Habilidades lingüísticas clave en la comunicación oral y actividades progresivas (1.º–6.º de Primaria)
La comunicación oral en Primaria es un proceso evolutivo que va desde la recepción básica de mensajes hasta la confrontación de ideas complejas. Las cuatro habilidades lingüísticas clave en la comunicación oral son:
Escuchar (comprensión oral)
Es la base del aprendizaje. No es un acto pasivo; implica interpretar, inferir significados y seguir instrucciones.
Actividad propuesta (ejemplo):
- 1.º: El maestro describe un paisaje o un personaje sencillo y los alumnos deben dibujarlo siguiendo exactamente las instrucciones escuchadas.
Hablar (expresión oral)
Capacidad de transmitir ideas, emociones y hechos de forma clara y coherente.
Actividad propuesta (ejemplo):
- 3.º: Cada alumno trae un objeto de casa escondido en una bolsa y debe describirlo ante la clase sin decir su nombre, utilizando una estructura narrativa clara (forma, función, origen) hasta que sus compañeros lo adivinen.
Dialogar
Introduce la interacción. Implica respetar el turno de palabra, escuchar al otro con empatía y responder con pertinencia.
Actividad propuesta (ejemplo):
- 4.º–5.º: Role-playing de resolución de conflictos. Por parejas, simulan una situación cotidiana (por ejemplo, dos amigos que quieren jugar a cosas distintas). Deben llegar a un acuerdo mediante el intercambio de propuestas y la escucha activa.
Debatir
Es el nivel superior de la comunicación. Requiere pensamiento crítico, argumentación lógica y respeto por las posturas contrarias.
Actividad propuesta (ejemplo):
- 6.º: Se divide la clase en grupos (defensa, acusación, jurado y moderador) para debatir un tema polémico del centro, como el uso de dispositivos móviles o el diseño del patio. Deben usar conectores como sin embargo o porque para defender su postura.
Secuencia didáctica para trabajar un texto expositivo oral en 5.º de Primaria
Voy a transformar un tema de Ciencias en una mini-conferencia, trabajando el texto expositivo como una herramienta de comunicación académica. Organizaré la siguiente secuencia didáctica.
Tema: el cambio climático y sus efectos en nuestro entorno. Objetivo: producir un texto expositivo oral estructurado (introducción, desarrollo y conclusión) utilizando conectores causales y apoyos visuales.
Objetivos
- Producir un texto expositivo oral con estructura clara: introducción, desarrollo y cierre.
- Utilizar conectores causales y organizadores del discurso.
- Incorporar apoyos visuales sencillos para reforzar la explicación.
- Mejorar la entonación, la postura y el contacto visual en la exposición.
Fase de prelectura (preparación y activación)
En esta fase, el objetivo es activar conocimientos previos y planificar el contenido.
- Se realizará una lluvia de estrellas donde el docente lanzará la pregunta: «¿Qué cambios habéis notado en el tiempo últimamente?» y las respuestas se anotan en la pizarra.
- Posteriormente, por pequeños grupos, se procederá a una búsqueda de información para responder a la pregunta.
- Finalmente, se realizará un guion donde cada alumno crea un esquema sobre el que trabajará.
Fase de lectura (modelado y textualización)
Aquí el docente muestra un vídeo como idea general de una «mini exposición». Los alumnos diseñan una lámina o una diapositiva sencilla que sintetice su explicación. No debe tener mucho texto, solo palabras clave o imágenes que sirvan de guía.
- Los alumnos se explican su tema mutuamente para detectar frases confusas y practicar el tono de voz y la postura corporal.
Fase de post-lectura (exposición y cierre)
Cada alumno expone su tema durante 3 minutos frente a la clase, fomentándose el uso de la mirada hacia el público y el uso del material visual. El resto de la clase actúa como «periodistas científicos», formulando preguntas.
Al terminar todas las exposiciones, se realiza una síntesis oral de las tres ideas más importantes aprendidas durante la jornada.
Criterio de evaluación
Organiza el discurso oral de forma coherente y cohesionada, empleando una estructura de texto expositivo (inicio, desarrollo y cierre) y utilizando conectores lógicos y recursos no verbales adecuados al contexto académico de la clase.
Métodos de enseñanza de la lectoescritura: analítico, sintético y mixto
La enseñanza de la lectoescritura ha estado dividida entre quienes defendían empezar por las unidades mínimas y quienes apostaban por el significado completo.
Método analítico o global
Parte del todo. Se presentan palabras o frases completas asociadas a imágenes o contextos significativos. Es motivador porque el niño siente que «lee» desde el primer día, pero su limitación es que no ofrece herramientas para analizar palabras desconocidas, lo que puede generar inseguridad y una lectura basada en la adivinación más que en la precisión.
Método sintético o fonético
Se basa en un proceso ascendente: el niño aprende primero los sonidos de las letras, luego los combina en sílabas y finalmente forma palabras. La ventaja es que otorga autonomía para descifrar cualquier palabra nueva, pero corre el riesgo de volverse una tarea mecánica y aburrida que olvida la comprensión del texto.
Método mixto o integrado
La evidencia científica actual sostiene que la mejor opción es el método mixto. Este enfoque utiliza ambas rutas de forma simultánea: mantiene el interés del alumno mediante textos con sentido y funcionales, al mismo tiempo que trabaja de forma sistemática la conciencia fonológica.
La importancia de la conciencia fonológica es esencial porque es un buen predictor del éxito lector. Se trata de reconocer y manipular los sonidos del habla (sílabas, rimas y fonemas) antes de plasmarlos en papel. Si un niño es capaz de jugar con los sonidos oralmente, por ejemplo identificando que «pato» y «pala» empiezan igual, tendrá más facilidad para comprender el código escrito.
Por tanto, el docente actual no debe limitarse a repetir letras ni a memorizar palabras visualmente. Su labor es crear situaciones donde el alumno analice los sonidos mientras interactúa con mensajes reales. Un ejemplo claro es el juego de clasificación por sonido inicial, donde los escolares agrupan tarjetas de objetos que empiezan por la misma letra. En esta actividad se une lo mejor de ambos mundos: el niño reconoce la palabra globalmente a través del dibujo y, al mismo tiempo, realiza un análisis fonético para clasificarla correctamente.
Las tres fases del proceso lector según Isabel Solé y por qué no basta con centrarse en el descifrado
El proceso lector, según el modelo de Isabel Solé, entiende la lectura como un acto donde el lector no se limita a recibir información, sino que construye activamente el significado del texto. Para que esta construcción sea profunda, el proceso se divide en tres fases:
Prelectura
En esta fase, el lector se prepara para el texto: se activan sus conocimientos previos y se genera curiosidad. A partir del título o la portada se crean predicciones sobre de qué puede tratar el texto y el docente indica con qué intención se va a leer (para aprender, para entretenerse, etc.).
Lectura
Es la fase central en la que el lector decodifica las palabras y construye significado frase a frase. Debe procesar la información en tres niveles de complejidad creciente:
- Nivel literal: identificar la información explícita.
- Nivel inferencial: «leer entre líneas», deducir lo que no está escrito pero se sobreentiende.
- Nivel crítico: valorar el texto y opinar sobre lo que ha ocurrido en él.
Post-lectura
Tras finalizar el texto, se verifica si el proceso ha sido exitoso. El lector reflexiona sobre lo leído, resume, organiza la información y extrae conclusiones. Se proponen actividades como cambiar el final de la historia, hacer un dibujo o dramatizar una escena, para favorecer la retención a largo plazo.
Si el docente se limita a centrarse únicamente en la fase de lectura (descifrado), fomenta una lectura mecánica sin comprensión profunda. Un alumno puede tener una técnica de descifrado perfecta y, sin embargo, terminar un párrafo sin haber entendido su contenido. Además, sin la prelectura, el alumno no siente conexión con el tema y se produce falta de motivación. Las fases de Solé garantizan que el alumno se convierta en un lector competente y autónomo.
Enfoques de la expresión escrita: procesual, funcional y cooperativo. Integración en el aula
Para entender la enseñanza de la escritura en Primaria, debemos abandonar la idea de que escribir es solo «copiar» o «no cometer faltas». Los enfoques actuales proponen una visión mucho más rica y compleja de esta competencia.
Enfoque procesual (Flower y Hayes)
Se centra en el cómo se escribe. Un buen texto no sale a la primera; requiere pasos cíclicos: planificación (generar ideas y esquemas), textualización (redacción del borrador) y revisión (leer para mejorar). El error es parte del aprendizaje y el docente actúa como guía en el proceso.
Enfoque funcional
Se centra en el para qué se escribe. La escritura es una herramienta de comunicación con un propósito real (pedir algo al ayuntamiento, informar de una noticia, felicitar a un amigo). Cuando el alumno sabe que su texto será leído por alguien fuera del profesor, su motivación y cuidado por la adecuación del lenguaje aumentan.
Enfoque cooperativo (Gutiérrez-Fresneda et al., 2020)
Se centra en el con quién se escribe. Al redactar en parejas o grupos, se produce una negociación de significados: los alumnos discuten qué palabras usar, cómo organizar el texto y por qué una idea es mejor que otra. Esto favorece el aprendizaje entre iguales y ayuda a los alumnos con más dificultades mediante el andamiaje de sus compañeros.
Integración de los tres enfoques
Ejemplo: creación de un periódico escolar.
- Se parte del enfoque funcional para dar sentido a la tarea: informar a la comunidad educativa.
- Se organiza la clase en equipos de redacción (enfoque cooperativo) donde se negocia y discute el contenido.
- El trabajo se rige por el enfoque procesual: planificación (esquemas), textualización (borradores) y revisión (mejora del texto).
De esta manera, el propósito funcional motiva, el trabajo cooperativo facilita la generación de ideas y el proceso de revisión asegura un producto final de calidad.
Enseñar gramática desde un enfoque funcional: ejemplo con pretérito perfecto e indefinido
Enseñar gramática desde un enfoque funcional significa centrarse en el uso de las estructuras dentro de contextos reales de comunicación, en lugar de enseñar reglas aisladas de forma abstracta. Se trata de mostrar para qué sirve una forma gramatical, cuándo y cómo se utiliza en situaciones concretas.
Ejemplo práctico para pretérito perfecto vs. pretérito indefinido, a partir de un texto producido por los alumnos (por ejemplo, un diario de fin de semana):
- El docente lee los textos escritos por los alumnos y selecciona frases donde aparecen tiempos verbales: por ejemplo, «He comido pizza el sábado» o «Fui al parque ayer».
- Se analiza con los alumnos: explicar que el pretérito perfecto (he comido) se utiliza para acciones que tienen relación con el presente, mientras que el pretérito indefinido (fui) se usa para acciones completadas en un momento concreto del pasado.
- Actividad práctica: los alumnos revisan su texto y subrayan los verbos según el tiempo, corrigen errores y, si quieren, reescriben algunas frases cambiando el tiempo verbal para comprobar cómo cambia el sentido.
Este enfoque permite que la gramática se aprenda de forma significativa: los alumnos comprenden por qué y cuándo se usa cada tiempo verbal, en lugar de memorizar reglas sin contexto. Además, favorece la autoevaluación y la reflexión sobre su propia producción lingüística, lo que mejora tanto la escritura como la competencia comunicativa.