1. Antecedentes
Los antecedentes de la Revolución de 1868 están en la profunda crisis que afectó a la monarquía de Isabel II desde mediados de los años sesenta.
Crisis política
- La reina sólo llamaba a gobernar a los unionistas y a los moderados.
- Los gobiernos eran cada vez menos representativos, más autoritarios y más represivos.
- La oposición optó por la conspiración y la insurrección.
- Se clausuró la prensa de oposición, se suspendieron las Cortes y hubo depuraciones.
Crisis económica y financiera
- Las primeras líneas ferroviarias no daban los beneficios esperados y la Bolsa se desplomó.
Crisis industrial
- La industria textil catalana padeció los efectos del encarecimiento del algodón por la Guerra de Secesión norteamericana.
Crisis agrícola
- Carestía y problemas de subsistencia.
Esta grave situación llevó a progresistas y demócratas a firmar el Pacto de Ostende (1866), donde se comprometían a poner los medios para destronar a Isabel II y convocar elecciones por sufragio universal para formar unas Cortes constituyentes. A este pacto se sumaría la Unión Liberal, lo que significaba contar con el apoyo de buena parte de la cúspide del ejército. En 1868 Isabel II apenas contaba con apoyos.
2. Revolución de 1868. La Gloriosa (septiembre-octubre de 1868)
El 18 de septiembre de 1868 inició la revolución con la sublevación del almirante Topete en la bahía de Cádiz, apoyado por el general progresista Juan Prim, el general Serrano y otros militares progresistas y unionistas. En el manifiesto de la revolución, conocido como ¡Viva España con honra!, se declaraba la desobediencia al Gobierno, la soberanía nacional y se exhortaba a los españoles a que se organizasen en juntas.
Así, el pronunciamiento militar se convirtió en una revolución de carácter popular extendida por toda España. Isabel II se exilió a Francia tras la victoria del general Serrano en el Puente de Alcolea. Comenzaba entonces el Sexenio Democrático (1868-1874).
3. Gobierno provisional. Cortes constituyentes. Constitución de 1869 (octubre de 1868 – junio de 1869)
Inmediatamente se constituyó un gobierno provisional presidido por el general Serrano, con el general Prim como ministro de Guerra. Las juntas revolucionarias fueron disueltas. Desde el inicio comenzaron a diferenciarse dos grandes bloques sociopolíticos:
- Unionistas y demócratas moderados, que se identificaban con los planteamientos del gobierno provisional y aspiraban a un cambio meramente político.
- Republicanos, con el apoyo de las clases populares, que pretendían cambios políticos más radicales y orientar la revolución hacia la justicia económica y social.
Durante esta etapa: Figuerola, ministro de Hacienda, instaura la peseta consiguiendo la unión monetaria; se favoreció la entrada de capital extranjero en la minería y se liberalizó la llegada de algunas mercancías. En el mundo rural, los jornaleros provocaron sublevaciones que fueron sometidas por el ejército.
En octubre de 1868 se inició la primera guerra de la independencia de Cuba, una guerra de guerrillas que duró diez años (1868-1878). El Gobierno proclamó libertades como la de imprenta y enseñanza, estableció el sufragio universal masculino y convocó elecciones a Cortes Constituyentes donde la coalición gubernamental obtuvo una amplia mayoría.
Características esenciales de la Constitución democrática de 1869
Las Cortes elaboraron la constitución más liberal del s. XIX, la Constitución democrática de 1869. Características:
- Soberanía nacional.
- Sufragio universal masculino directo.
- Monarquía democrática, con una seria limitación de los poderes del rey.
- División de poderes:
- Poder ejecutivo en manos del Consejo de Ministros.
- Poder legislativo en unas Cortes bicamerales (Congreso y Senado).
- Poder judicial reservado a los tribunales.
- Amplia declaración de derechos y libertades.
- Libertad de cultos.
- Descentralización administrativa; se asumía el compromiso de reformar el sistema de gobierno de las colonias.
Quedaba constituido un sistema democrático donde el sufragio universal y el derecho de asociación eran elementos fundamentales, junto con la libertad de expresión, para la participación política de todos los ciudadanos.
4. Regencia de Serrano (junio de 1869 – enero de 1871)
Una vez promulgada la Constitución, que establecía la monarquía como forma de gobierno, fue nombrado regente el general Serrano y el general Prim asumió la jefatura del gobierno. La tarea inmediata fue encontrar un rey para ocupar el trono español.
Prim y los progresistas marcaron las condiciones (debía ser un rey democrático y no pertenecer a la casa de Borbón). Se barajaron varios candidatos; finalmente se impuso en noviembre de 1870 el candidato propuesto por Prim: Amadeo de Saboya. Mientras se procedía a la búsqueda y elección de un nuevo monarca, el Gobierno tuvo que hacer frente en el interior a una intensa agitación social, fundamentalmente en Andalucía y Extremadura por los republicanos y las capas populares que aspiraban a reformas más profundas y y, en el exterior, a un levantamiento armado independentista en Cuba.
5. Reinado de Amadeo de Saboya (enero de 1871 – febrero de 1873)
Amadeo I fue proclamado rey en enero de 1871 tras jurar la Constitución; días antes había sido asesinado Prim, su principal valedor y consejero. El breve reinado de Amadeo I se caracterizó por una permanente inestabilidad política y social.
Causas:
- Diferencias y rupturas en la propia coalición gubernamental. Una de las principales causas de esta inestabilidad política fue la división del partido progresista en dos nuevos partidos: el Partido Constitucional, dirigido por Sagasta (más conservador), y el Partido Radical, dirigido por Ruiz Zorrilla (partidario de continuar y profundizar las reformas).
- Importante oposición política de carlistas, alfonsinos y republicanos. Entre estos últimos, un sector se inclinaba hacia la rebelión armada para implantar la república.
- Intensa agitación social, estrechamente ligada al desarrollo del movimiento obrero.
- Escaso apoyo de las élites socioeconómicas: los grandes terratenientes y, especialmente, la aristocracia.
- Oposición de la Iglesia.
- La burguesía industrial y financiera, que en un principio colaboró con el nuevo régimen, se fue alejando ante la conflictividad social por el descontento con la política librecambista y los proyectos de reformas laborales.
- La burguesía de negocios con intereses en Cuba, ante la posibilidad de que las Cortes abolieran la esclavitud.
Estos grupos se fueron decantando hacia los alfonsinos, coordinados por Cánovas del Castillo y partidarios de la restauración en el trono del príncipe Alfonso de Borbón. Se produjeron dos importantes conflictos armados: un nuevo estallido de las guerras carlistas y la continuación del conflicto de Cuba, iniciado en 1868.
Ante la enorme inestabilidad política, el general Serrano pidió al rey la suspensión de las garantías constitucionales (el rey se negó). Amadeo I renunció al trono a principios de 1873 y regresó a Italia.
6. La Primera República (febrero de 1873 – enero de 1874)
Ante la abdicación del rey, las Cortes proclamaron la República fruto del pacto entre el Partido Radical y los republicanos federales. La República tampoco consiguió estabilizar el sistema, pues tuvo que enfrentarse a los problemas heredados, a la falta de apoyos políticos y sociales, a la conflictividad campesina y obrera y a la división de los republicanos en centralistas y federalistas.
La inestabilidad política y social fue mayor que en el reinado de Amadeo, manifestado en el hecho de que en menos de un año se sucedieron cuatro presidentes:
Estanislao Figueras (febrero – junio de 1873)
El desorden aumentó. Convocó Cortes Constituyentes para elaborar una nueva Constitución. Al iniciarse los debates, decidió abandonar España agobiado por la situación económica del país y la división interna de los republicanos.
Francisco Pi y Margall (junio – julio de 1873)
Se propuso instaurar una república federal mediante una nueva constitución. No lo consiguió por la radicalización del movimiento cantonalista, que fue una insurrección política y social surgida en numerosos puntos de España, en particular en la zona mediterránea y en Andalucía, en el verano de 1873. Su duración fue apenas un mes pero fue tan grave que constituyó uno de los principales factores del fracaso de la Primera República.
En la insurrección confluyeron diferentes objetivos y planteamientos ideológicos:
- Ideas de los federales intransigentes de proclamación inmediata de la República federal.
- Deseos de profundas reformas sociales de sectores campesinos y obreros.
- Intereses y problemas locales.
Se caracterizó por la espontaneidad y desorganización, de ahí la relativa facilidad con que fue reprimida. Pi y Margall, desbordado por los acontecimientos, dimitió.
Nicolás Salmerón (julio – septiembre de 1873)
Su objetivo era restablecer el orden y envió el ejército para que sofocara el movimiento cantonalista; con ello la República iniciaba un viraje hacia posiciones conservadoras. Salmerón dimitió para no firmar penas de muerte.
Emilio Castelar (septiembre de 1873 – enero de 1874)
Representaba el triunfo de la República conservadora y centralista. Para poder restablecer el orden público le fue concedido por las Cortes poderes especiales para gobernar por decreto durante tres meses. Con el apoyo del ejército consiguió sofocar casi definitivamente la insurrección cantonal.
Cuando las Cortes se volvieron a reunir, el gobierno fue sometido a un voto de confianza y lo perdió. La posibilidad de que el poder recayese de nuevo en los radicales fue el pretexto para el golpe de Estado de Pavía, que al día siguiente invadió el hemiciclo del Congreso y disolvió las Cortes.
7. Dictadura del general Serrano (enero de 1874 – diciembre de 1874)
Tras el golpe del general Pavía, la junta de Capitanes Generales nombró jefe del gobierno al general Serrano, que:
- Formó un gobierno liberal-conservador.
- Aplicó una política dictatorial con un claro protagonismo del ejército, mantuvo disueltas las Cortes y suspendida la Constitución de 1869.
- Acabó con el último foco cantonalista.
- Anuló a la oposición republicano-federal.
- Prohibió las organizaciones obreras.
- Frenó el avance carlista.
El año que duró su mandato fue una etapa de transición entre el fallido proyecto democrático de la República y la restauración borbónica. El 29 de diciembre de 1874, el general Arsenio Martínez Campos se pronunció en Sagunto a favor de dicha restauración monárquica borbónica en torno a la figura de Alfonso de Borbón.