madre). Esta última es otra imagen de la iconografía bizantina.

La escultura románica en España

El arte románico se desarrolla en los siglos XI y XII en los reinos cristianos situados al norte de la península, ya que en el resto corresponde a la España musulmana. En estos siglos, la España cristiana experimenta —como toda Europa— un crecimiento económico y demográfico que explica el auge de las construcciones. El estilo románico llega desde Italia a Cataluña y desde Francia a través del Camino de Santiago y de la orden de Cluny, pero en la península adopta una fuerte originalidad por la influencia del arte islámico y del prerrománico peninsular.

A través del Camino de Santiago penetra la influencia de la escultura francesa, dando lugar en la península a gran cantidad de relieves y esculturas de bulto, generalmente de carácter religioso, de gran dramatismo y expresividad, llegando a superar en muchos casos a los modelos franceses. La función y los valores estéticos son: carácter didáctico-religioso; deformación de las figuras por necesidades expresivas o adaptación al marco; jerarquización del espacio y de las figuras (la escena principal ocupa el lugar central y las figuras principales tienen mayor tamaño); ley de frontalidad y escaso movimiento (hieratismo); composición simétrica; figuras planas sin profundidad ni volumen y tendencia a la abstracción y el esquematismo.

a) La escultura monumental: se centra principalmente en los capiteles —destacando los de los claustros como el del monasterio de Silos— y en las portadas (en los tímpanos).

  • Tímpanos: crismón de la catedral de Jaca, del Cordero de San Isidoro de León, el Pórtico de las Platerías de Santiago, de bastante arcaísmo.
  • Claustro del monasterio de Silos (Burgos): los capiteles de las columnas geminadas presentan decoración vegetal, animales fantásticos y temas bíblicos (se aprecia influencia de los marfiles islámicos); los relieves de los pilares de los ángulos se decoran con escenas de la vida de Cristo de un realismo muy expresivo, como la incredulidad de Santo Tomás (personajes de forma arqueada para adaptarse al marco y piernas entrecruzadas para dar sensación de movimiento).
  • Portada del monasterio de Ripoll (Barcelona): mejor ejemplo de la escultura románica catalana; es una especie de arco triunfal con escenas en frisos (el Pantocrátor y los 24 ancianos en el superior).
  • El Pórtico de la Gloria (siglos XII–XIII) de Santiago de Compostela: obra cumbre de la escultura románica española. La estructura de la fachada y los relieves del tímpano son claramente románicos, pero las figuras de los apóstoles de las jambas y la de Santiago en el parteluz representan la transición al gótico por su búsqueda del naturalismo y su humanización; tienen proporciones reales, volumen y movimiento.

Exenta: estatuas en madera policromada de dos tipos: Cristo majestad crucificado cubierto con una rica túnica, rígido e inmóvil, sin gesto (Cristo Batlló) y el Cristo crucificado, solo o rodeado de la Virgen, San Juan y otros personajes, que ofrece una imagen de sacrificio (Descendimiento de San Juan de las Abadesas). También hay vírgenes sedentes con el Niño, inexpresivas, indicando la pertenencia a otro mundo. Trabajos en marfil: el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha.

Gótico

El gótico surgió en L’Île-de-France (París) a mediados del siglo XII, desde donde se extendió a otros países europeos en los que fue adquiriendo una personalidad propia. Se desarrolla hasta el siglo XVI, excepto en Italia donde en el siglo XV se inicia el Renacimiento.

La forma de expresión característica del gótico, que lo hace diferente del románico, es el naturalismo. El románico era un estilo con contenido simbólico que no buscaba la belleza de las formas; por el contrario, el gótico se inspira en la realidad y busca la belleza ideal. Este naturalismo idealizado responde a una nueva mentalidad religiosa que considera la belleza de la naturaleza una manifestación de la grandeza de Dios. Las figuras se humanizan: los cuerpos adquieren volumen y movimiento, se hacen esbeltos, reales y proporcionados, desapareciendo las estilizaciones y deformaciones del románico; los rostros se individualizan y expresan sentimientos; los pliegues caen de forma natural; los personajes se comunican entre sí (sacra conversazione). En los siglos XIII y XIV el naturalismo es idealizado; en el siglo XV se impone el realismo.

Temática: se repiten los temas y simbolismos del románico (Pantocrátor y Juicio Final) cambiando la apariencia, se amplía la temática religiosa (vidas de santos y de la Virgen) y aparece la temática profana (retratos o escenas de la vida cotidiana). Los temas religiosos se humanizan representando los sentimientos, especialmente el dolor y el amor maternal: Cristo da muestras de sufrimiento y la Virgen aparece como madre amorosa.

Finalidad didáctica, pero sin infundir terror; se propone como modelo la vida de personajes religiosos cercanos al hombre.

Materiales: la piedra predomina, pero también se usa la madera (generalmente policromada), el marfil y el metal.

Técnica: la talla de piedra se realiza mediante incisiones con cincel, taladro y trépano. Es más profunda que en el románico.

La composición es clara y ordenada, organizando las portadas en registros separados, pero evoluciona hacia una mayor complejidad. Desaparece el frontalismo y se prefiere un suave contrapposto. El escultor gótico empieza a preocuparse por la profundidad (perspectiva). La representación es narrativa y detallista.

Se desarrolla en varios campos: ornamentación en fachadas y otras partes del templo, bulto redondo, retablos y sepulcros.

Escultura gótica en Europa

La escultura gótica experimenta una evolución a lo largo de los tres siglos de su desarrollo. Al igual que en la arquitectura, en un primer momento se imponen los modelos franceses en toda Europa, pero después cada país o región crea sus versiones propias. Italia, sin embargo, mantiene una fuerte influencia clásica.

a) Transición entre el románico y el gótico a finales del siglo XII. Un ejemplo es el Pórtico Real de Chartres (1150), con alargadas y esbeltas estatuas-columnas en las jambas.

b) Gótico clásico (siglo XIII): caracterizado por el naturalismo idealizado y sereno; tranquilidad y serenidad en gestos y actitudes, elegancia de las figuras y amplios ropajes con pliegues sencillos. Destacan los talleres de las catedrales francesas de Chartres, Reims y Amiens. En Reims se alcanza la madurez del estilo en escenas como la Visitación y la Anunciación, donde las figuras se vuelven exentas, naturales y expresivas.

En Castilla destacan las portadas de la catedral de Burgos; en Alemania, el Caballero de la catedral de Bamberg. En Italia, Nicola Pisano esculpe en mármol el púlpito del baptisterio de la catedral de Pisa, representando escenas de la vida de Cristo con figuras de gran solemnidad. Su hijo Giovanni Pisano realiza un púlpito más dramático, con mayor angustia.

c) Gótico manierista (siglo XIV): el naturalismo idealizado se vuelve más elegante; las figuras se alargan y se curvan graciosamente, los pliegues son sinuosos. Se introduce lo anecdótico y se acentúan los sentimientos. En la portada de Reims aparece el famoso Ángel sonriente. Destacan las Vírgenes Bellas, talladas en marfil o piedra policromada, y los sepulcros.

d) Realismo expresionista (segunda mitad del siglo XIV y siglo XV): la escultura se vuelve muy realista; los rostros son auténticos retratos, las figuras más voluminosas y el sentimiento se inclina hacia lo patético. En la corte de los Duques de Borgoña trabaja Claus Sluter, en la Cartuja de Dijon, con el Pozo de Moisés y el sepulcro de Felipe el Atrevido, ejemplos de un realismo potente y expresivo.

En España destaca la influencia borgoñona y flamenca: Egas Cueman, Gil de Siloé (retablo y sepulcros de Juan II y Leonor de Portugal en la Cartuja de Miraflores) y Sebastián de Almonacid (sepulcro de “El Doncel de Sigüenza”). En la Corona de Aragón, Guillem Sagrera y Pere Joan destacan con piezas como el Ángel de la Lonja de Palma y el San Jordi del Palau de la Generalitat.

Hispanomusulmán

Desde el 711 al 1492 una parte de la península ibérica formó parte de la civilización islámica con el nombre de Al-Ándalus. Su época de mayor esplendor cultural y artístico corresponde al Emirato y Califato de Córdoba (siglos IX y X). En Al-Ándalus se desarrolló una de las escuelas artísticas más florecientes del arte islámico. Como en el resto del imperio islámico, resulta de una gran capacidad de síntesis: las influencias orientales —bizantinas y persas— se suman a las tradiciones romanas y visigodas de la península.

La importancia del arte islámico español reside en la creación de formas originales y en el hecho de que contribuye a la difusión de técnicas y formas orientales en la arquitectura cristiana occidental. Se distinguen varias etapas que se corresponden con la evolución política de Al-Ándalus.

Emirato y Califato de Córdoba (711–1031)

Se conoce como periodo cordobés, ya que su capital es el principal centro de irradiación de la cultura islámica, y en ella se levantaron los monumentos más importantes. En su génesis es clara la influencia de la arquitectura visigoda e hispanorromana, sobre todo porque en un principio se reutilizaron muchos elementos arquitectónicos de edificios anteriores. Esta etapa se caracteriza por:

  • El arco de herradura semicircular con mayor cerramiento que el visigodo.
  • La alternancia de dovelas en rojo y blanco, decoradas o lisas.
  • El encuadramiento en el alfiz.
  • Las cubiertas de madera.
  • La rica tipología de bóvedas (gallones, crucería) de gran influencia en la arquitectura cristiana.

El monumento más importante de este periodo —y acaso de todo el arte hispanomusulmán— es la mezquita de Córdoba, realizada a lo largo de un amplio periodo (fines del siglo VIII–fines del siglo X).

Primeros reinos de Taifas (1031–1085)

Tras la caída del Califato, Al-Ándalus se dividió en reinos independientes. Córdoba perdió su supremacía y muchos literatos y artistas se trasladaron a otras ciudades donde florecieron diversas cortes (Sevilla, Toledo, Zaragoza, Almería, etc.). Los reyezuelos llevaron a cabo una importante labor constructiva durante el siglo XI, intentando emular a Córdoba. Sin embargo, la prosperidad material fue menor y los edificios suelen ser de pequeñas dimensiones y materiales baratos (ladrillo y yeso). Se acentúa la fantasía decorativa para ocultar la pobreza y la complicación de los arcos alcanza un fastuosismo ornamental. El mejor ejemplo de este periodo es el palacio de la Aljafería de Zaragoza.

Imperios norteafricanos: almorávides y almohades

Los almorávides (finales del siglo XI–principios del siglo XII) introducen el mocárabe y utilizan más el pilar que la columna, empleando mampostería y ladrillo como materiales. Los almohades (finales del siglo XII–principios del siglo XIII) tienden a una mayor austeridad y sencillez, imponiendo una decoración basada en redes de rombos o sebkas. De la etapa califal toman los arcos de herradura apuntados y lobulados. Los almohades construyeron mezquitas y fortificaciones: Sevilla fue su capital en la península, donde hicieron la gran mezquita de Sevilla, derribada por los cristianos en el siglo XIV para construir la catedral gótica, aunque conservaron el alminar —La Giralda—, hoy campanario de la catedral.

Reino de Granada o nazarí (finales del siglo XIII–siglo XV)

Tras las campañas cristianas a mediados del siglo XIII, Al-Ándalus quedó reducido al reino nazarí de Granada. Este reino alcanzó su esplendor en el siglo XIV con Yusuf I y Mohamed V, produciéndose un renacimiento artístico con construcciones variadas (mezquitas, palacios, madrazas…) y excepcionales talleres de cerámica y vidrio. Este periodo se caracteriza por:

  • Una abundante y delicada decoración que aporta gran suntuosidad a edificios construidos con materiales pobres.
  • Paredes recubiertas con yeserías y cerámica vidriada.
  • En interiores, arcos falsos con función decorativa, realizados en yeso (mocárabes y festoneados); en el exterior, arcos con función constructiva, normalmente de herradura apuntada.
  • Columnas de fuste cilíndrico muy fino decoradas en la parte superior con anillas; capiteles recubiertos con mocárabes o decoración vegetal.
  • Falsas cúpulas decoradas con mocárabes y cubiertas de madera con decoración de lacería.

La obra cumbre es el palacio de la Alhambra de Granada y su Generalife.

Iconografía y términos

Pantocrátor: motivo iconográfico cristiano que representa a Cristo Salvador con gesto triunfante y todopoderoso, que bendice con la mano derecha y está sentado sobre un trono. Habitualmente porta las Sagradas Escrituras, acompañado por las letras griegas alfa y omega y, con frecuencia, por los tetramorfos y otras escenas narradas en el Apocalipsis. De tradición bizantina e igualmente característico del románico; suele aparecer encuadrado dentro de una mandorla.

Planta de cruz latina: planta de iglesia formada por la intersección de un brazo mayor (nave) con otro menor (transepto). Es común en la cristiandad latina y característica del románico y el gótico; solían orientarse de oeste a este.

Arquivoltas: conjunto de arcos concéntricos que decoran la portada de un edificio desde la imposta; es característico del románico y gótico y con frecuencia alberga decoración escultórica.

Tetramorfo: símbolo iconográfico cristiano que se refiere a la representación de los cuatro evangelistas inspirada en la visión del Apocalipsis de San Juan, representando a Mateo (hombre), Juan (águila), Marcos (león) y Lucas (buey), generalmente alados y rodeando a Cristo.

Tribuna: galería situada sobre las naves laterales y abierta a la nave central que sirve para asistir a la celebración; tiene su origen en el matroneo bizantino y continúa en el románico y gótico.

Tímpano: espacio comprendido entre las arquivoltas y el dintel de una puerta, normalmente decorado con esculturas relacionadas con el edificio.

Transepto: nave que corta a otra de mayor tamaño transversalmente; en la planta de cruz latina, el espacio resultante de ese cruce se denomina crucero.

Parteluz: columna o pilar central que divide una puerta o ventana en dos; es característico de los pórticos románicos y góticos y frecuentemente alberga una figura religiosa.

Crucero: espacio definido por la intersección de la nave principal y la transversal de la iglesia.

Cimborrio: elemento en forma de torre que se eleva sobre el crucero de una iglesia con la función de iluminar el interior; no siempre es una cúpula completa.

parte abovedada, comúnmente semicircular, que sobresale en la cabecera del templo y alberga el altar mayor.

Absidiolo: ábside de menor tamaño, anexo al principal.

Isolefalia (Isocefalia): convención artística donde las cabezas de un grupo de figuras se alinean a la misma altura horizontal, creando una línea continua.

Horror vacui: expresión latina que indica “miedo al vacío”, empleada para describir obras cuyo programa ornamental ocupa todo el espacio disponible.

Girola: espacio que rodea el altar mayor para permitir la circulación de los fieles entre este y el ábside; se desarrolló en la alta Edad Media y cobró fuerza en las iglesias de peregrinación del románico.

Perspectiva jerárquica: representación del tamaño de las figuras según su importancia teológica o social, característica de expresiones poco naturalistas o arcaizantes.

Mandorla: óvalo o marco almendrado que rodea a Cristo en majestad, simbólico de la luz divina; frecuente en el arte románico.

Contrafuerte: pilar saliente que refuerza verticalmente un muro para contrarrestar las presiones laterales de la bóveda; característico de la arquitectura románica y gótica.

Retablo: obra de piedra, madera o metal que cubre el muro tras el altar de una iglesia. Está compuesta por una estructura arquitectónica que contiene pinturas y/o esculturas. El retablo mayor corresponde al altar mayor. Los retablos se organizan en calles verticales y pisos horizontales; el último piso, más estrecho, recibe el nombre de ático; la parte inferior puede incluir un banco o predela; en los bordes externos son habituales los guardapolvos.

Arco fajón: arco dispuesto transversalmente para ceñir y reforzar la bóveda.

Cimacio: pieza en forma de pirámide truncada invertida que se sitúa entre el capitel y el arranque del arco.

Pechina: solución constructiva en forma de triángulos curvilíneos sobre los que se apoya la cúpula, permitiendo pasar de una base cuadrangular a una cúpula circular.

Beato: nombre con que se conocen las copias manuscritas de los Comentarios al Apocalipsis de San Juan escritos por Beato de Liébana en el año 776. Se conservan 24 códices con el texto completo, elaborado en los siglos X y XI. Las iluminaciones de los beatos, en su mayoría mozárabes, se caracterizan por un cromatismo exaltado y un dibujo dramático y expresionista, que inspiró a canteros y artistas románicos y góticos.

Bestiario: conjunto de bestias, monstruos y animales reales o fantásticos presentes en el imaginario medieval y utilizados como decoración interpretativa en labras, iluminaciones y pinturas murales, con funciones didácticas y morales.

Rosetón: vano circular calado, frecuentemente con vidrieras radiales; característico del arte medieval y de gran desarrollo en el gótico.

Sebka: decoración formada por una red de rombos y trazos mixtilíneos, propia del arte musulmán.

Alminar: torre de la mezquita desde la que el almuédano llama a la oración.

Alfiz: elemento decorativo que enmarca un arco, compuesto por una línea horizontal y dos verticales; propio de la arquitectura islámica.

Arco lobulado: arco formado por lóbulos yuxtapuestos, con pequeños arcos en el intradós.

Arco apuntalado (arbotante): arco exterior que transmite los empujes laterales de una bóveda a un contrafuerte exterior; en iglesias con más de una nave, lo realiza por encima de las naves laterales.

Arco entrecruzado: composición de varios arcos cruzados entre sí, habitualmente con función decorativa y pegados a un muro; típico de la arquitectura islámica.

Cúpula gallonada: bóveda en forma de media esfera compuesta por nervaduras que dejan espacios cóncavos entre sí como gajos de naranja o gallones.

Bóveda de arista: formada por la intersección de dos bóvedas de cañón en ángulo recto; típica del románico y usada masivamente en Roma, luego sustituida por la bóveda de crucería en el gótico.

Bóveda de crucería: bóveda conformada por la intersección de dos bóvedas de cañón apuntado, reforzada por nervios diagonales que se cruzan.

Jambas: relieve escultórico de la etapa clásica del gótico francés; famosas son las jambas de la catedral de Reims con la Anunciación y la Visitación.

Gablete: remate triangular peraltado, típico del arte gótico.

Monja Ende: la monja Ende fue una artista y copista del siglo X, considerada la primera mujer artista conocida de la Edad Media europea. Trabajó en el monasterio de San Salvador de Tábara y participó en la realización del Beato de Gerona. Su nombre aparece en el códice junto al del monje Emeterio, lo que demuestra el reconocimiento de su labor. Su obra destaca por el uso de colores intensos, figuras planas y simbólicas propias del arte mozárabe, con fuerte carga religiosa y didáctica. Ende es un ejemplo excepcional del papel femenino en la cultura y el arte medieval, normalmente invisibilizado.

Gárgola: desagüe saliente del tejado, normalmente esculpido de forma fantástica.

Plemento: cada uno de los paños que conforman una bóveda de crucería.

Planta basilical: planta alargada y rectangular con una nave central y al menos dos laterales separadas por filas de columnas o pilares; tiene su origen en las basílicas romanas y será adoptada por la arquitectura paleocristiana. Suele incluir nártex y ábside, y capillas laterales.

Identificación y descripción: «La duda de Santo Tomás»

Título: La duda de Santo Tomás. Se encuentra en uno de los machones (grandes pilares de las esquinas del claustro) del monasterio de Silos. Cronología: inicios del siglo XII. Estilo: románico. Técnica: talla en piedra. Localización: claustro del monasterio de Silos.

El tema procede de los Evangelios: Cristo resucitado se apareció a los apóstoles y, al no estar Tomás entre ellos, éste se niega a creer en su resurrección hasta que no toque sus heridas y llagas. Jesús se aparece de nuevo con Tomás presente e invita a que introduzca su mano en las heridas. La escena recoge ese momento.

La escena se sitúa dentro de un arco sustentado por falsas columnas de orden corintio, sobre las que aparecen ángeles tocando instrumentos, con un fondo de ciudad que parece referirse a la Jerusalén celestial. Los trece protagonistas, con sus nimbos (símbolo de santidad), se adaptan al marco arquitectónico: Cristo resucitado, once apóstoles —faltando Judas— y la incorporación de san Pablo, calvo, al lado de Pedro, que porta las llaves.

Análisis

Se trata de un relieve de poco bulto y originalmente policromado, realizado mediante la técnica extractiva de la talla. Se organizan tres registros horizontales con isocefalia, excepto en el registro superior donde las figuras se curvan para adaptarse al arco. Casi todos los apóstoles se estructuran en ejes verticales, con ligera inclinación diagonal de la cabeza hacia la izquierda, mirando hacia Cristo, salvo los tres de ese lado que se adaptan al marco.

En comparación con otros relieves existe cierta asimetría, ya que la acción principal aparece a nuestra izquierda, recogiendo el momento en el que Tomás introduce el dedo en la herida de Jesús. Sin embargo, la importancia de Cristo queda señalada por su mayor tamaño (jerarquía), por la mirada que le dirigen la mayor parte de los apóstoles y por el brazo levantado en diagonal. La figura de Tomás presenta mayor dinamismo por sus diagonales.

Por lo general existe una tendencia al antinaturalismo, caracterizado por:

  • Falta de profundidad: las figuras aparecen superpuestas en varios niveles de altura, ocupando todo el espacio (horror vacui).
  • Representación esquemática y con tendencia a la geometrización en rostros y pliegues que se adaptan al cuerpo.
  • Carencia de expresión individualizada: las figuras son hieráticas y no se relacionan íntimamente entre sí.

Quizá lo más destacado sea el volumen proporcionado y la agitación espiritual reflejada en la posición antinatural de los pies en forma de V y en la gesticulación de las manos, sobre todo las de Tomás. Estas insinuaciones de movimiento atenúan el hieratismo. Lo importante no es la realidad sino la idea; se sacrifica la representación realista para transmitir un mensaje claro y didáctico.

Funciones

Al ser el claustro un lugar casi exclusivo para los monjes, los temas de los capiteles suelen ser más complejos: junto con los tradicionales temas bíblicos, son frecuentes los simbólicos o alegóricos con mensajes que probablemente entendían los monjes y/o les conducían a la meditación (por ejemplo, arpías o sirenas). En este caso, la duda de Santo Tomás invita a la reflexión sobre la fe: hay quien tiene fe sin ver; Tomás necesita ver para creer. Carácter didáctico: la escena enseña que la fe debe reflexionarse y ser profunda. Las imágenes también tienen una función recreativa y meditativa.

Comentario

En una época de predominio de la cultura teocrática, la iglesia y especialmente los monasterios promovidos por la nobleza y la monarquía tuvieron gran importancia. Los grandes monasterios eran autosuficientes y se organizaban en torno al claustro, lugar donde el monje pasaba la mayor parte del tiempo paseando y orando. Estos relieves eran recordatorios de los temas sobre los que debía reflexionar el monje en su paseo y oración, complementando la lectura y escritura en la biblioteca, que junto a la iglesia forman los tres lugares más importantes en un monasterio.

En los relieves del claustro de Santo Domingo participaron varios autores y se realizaron en varios momentos —fundamentalmente entre finales del siglo XI y principios del XII, y posteriormente a finales del XII—. Los relieves de finales del XI y principios del XII son los de mayor calidad e interés, con temas vegetales, animales reales o fantásticos como arpías, que demuestran inspiración en los bestiarios. En los machones del claustro (esquinas) se representan temas bíblicos: la Crucifixión, el Entierro de Jesús, la Resurrección, Pentecostés, la Duda de Santo Tomás, la Cena de Emaús. De finales del XII es el relieve de la Anunciación, que denota ya la evolución al gótico en un mayor naturalismo y juego de miradas.

Valoración: ejemplo de unas normas de representación estética que obedecen a la importancia de la idea o mensaje: no se trata de imitar la naturaleza sino de captar la esencia. Se aprecia la influencia de la filosofía platónica a través de San Agustín: los sentidos no captan la realidad sino la apariencia, y lo primero es lo importante, de modo que no es lógico ocuparse en demasía de la segunda. Sin embargo, la proliferación de imágenes provocó críticas y ataques, como los de Bernardo de Claraval, promotor de la reforma cisterciense. Silos no fue una excepción en la profusión de imágenes.