Enrique Jardiel Poncela: Un autor entre la vanguardia y la tradición
Autor complejo y contradictorio, renovador de formas literarias y conservador ideológicamente, bohemio y mujeriego. Tuvo grandes ideas sobre lo inverosímil, pero nunca aceptó la literatura de vanguardia ni entendió el surrealismo. Su teatro sigue los patrones de Lope de Vega; sus escenografías son convencionales, realistas, abigarradas de elementos, y tienden a lo absurdo y a lo inverosímil.
No obstante, su trayectoria literaria solo se entiende en el contexto de los movimientos de vanguardia y de los autores de la otra generación del 27: Miguel Mihura, Tono, Edgar Neville y José López Rubio. Se sintieron fascinados por Pierre Cami y por los humoristas italianos como Pitigrilli; participaron en las mismas tertulias y colaboraron en las mismas revistas. Jardiel apostó por un humor nuevo, en el que lo inverosímil contrasta con lo vulgar, pero como una de las múltiples paradojas que le acompañaron, reconoció la influencia de autores como los hermanos Quintero.
¿En qué consistió su humor?
En una ocasión comentó que intentar definir el humorismo es como pretender pinchar una mariposa con un palo de telégrafo, aunque más adelante lo situó cerca del surrealismo, movimiento que él consideraba la sinrazón. Su humor fue fruto de:
- Una insatisfacción íntima.
- Una actitud crítica ante la sociedad.
- La exaltación de lo inverosímil.
- La distorsión de la lógica de lo cotidiano mediante situaciones insólitas o sorprendentes.
- Chistes lingüísticos.
- La cosificación o deshumanización de los personajes.
Escribió: «Para mí, el humorismo es el padre de todo, puesto que es la esencia concentrada de todo y porque el que hace humorismo piensa, sabe, observa y siente».
Biografía de Enrique Jardiel Poncela
Nace en Madrid en 1901, en una acomodada familia de clase media relacionada con las artes y las letras. Su padre era periodista y había hecho teatro. Su madre, que murió en 1917 y a la que él veneraba, pintaba, afición que él heredó, ya que dibujaba en sus novelas.
Estudió sin aplicación en la Institución Libre de Enseñanza, en la sociedad francesa y en los Escolapios. Cursó Filosofía y Letras, pero no terminó. En 1916 empieza a escribir cuentos, novelas cortas y artículos; frecuenta tertulias en los cafés, donde escribía. También empieza a colaborar con comedias y cultiva el periodismo literario en Los lunes de El Imparcial y en La Correspondencia de España. En sus páginas aparece su primera novela por entregas, donde ya se aprecia su afición por lo esotérico: El plano astral (1922). Durante estos años escribe una literatura en la que domina la intriga policíaca, la fantasía, el misterio y la aventura.
Entre 1927 y 1931, repudia su producción anterior —los «cuentos odiosos», las «novelas putrefactas» y los «versos presidiables»— y empieza una especie de humorismo castellano que entronca con Cervantes, Quevedo, Gracián, Goya y Larra.
Entonces quiere aplicar este humor a la comedia para actualizar el género que estaba, según él, anquilosado; quería basar lo cómico en el análisis. Él definía que escribir novela es un goce y escribir teatro una preocupación. Además, después de la Guerra Civil, la censura prohibió sus novelas hasta 1958; en cambio, el teatro le daba ganancias económicas y éxito, lo que era necesario en un hombre vanidoso como él.
La mujer ideal y el escritor consagrado
Jardiel, que se las daba de don Juan y amaba todo lo aristocrático, tuvo como aspiración hallar a la mujer perfecta, a la que llamaba la «mujer interior» o «mujer cúbica»: 100 % belleza, 100 % inteligencia, 100 % sexualidad, todo en una pieza. Sus personajes son superficiales y enamoradizos, con las únicas virtudes del atractivo físico y el ingenio, pero incapaces de comportarse como seres maduros.
Fue detenido acusado de esconder a un político de derechas. En 1938 se instala en San Sebastián. Después de la guerra estrena su mejor obra, Eloísa está debajo de un almendro, en 1940. Muere arruinado en 1952 y hubo problemas para enterrarlo en sagrado porque se conocía su incredulidad religiosa y porque sus obras fueron tachadas de inmorales. El epitafio de su tumba dice: «Si queréis los mayores elogios, moríos».
Del teatro asqueroso a Eloísa está debajo de un almendro
La obra fue estrenada en Madrid el 24 de mayo de 1940. Aunque el autor la llamó comedia, la crítica ha querido concretar el género de la obra como «comedia de enigma». La acción transcurre en Madrid en 1940, un sábado por la noche del mes de marzo.
Jardiel partió de la idea de un hombre, un «Landrú», del que se enamora Clotilde porque cree que ha asesinado a varias mujeres. Después imaginó un prólogo que no le comprometiera a nada, con personajes que van surgiendo. Este prólogo sirve para mostrarnos sus ideas sobre el teatro: su rechazo del sainete costumbrista y del lenguaje tópico, y su apuesta por un teatro imaginativo e inverosímil que plasme lo imposible y extraordinario, no lo vulgar.
El prólogo: del público del cacahué al del bombón
Presenta dos partes claramente diferenciadas:
- La primera es una especie de cuadro costumbrista en el que nos muestran a 20 personajes sacados de un sainete.
- La segunda llega con la aparición de Mariana, que produce un contraste entre los espectadores del cine y los personajes que protagonizan la comedia.
Los dos tipos de personajes son más literarios que reales. El autor usa a los personajes sainetescos como contraste paródico y para realzar un nuevo lenguaje y una concepción distinta del humor: lo inverosímil de Mariana y Clotilde. El hecho de que se sitúe en un cine procede de la influencia del cine sobre el teatro en los años 20, que fue enorme y empezó a marcar la crisis del teatro. De todos modos, los cuatro personajes principales están de paso en el cine.
Solo cuatro personajes tienen, significativamente, nombre propio: Mariana, Clotilde, Fernando y Ezequiel (los personajes jardielescos). Los 20 restantes no volverán a aparecer en la obra; son meros arquetipos sin nombre propio. En la presentación que hace de ellos el autor, llama la atención la diferencia de clase social entre unos y otros. Los espectadores de cine de barrio son:
- El Novio: que tiene un aire de oficinista modesto, y la Novia, que es una chica también modestita.
- La Señora: es una buena mujer de clase media inferior. El Amigo es un tipo vulgarote.
- El Joven 1º y Joven 2º: son dos obreros endomingados, y el que ronca es un hombre feo que parece abotargado.
- Los siete espectadores: miran con ojos de hambre a las muchachas, que tienen cierto aire de tanguista, equívoco.