Las Desamortizaciones Españolas: De Mendizábal a Madoz y el Reinado de Amadeo I

C) El Proceso Desamortizador

Antecedentes

Los principales procesos de desamortización se llevaron a cabo cuando gobernaban los progresistas en el siglo XIX, impulsados por el retraso económico español. Un tímido proceso comenzó con Godoy en 1798, poniendo en venta algunos bienes eclesiásticos destinados a obras de beneficencia. Las desamortizaciones abarcaron un extenso período que se extendió hasta 1924. Durante este tiempo, el 39% de la superficie del Estado español pasó a manos de propietarios particulares.

Etapas de los Antecedentes:

  • Etapa inicial: Los ilustrados denunciaron la gran cantidad de tierras amortizadas, pero no fueron escuchados debido a la presión de los privilegiados.
  • Primeros intentos: Godoy, ante el gasto de guerra y el crecimiento de la deuda pública, inició una desamortización modesta, vendiendo bienes de los jesuitas y propiedades eclesiásticas para la beneficencia pública. El dinero recaudado no se destinó a saldar la deuda ni a modernizar el país, sino a sufragar guerras.
  • Durante la Guerra de la Independencia: Se suprimieron conventos y órdenes religiosas, y sus propiedades fueron puestas en venta.
  • En el Trienio Liberal: Se desamortizaron los bienes de conventos, así como los bienes de propios y baldíos. Sin embargo, en 1823, el retorno de Fernando VII obligó a restituir los bienes vendidos, lo que generó indignación entre los compradores, quienes pasaron a apoyar al liberalismo y a oponerse al Rey.

La Desamortización de Mendizábal

Causas de la Desamortización:

  • La Guerra Carlista, que obligaba al Estado a obtener recursos urgentes.
  • La necesidad de disminuir la deuda pública.
  • El clima anticlerical, debido al apoyo del bajo clero al bando carlista.

Por ello, en 1836, Mendizábal publicó el decreto de desamortización eclesiástica. Este tuvo un impacto significativo, tanto interior como exterior, ya que provocó la ruptura de relaciones diplomáticas con Roma y dividió la opinión pública española.

Desarrollo del Proceso:

  • En 1832 se disolvieron las Órdenes religiosas, exceptuando aquellas dedicadas a la enseñanza y la beneficencia.
  • En 1836 se declararon en venta todos los bienes pertenecientes a esas órdenes extinguidas.
  • En 1837 se pusieron a la venta los bienes del clero secular.

Objetivos Principales:

  1. Objetivo financiero: Conseguir fondos para ganar la Guerra Carlista y pagar a Hacienda.
  2. Objetivo político: Ampliar el número de simpatizantes al liberalismo.
  3. Objetivo social: Crear una clase media agraria.

La desamortización se suspendió en 1844. Los únicos con capacidad para pujar eran los propietarios de tierras, los inversores burgueses y muchos funcionarios civiles o militares. Se liberó hasta dos tercios de las tierras de la Iglesia. Las zonas más afectadas fueron Andalucía Occidental, Castilla y Levante; la zona norte fue la menos afectada. En resumen, la desamortización no se aprovechó para realizar una reforma agraria, ya que el pequeño campesinado no accedió a la tierra y el dinero recaudado no mejoró la deuda pública.

La Desamortización de Madoz

Tras la Década Moderada, salió a la luz la “Desamortización General”. Este apelativo se debió a que se pusieron en venta:

  • Los bienes eclesiásticos que no habían sido vendidos con Mendizábal.
  • Los bienes de instituciones menores.
  • Los bienes de propios de los ayuntamientos.
  • Los bienes baldíos que explotaban los campesinos.

Con esta nueva desamortización de los bienes del clero, las relaciones con la Santa Sede volvieron a empeorar.

Objetivos Principales:

  • A nivel económico: Sanear la Hacienda Pública y financiar la construcción de obras públicas, principalmente el ferrocarril.
  • A nivel político: Enriquecer a los terratenientes y a la burguesía agraria.

De nuevo, no se tuvo en cuenta la situación del pequeño campesinado. Tuvo una aplicación rápida, ingresando el doble de dinero que con la primera. Se utilizó el sistema de subasta, pero la burguesía mostró menor interés y el campesinado participó en mayor medida en las compras. Las zonas más afectadas fueron las mismas que en la primera desamortización.

D) El Reinado de Amadeo I de Saboya: Problemática

Este reinado supuso el primer intento de monarquía democrática en España, una apuesta de Prim para evitar la República. Se nombró presidente del gobierno a Serrano. Desde la llegada del monarca, marcada por el asesinato de Prim, todo fueron problemas:

  • Rápidamente se disolvió la unidad de los monárquicos.
  • Sagasta reprimió duramente a los obreros, forzando al rey a proponer de nuevo a Serrano y, posteriormente, a Zorrilla, quien implementó reformas muy profundas.
  • El comienzo de la I Guerra de Independencia de Cuba. Los independentistas cubanos y los españoles establecidos allí se opusieron a cualquier reforma. Este conflicto se prolongaría hasta 1878 con la Paz de Zanjón.
  • Estalló la III Guerra Carlista, al mando de Carlos VII. Serrano intentó apaciguarlos con el Convenio de Amorebieta, pero la guerra continuó en Cataluña y se extendió por todo el Noreste. Incluso se creó un pequeño Estado con moneda e instituciones propias y una ideología tradicional.

Persistencia del Carlismo en el Siglo XIX:

El carlismo perduró debido a:

  1. La resistencia de los campesinos al capitalismo.
  2. La resistencia de los antiguos reinos aragoneses al centralismo estatal.
  3. La resistencia del mundo religioso tradicional al Estado secularizado.

Al finalizar la guerra, se eliminaron los fueros vascos, pero surgieron los primeros movimientos nacionalistas actuales.

  • Finalmente, el ejército se opuso a la monarquía al ver subordinado su poder al poder civil. El rey no soportó la presión y renunció. La noche del 11 de febrero de 1873 se proclamó la I República. Con el fin de la monarquía, murió el intento de democratizar esta institución. La sucesión de hasta seis gobiernos en casi dos años y la fuerte oposición de los republicanos y alfonsinos devolvieron a España a la inestabilidad.

E) La I República Española (1873-1874)

Esta etapa puso fin al Sexenio Democrático, pero no perduró ni siquiera un año, caracterizándose por la anarquía y el desorden. Fue derrocada por un golpe de Estado.

Gobiernos

Su primer presidente fue el republicano federal Estanislao Figueras, aunque ya se preparaba la vuelta de los Borbones. Tuvo escaso éxito internacional, siendo apoyada solo por EE. UU. y Suiza. Dentro de España, fue rechazada por los alfonsinos, los progresistas, carlistas y parte de los conservadores. Tuvo apoyo en las clases populares: en Andalucía esperaban el ansiado reparto de tierras, mientras que en Cataluña los obreros se manifestaban. Sin embargo, una vez en el poder, los republicanos se abstuvieron de aplicar reformas radicales, lo que les enemistó con estas capas populares.

Al principio hubo elecciones para elaborar una nueva Constitución. Figueras dimitió y fue sustituido por Francisco Pi y Margall, quien emprendió una serie de reformas:

  • Separación de Iglesia y Estado.
  • Dar la independencia a las colonias.
  • Restaurar la disciplina en el ejército.
  • Emprender leyes sociales.

La Constitución de 1873, que no se aprobó, recogía:

  • Un Estado no centralista, pues era una república federal de 17 estados con su propia Constitución y tres niveles.
  • Un ejecutivo nombrado por el Presidente de la República y un legislativo bicameral.
  • Amplia declaración de derechos.
  • Un Estado completamente laico.

Problemas y Fracaso de la República

Los problemas a los que se enfrentó la República fueron muy graves:

  • La plenitud de la III Guerra Carlista: Con la I República, pasó de ser una guerra de guerrillas a un conflicto entre ejércitos. Los carlistas dominaron el noreste, retomando sus fueros, lengua propia, y gobernando como un Estado propio. El ejército no logró detenerlos.
  • La I Guerra de Cuba: Se extendió y endureció con la República porque el ejército y los españoles de la isla eran alfonsinos.
  • El Cantonalismo: Fue un federalismo radical que buscaba formar cantones independientes con gobierno propio. Fue adoptado por zonas concretas que aspiraban a la autonomía y federación democrática municipal y comarcal, formando “cantones” dentro del Estado español. Contó con el apoyo de las clases bajas (ej. Cartagena, Bailén, Andújar…).

Pi y Margall dimitió al no querer usar la fuerza para sofocar los cantones. Salmerón sí inició acciones militares contra ellos, pero a cambio devolvió un gran papel a los militares y dimitió al negarse a firmar las penas de muerte. A Salmerón le sucedió Emilio Castelar, quien abandonó el federalismo y las reformas. Gobernó de forma autoritaria, respaldando al ejército y cerrando el Congreso. Ante el temor de un giro de las Cortes a la izquierda, el general Pavía y la Guardia Civil dieron un golpe de Estado en el Congreso.

Comenzó un gobierno débil entre unionistas y progresistas, encabezado de nuevo por Serrano, para estabilizar la política. Sin embargo, España ya había apostado por la vuelta de Alfonso XII. Con el exilio de Serrano, comenzaba un período diseñado por Cánovas en el que se alternarían pacíficamente el partido liberal y el conservador.