Literatura medieval española: contexto histórico, poesía, jarchas y cantares

El contexto histórico, social y cultural

La Edad Media literaria se inicia con las jarchas (a partir de mediados del siglo XI) y se desarrolla durante los siglos XI, XII y XIV, en los que prevalecen los ideales religiosos y caballerescos. La sociedad se organiza en tres estamentos: la nobleza, el clero y los campesinos. Tres comunidades étnico-religiosas convivían: la cristiana, la judía y la musulmana. En el ámbito político, dada la organización feudal de la sociedad, el poder de los reyes era frágil. Sin embargo, en el siglo XII los monarcas, con la ayuda de la burguesía y de la pequeña nobleza, fortalecieron su autoridad adoptando medidas centralizadoras que provocaron continuos enfrentamientos con los nobles.

La cultura se difundía a través de tres cauces principales:

  • Los monasterios, depositarios de la herencia clásica grecolatina y del pensamiento cristiano.
  • La ruta de las peregrinaciones a Santiago de Compostela, por la cual penetró en la Península la cultura francesa.
  • La Escuela de Traductores de Toledo, artífice del trasvase de la cultura oriental al occidente europeo.

La poesía medieval

Se distinguen dos grandes tipos de poesía:

  • Poesía popular-tradicional: es obra anónima y colectiva (popular) y tradicional porque sufre un proceso de reelaboración al transmitirse oralmente de generación en generación.
  • Poesía culta: individual, de autor conocido y, por tanto, normalmente escrita.

Ambas modalidades presentan, a su vez, dos manifestaciones:

  • Lírica: expresa los sentimientos íntimos y personales.
  • Narrativa: relata acontecimientos ajenos y suele tener carácter épico o didáctico.

Jarcha

Jarcha: desde mediados del siglo XI hasta mediados del siglo XIV. Temas: queja amorosa femenina por la ausencia del amado y confidencia a la madre, hermanas y amigas. Métrica: irregularidad e imprecisión métricas. Estructura: glosa (estructura zéjel-esca) más jarcha. Lengua: mozárabe. Estilo: extremada sencillez, tanto formal como conceptual.

Cantiga de amigo

Cantiga de amigo: finales del siglo XII hasta finales del siglo XIV. Temas: queja amorosa femenina por la ausencia del amado y confidencia a la madre, hermanas y amigas. Métrica: regularidad y precisión métricas. Estructura: cantiga sin glosa, de estructura paralelística. Lengua: galaico-portugués. Estilo: efecto de inmovilidad, intensamente lírico, producido por el procedimiento paralelístico.

La poesía narrativa: mester de juglaría y mester de clerecía

En la creación y transmisión cobran especial protagonismo dos figuras: el clérigo y el juglar. Ambos se dirigían, en lengua romance, a una población mayoritariamente analfabeta, pero con finalidades distintas.

El clero

Clero: hombre docto, conocedor de los saberes latino-eclesiásticos; pretende acercar al pueblo los temas cultos y religiosos con un propósito didáctico y moralizador. Su oficio, sujeto a los rigores de la métrica y a una esmerada expresión, recibe el nombre de mester de clerecía.

El juglar

El juglar era un individuo de vida errante que recorría castillos y aldeas; a cambio de dinero, informaba de los acontecimientos de actualidad a un público ávido de noticias (función informativa) y lo divertía mostrando un amplio repertorio de habilidades: juegos de circo, acrobacias, canciones acompañadas de instrumentos o relatos de diversa índole (función lúdica). Su arte, más descuidado y espontáneo que el de los clérigos, se conoce como mester de juglaría.

El mester de juglaría: la épica

La épica medieval no tiene relación directa con el mundo culto grecolatino; es de carácter popular y nace, en la Edad Media, unida al despertar de la conciencia nacional de los pueblos.

Los cantares de gesta

Son las primeras manifestaciones de la épica medieval. Tienen su origen en cantos que los pueblos entonaban antes de las batallas para infundirse ánimos y en los que evocaban las hazañas de sus antepasados. Cantar: relato de hechos o acontecimientos destinado al canto o a la recitación, difundido por los juglares. Estos poemas tienen un carácter informativo y noticiero. Gesta: hazañas protagonizadas por héroes épicos con quienes se identifica toda la colectividad, que proyecta en ellos inquietudes, aspiraciones y deseos de autoafirmación frente a otras comunidades vecinas.

Métrica: sus versos, cuya medida oscila entre las 10 y las 20 sílabas, se agrupan en largas tiradas monorrimas de extensión variable y rima irregular (normalmente asonante).

Lengua y estilo: al recitar los poemas, los juglares empleaban el estilo épico y el llamado estilo oral o formulario. Son rasgos característicos del estilo épico:

  • Pervivencia de arcaísmos.
  • Epíteto ritual o épico: asigna a seres animados o cosas un rasgo identificador mediante la aposición.
  • Repetición, especialmente en enumeraciones descriptivas.
  • Empleo de pleonasmos (por ejemplo, «llorar de los ojos»), de origen francés.
  • Dualidades o bimembraciones: parejas de elementos cuya presencia obedece a razones rítmicas.

En el estilo oral formulario cabe destacar el uso del vocativo y de formas verbales en segunda persona del plural, con los que el juglar se dirigía a los oyentes para mantener su atención, y la supresión del verbo introductor en el estilo directo, con el objeto de animar el relato y evitar la monotonía.

El Poema de Mio Cid

El Poema de Mio Cid, de mediados del siglo XII o principios del siglo XII, es nuestra gesta más antigua. Argumento y tema: el poema exalta al Cid, que, desterrado por el rey Alfonso VI, marcha de Castilla y conquista la ciudad de Valencia. Posteriormente se reconcilia con el monarca y termina casando a sus hijas con los infantes de Navarra y Aragón. El tema principal es el engrandecimiento del héroe que, desde una situación inicial deshonrosa (el destierro), consigue, con arrojo y valentía, la recuperación de su honra y el máximo encumbramiento social.

Estructura (tres partes):

  • El Cantar del destierro: el Cid abandona Castilla por orden del rey, se adentra en tierra de moros y consigue sus primeras victorias.
  • El Cantar de las bodas: conquista de Valencia, reencuentro con su familia en dicha ciudad y el casamiento de sus hijas con los infantes de Carrión.
  • El Cantar de la afrenta de Corpes: el ultraje que sufren las hijas del Cid, humilladas y abandonadas por sus respectivos esposos, y la posterior reparación en las cortes de Toledo; finaliza con el anuncio del matrimonio de aquellas con los infantes de Navarra y Aragón.

Valores estilísticos: destaca su realismo, tanto histórico como geográfico; la fuerte unidad de la obra en torno al tema central; la maestría con que el autor traza los caracteres; y la finura y sutileza con que se introduce el elemento humorístico.

El mester de clerecía

Se denomina mester de clerecía a la obra de un grupo de escritores de los siglos XIII y XIV que utilizan el tetrástrofo monorrimo o cuaderna vía. Se llama así porque era cultivado por clérigos, entendiendo por tales no solo a los miembros del clero propiamente dicho, sino también a todo hombre culto y letrado que poseyera educación latino-eclesiástica.

Temas: didáctico-morales y eruditos, procedentes del patrimonio cultural del occidente europeo; esos temas varían del siglo XIII al XIV.

Métrica: se caracteriza por la regularidad métrica, que se manifiesta en:

  • Organización estrófica en cuaderna vía o tetrástrofo monorrimo (estrofa de cuatro versos monorrimos).
  • Empleo del verso regular de catorce sílabas (alejandrino), dividido en dos hemistiquios de siete sílabas cada uno.
  • Uso de la rima consonante en todos los versos.

Estilo: el carácter culto de esta escuela y su fin divulgador determinan la preferencia por un estilo en el que alternan el lenguaje popular y un lenguaje elevado que intenta acercar la obra literaria a las grandes creaciones en lengua latina.

Primer periodo: siglo XII — Gonzalo de Berceo

En la sociedad del siglo XII se difundieron temas clásicos, novelescos, épico-nacionales y religiosos. Precisamente de carácter religioso son las obras de Gonzalo de Berceo, el primer poeta de nuestra literatura. Sus obras se agrupan en tres clases:

  • Hagiográficas: sobre vidas de santos.
  • Mariológicas: sobre la Virgen María. Milagros de Nuestra Señora es la obra más extensa; consta de una introducción alegórica y de veinticinco relatos en los que se narran otros tantos milagros de la Virgen. El autor no es original: se inspira en textos marianos escritos en latín que circulaban en la Edad Media por Europa.
  • Litúrgicas: sobre las ceremonias de culto.

Segundo periodo: siglo XIV — El Arcipreste de Hita

En la sociedad del siglo XIV, alejada de las preocupaciones exclusivamente religiosas y de los ideales caballerescos, y con una visión más realista de la vida, el sentido didáctico y moralizador del mester de clerecía se impregnó de un tono satírico.

El Libro de buen amor, de la primera mitad del siglo XIV, es una obra de gran interés por sus valores artísticos y por constituir un rico mosaico donde aparecen los más variados temas y tendencias culturales. Tema: el eje temático del libro es el amor, tanto en su dimensión humana como en la divina; de la tensión entre ambos surge la deliberada ambigüedad de la obra.

Argumento: la obra está formada por una sucesión de fingidas aventuras amorosas protagonizadas por el propio poeta.

Estructura: el relato autobiográfico es el núcleo argumental del libro e incluye:

  • Dos episodios alegóricos: la pelea del arcipreste con don Amor y la batalla de don Carnal y doña Cuaresma.
  • Una paráfrasis del Pamphilus (comedia latina del siglo XII que narra los amores del joven Pánfilo con la doncella Galatea; en la obra aparecen como don Melón y doña Endrina).
  • Una serie de cuentos y fábulas de diversa procedencia con intención didáctica.
  • Múltiples disquisiciones didácticas, morales y burlescas.
  • Varias composiciones líricas de carácter religioso y profano (las serranas).

Métrica: predomina la cuaderna vía; sin embargo, en ocasiones aparecen versos de dieciséis sílabas (8+8). En las composiciones líricas (canciones, cantigas, loores a la Virgen) recurre al verso de arte menor, que da lugar a variadas unidades estróficas, entre las que destaca el zéjel.

Propósito: la ambigüedad de la obra —que puede referirse tanto al amor humano como al amor divino— es precisamente donde radica su intención moralizadora.